Reseña: Fleet Foxes – Helplessness Blues

Los Fleet Foxes tomaron por asalto al mundo entero con el lanzamiento de su primera producción homónima, un disco que apostaba por las influencias sesenteras, la guitarra acústica y las armonías vocales para crear una mezcla sonora única, refrescante e inventiva, lo mismo melancólica que añorante.

Con semejante combinación, no es de extrañar que Fleet Foxes se convirtiera en uno de los mejores discos de 2008 y que le diera a esta banda originaria de Seattle el reconocimiento masivo y la adoración de miles de fans, quienes ya llegado el 2011 esperábamos impacientes la oportunidad de escuchar lo nuevo de este grupo.

Fueron tres años los que la banda tardó para terminar su nueva placa, debido en buena medida a la presión que la agrupación sentía por entregar un producto a la altura de lo que habían logrado en su álbum debut. Según han confesado sus mismos integrantes, esta grandiosidad no se sentía en las primeras grabaciones, de ahí que la banda decidió entrar de nuevo al estudio para rehacer las tomas, cambiar arreglos y perfeccionar la producción. Por supuesto, no hay manera de saber si esos primeros intentos fueron mejores o peores de lo que finalmente se quedó en el disco, pero lo que es un hecho es que en Helplessness Blues la banda ha logrado un digno heredero de su álbum debut.

Esta nueva placa conserva un poco de la melancolía que llenaba los espacios de su primer disco (especialmente en la segunda parte), además de las armonizaciones vocales de alturas celestiales y la instrumentación folk, pero también ofrece un sonido renovado (que no innovador) gracias a influencias rockeras y la inclusión de nuevos elementos como la utilización de las voces a manera de instrumentos e instrumentos reales como el arpa, el violín, el dulcimer y, sorpresivamente, los sintetizadores.

No obstante, el grupo comienza de manera cauta pues en "Montezuma", el primer tema de la producción, todavía podemos escuchar los elementos que dieron fama a su sonido hace tres años. Así tenemos un track contenido con ligera instrumentación, apoyado en los juegos de voces y la magnífica interpretación de Robin Pecknold, quien nuevamente hace uso de uno de sus tópicos favoritos, la vejez y la muerte, para ofrecernos una excelente introducción a esta nuevo intento.

De ahí continuamos con la sobresaliente "Bedouin Dress", tema de acordes acompasados y elegantes, con un magnifico arreglo de violín al inicio y una instrumentación un poco más tirada al pop que al folk. Es necesario decir que la agrupación por momentos ha dejado de lado las influencias estilo americana que dieron forma a su debut, lo que se ha traducido en un sonido más alegre y menos sombrío. Vaya, esto no significa que el grupo los tendrá bailando en la punta de sus pies al escuchar esta grabación, pues en general el sonido sigue tirando hacia la tranquilidad, pero hay un renovado sentimiento de gusto en las canciones que permite diferenciarlas de aquellas que escuchamos por primera vez hace algunos años.

Sin embargo, el grupo también sigue utilizando algunos de sus viejos recursos con buenos resultados. Esto ocurre por ejemplo en "Sim Sala Bim", que a pesar de su familiar sabor entretiene y encanta con su bonita guitarra y su combinación de voces. O en "Battery Kinzie", donde el tambor y las voces en armonía llevan la batuta.

La influencia medieval y los coros grandilocuentes nos reciben en "The Plains/Bitter Dancer", una especie de saga de construcciones barrocas en las que un padre parece añorar el regreso del hijo pródigo al camino del bien. De ahí vamos con el tema que le da nombre al álbum: "Helplessness Blues", en el que la banda regresa a la instrumentación básica del folk para acompañar una letra en la que se ensalza el trabajo duro y la vida comunal en vez del individualismo egoísta.

Luego de un descanso breve y minimalista en "The Cascades" y un vals de inclinaciones soñadoras en "Lorelai", la banda va bajando el ritmo para retomar a su sonido primigenio en "Someone You'd Admire" y continuar con las influencias progresivas y el sonido barroco en "The Shrine/An Argument", que termina con una cacofonía de metales bastante extraña.

Para no aburrirnos, el grupo cambia el ritmo y abandona todos los instrumentos para tomar la guitarra y dejar una sola voz en "Blue Spotted Tail", lo más melancólico que encontrarán en esta producción. Así llegamos al final, no sin antes escuchar "Grown Ocean", una de las canciones más bonitas que le hemos escuchado jamás a esta banda y que ofrece nuevamente ese sonido alegre de los primeros tracks, con una vibra soñadora, vocales trabajadas y múltiples instrumentos que se combinan para representar un océano surgiendo de la nada, con miles de detalles rodeando al sorprendido espectador.

Al igual que en su primera placa, los Fleet Foxes no nos la han puesto fácil en Helplessness Blues. Aquí el grupo requiere nuevamente de nuestra paciencia para develar las canciones, aprender de sus intrincados arreglos, sus adornos multicolores, la acompasada y cuidada construcción que por momentos es demasiado lenta y en otros se vuelve demasiado tirada hacia dentro.

Además, Robin Pecknold, continúa explorando su oscura poesía en versos que curiosamente están llenos de referencias a la muerte, el hacerse viejo y los pequeños problemas de la vida, como si todo el éxito y la juventud de este cantante (tiene apenas 25 años) no fueran más que un breve espejismo del que está seguro muy pronto va a despertar.

Afortunadamente, y a pesar de lo sombrío de los temas, Robin sabe salir avante de la prueba gracias a la elegancia de sus poetísticas influencias, convirtiendo sus historias en sagas folk de alturas epopéyicas, en vez de quejidos de animal herido.

Finalmente, Helplessness Blues no contiene nada nuevo pero sí ofrece un mundo cuidadosamente construido con miles de detalles para ver. El álbum es el de una banda conocedora de sus fortalezas y sus alcances, que utiliza influencias de gente como los Beach Boys, Simon and Garfunkel, Crosby, el rock sesentero y el blues para construir un sonido que tiene como piedra angular sus propias voces, utilizadas en esta ocasión no sólo como mero acompañamiento sino como instrumento principal.

9/10

Hay una extraña y por momentos complicada belleza en la música de Fleet Foxes que es capaz de realzar la vida de un plumazo. Esta banda tiene ambición, tiene talento y ha sabido alinear las estrellas a su favor. Así, este álbum es una prueba de que toda la reverencia de la que se hicieron acreedores luego del lanzamiento de su debut es merecida. Helplessness Blues es, en resumen, una excelente producción, suficientemente bella para atraerte y lo bastante complicada para no aburrirte. Sólo se requiere paciencia y un oído muy abierto para descubrir sus maravillas.

Fecha de lanzamiento: 3/05/2011
Discográfica: Sup Pop, Bella Union
Compra el disco: Desde la página de su disquera
Descarga el disco: En la Web
Escucha el disco: En Grooveshark
Tres canciones destacadas: "Grown Ocean", "Bedouin Dress", "Blue Spotted Tail"