Por fin: Smile, álbum perdido de The Beach Boys, sale este año

44 años. Ese es el tiempo que ha tomado para que por fin podamos tener en nuestro poder una de las "leyendas" más importantes de la música rock-pop contemporánea: 44 años y por fin, en el verano norteamericano, saldrá a la venta Smile, el disco perdido de la también legendaria, básica, medular banda The Beach Boys.

El sello Capitol, responsable de gran parte de la discografía de la banda, se encargará de sacar el disco definitivamente en este año en formato de doble CD, DVD y una edición especial para descargar por la internet --- aunque, como está la situación, lo más probable es que el "formato especial" sea para las otras dos versiones y no para esta última ---. El nombre oficial del lanzamiento sera el de The Smile Sessions, un poco para distanciarse del trabajo que, sobre el mismo disco en alguna medida nunca publicado oficialmente como parte de la discografía de The Beach Boys había sacado Brian Wilson, líder y principal compositor, en el año 2004 con respecto al mismo material grabado en el año 1966, poco tiempo después de la aparición del medular Pet Sounds.

Wilson ha asegurado recientemente:

Estoy muy ansioso con la salida de esta colección de las grabaciones originales y espero que los fanáticos puedan escuchar las voces angelicales de los chicos en una publicación oficial del estudio.

La salida del disco coincide con el 50 aniversario de la banda, por lo que se especula que una eventual reunión y gira --- o, como mínimo, la posibilidad de un sólo recital, aunque creo que eso ya sería ponerse en amarretes --- sera el mejor motivo para potenciar la aparición de este disco tan esperado.

Lo interesante de la producción es que coincide con una línea artística que Wilson venía trabajando desde al año anterior a las grabaciones perdidas, 1965, en el mismísimo disco Pet Sounds: en primer lugar, el trabajo similar a la estética de musique concrète, movimiento musical francés de los años cuarenta que trabaja con los así llamados sonidos acusmáticos, esto es, a aquellos sonidos cuya fuente no puede identificarse --- el término proviene de los pitagóricos, que escuchaban las enseñanzas de su maestro sin verlo con el objetivo de concentrarse en su voz y no tener un referente visual, una imagen con la cual relacionarlo ---. Pensemos en los sonidos que pueden aparecer en un estudio trabajados pura y exclusivamente para priorizar la escucha solitaria, esto es, la escucha en formato de disco y no en la experiencia de presenciar los instrumentos en ejecución: es un momento importante en la realización de música, no sólo en el siglo XX, sino en toda la historia de la producción musical. Wilson, tal como actuó durante la realización del single "Good Vibrations", grabó una serie de sonidos que fue luego operando en cintas de 4 y 8 tracks, sobre todo, recurriendo a las posibilidades esperimentales de esta última. Grabar sonidos, ponerlos en una cinta de 8 tracks, luego en una segunda cinta de 8 tracks pero ocupando uno solo para comprimir el sonido y permitir que en los restantes tracks grabara el resto de la banda: un movimiento constante de grabación, de trabajo vocal que luego caracterizaría como un sello particular de la banda.

Ahora, junto con el costado más técnico, vale la pena destacar que Wilson quería lograr en las letras del disco, en el sonido, lo que el mismo definió como "una sinfonía adolescente a Dios": quizás por eso el esfuerzo por lograr una armonía vocal fuerte que igualara al "sonido de los ángeles", si se quiere. Además, la idea era realizar un recorrido por la historia norteamericana, tanto musical como temáticamente, un poco para oponerse a la British Invasion de esos tiempos.

Smile, uno de los grandes discos de The Beach Boys, es, ante todo, un disco por venir: a esperarlo con ansias, entonces.