Reseña: Arctic Monkeys – Suck It And See

Desde que comenzó, 2011 no fue más que un desfile de grandes regresos. Ya en el final de la primera mitad de un año que nos regaló nuevos trabajos de The Strokes, Radiohead y Foo Fighters, nos toca encontrarnos con Arctic Monkeys: la semana pasada, el cuarteto británico lanzó formalmente su nuevo álbum, Suck It And See, el cual hizo cualquier cosa menos pasar desapercibido.

Todos sabemos que eso es algo normal en el universo de los Arctic. Los chicos gozaron del éxito en todas sus dimensiones —los grandes números de ventas y los elogios por parte de la prensa— desde su irrupción en la escena de su país en 2006, y se lo deben a que lograron superar cada uno de los obstáculos que les impuso el ser una de las hypes más grandes de los últimos tiempos. En su cuarta placa de estudio, la banda tiene que demostrar una vez más por qué merece la devoción de las masas.

Aunque, hablando en una reciente entrevista, el líder Alex Turner dijo que Suck It And See es “un balance entre todas las producciones anteriores”, estamos ante un trabajo que tira más hacia el lado de Humbug (2009), el disco que trajo aparejado el cambio de dirección que hizo desaparecer algunas de las características fundamentales del sonido del cual su grupo se valió para lograr asomarse a la superficie: la inmediatez, el frenetismo rítmico y la verborrea acelerada. En una fase más avanzada de esa metamorfosis, la propuesta de la obra es más ralentizada y empalagosa.

Los Monkeys llegan a una especie de nirvana melódico y exprimen su costado más pop. La densidad del material aún es considerable —ello puede notarse desde la apertura midtempo “She’s Thunderstorm”, una contradicción total a los instantáneos openers de sus primeros dos discos—, pero una vez que uno llega a adentrarse en él el apego es inminente. Aún a pesar de la desaceleración, la banda juega con lo pesado en repetidas ocasiones: “Brick By Brick” y “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair” son los puntos más eufóricos del recorrido.

Al describir al álbum, no podemos esquivar los términos "madurez" y "crecimiento". Y, por ende, tampoco dejar de hablar de Turner, el autor de las letras que muchas veces se llevan el protagonismo, y el que pone su voz en todo el asunto. El Alex de Whatever People Say I Am That’s What I’m Not, que se la daba de cronista adolescente en los antros de Sheffield, ha crecido y ha terminado de convertirse en un personaje que derrocha adultez.

Él y sus amigos cometen más de un pecado a través de lo que dura el disco, como hacer una versión deslucida de “Piledriver Waltz” —el tema central del EP de la banda sonora de Submarine— o hacer un amague de su viejo estilo en “Library Pictures” sin lograr cohesión alguna, pero es innegable que el cancionero aquí presente es uno de los más consistentes de su carrera.

8/10

Fecha de lanzamiento: 06/06/2011
Discográfica: Domino
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Tres canciones destacadas: “The Hellcat Spangled Shalalala", "Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair", "Black Teacle".