Reseña: «Arabia Mountain» – Black Lips

Discos divertidos los habrá siempre, que sean buenos no siempre sucede, muchas de las veces, el hecho de que un disco sea tan enérgico, tan alegre y tan enguitarrado no siempre es tan bueno ¿Por qué? Debes estar en el mood o feeling adecuado para disfrutar un disco así, es muy obvio que si escuchas un disco de las características mencionadas al inicio en un día lluvioso y depresivo te parecerá bastante malo pero, si por el contrario escuchas el disco, incluso en la época del año exacta, seguramente te parecerá un auténtico todo bien.

Más o menos esta es la carta de presentación de uno de los discos de las bandas más estúpidamente punk rockers de estos tiempos modernos, me refiero a Arabia Mountain de los chicos de Black Lips, un disco cargado de irreverencia, rock, guitarras y melodías acompañadas de la imperfecta voz del vocalista, son de estos discos que se hicieron para disfrutar y no para criticar.

Si bien el disco tiene un sonido sucio, bizarro y loco, no hay que dejar de lado que, pese a que la banda tuvo la diversión como el ingrediente más importante durante la creación de este disco, esto no lo hace un disco hecho a la ligera ni bien planeado, de hecho el disco cuenta con el respaldo de uno de los mejores productores de los últimos tiempos: Mark Ronson, por si no les suena, algo que sería bastante raro a estas alturas, este tipo es también el productor de Robbie Williams, Adele, Amy Winehouse, Lily Allen, Maroon 5 y muchos más, no es nada fácil que donde este productor ponga las manos le salga algo mal, de hecho son de esta clase de tipos que suelen levantar suficientes envidias como para ser catalogados del estilo de los que todo les sale bien. Creo que el disco de los Black Lips, sin dudar repite esta premisa y le da al también dj nuevamente una estrella en su corta pero bien asentada carrera como productor.

Obviamente no todo el mérito es de Ronson, para que un disco sea logrado de tan buena forma, una banda debe tener esencia, actitud y un concepto bien establecido y estos son factores que le sobran a una banda como Black Lips. Tal y como si fuera parte de una terapia antidepresiva, el disco, desde la primera canción empieza con todo el volumen y la música rock, nada de introducciones, suspenso y misterio, los Black Lips han preferido ahorrarse esto y dejar soltar de lleno su música basada en el estandarte del que el rock punk nunca ha muerto y quizás bandas como ellos se encarguen de que nunca muera. “Family Tree”, la primera del disco nos introduce a ese aire sesentero con el ritmo perfecto surfero para mover caderas, una formula constante y que a mí, por lo menos no me aburre. Desde el inicio nos damos cuenta de que se viene un disco fuerte, potente y por supuesto, bailable, algo que logré notar de inmediato, es la claridad y limpieza del sonido en comparación con los anteriores trabajos de esta banda originaria de Atlanta, Georgia.

6/10

Es un disco gradual con algunas canciones más melódicas que otras y por supuesto muy diferenciables, un claro ejemplo es “Spidey’s Curse”, una canción melódica y que le hace justicia al “flower-punk” en el que se auto proclaman los Black Lips. Ante las variantes que presenta el disco, se nota intencional lograr estar tan arriba en una canción para después sonar un poco más lentos y luego volver a subir, eso lo hace un disco divertido e impredecible, por lo menos en las primeras siete canciones, pasando la mitad del disco, la percepción cambia un poco, el tracklist se vuelve predecible y falto de emociones, afortunadamente supieron acomodar justo ahí, canciones tan pop y pegajosas como “New Direction” que vienen a levantar el disco, quizás dieciséis canciones no sean necesarias para un disco, pero entiendo el sentimiento que una banda le debe dar a su material y lo difícil que debe ser decidir entre las maquetas cuales van al disco y cuáles no, una pregunta que siempre es planteada ante el nuevo disco de una banda es. ¿Han evolucionado? ¿Suenan diferentes? Aquí las respuestas son sí y no, respectivamente.

Creo que los Black Lips son del estilo de bandas que, cuando se alejan de su sonido será porque ya se han cambiado el nombre y de integrantes, precisamente la esencia que tienen como banda es muy notoria en este disco, evolucionados en un 20% el material que han logrado no deja deuda para cualquier seguidor de la banda, cosa que tampoco creo que importe mucho a la banda, seguramente ellos seguirán besándose, desnudándose y escupiendo sobre el escenario, sin todo eso y sus guitarras, no serían los Black Lips, disco esencial para besar sin compromiso en el verano.

Imagen: MTV