Reseña: Wild Beasts – Smother

Estamos a la mitad del 2011 y ya hay varios candidatos para mejor disco del año. Sin embargo, en una industria que utiliza, recicla y gira tan rápido como la de la música, hay bastantes probabilidades de que muchos de estos discos no sobrevivan en el gusto de la gente hasta el fin de este ciclo. Y es que hay muchas placas que pueden cautivarte a primera escucha, pero pocas son capaces de sobrevivir a la constante repetición. Smother, el nuevo larga duración de los ingleses de Wild Beasts es definitivamente uno de ellos.

El grupo originario de Kendal lleva un record casi perfecto en cuanto a lanzamientos discográficos se refiere. En cuatro años ha lanzado tres discos tremendamente buenos, subiendo la apuesta con cada nueva publicación sin necesidad de cambios radicales o de levantar demasiado la voz. De hecho, es todo lo contrario.

Parece ser una concepción generalizada la creencia de que, en esta placa, el cuarteto ha bajado el ritmo en comparación con sus dos anteriores discos. Pero lo cierto es que, si escuchan con atención, ni en Limbo, Panto o Two Dancers utilizaban ritmos demasiado rápidos o un rock/pop extremadamente formal. Había, es verdad, una especie de extravagancia auditiva que fue disminuyendo con el paso de las producciones y que hoy casi ha desaparecido en favor de una moderna elegancia y una belleza de rincones escondidos.

La placa arranca a buen ritmo con los pasos electrónicos de "Bed of Nails", una melodía a medio tiempo en la que Hayden Thorpe hace referencia a uno de los sentimientos presentes en este álbum: el amor, pero no el agradable de las canciones pop sino uno por momentos tan doloroso y cáustico que es casi como una tortura.

En buena medida, esto es de lo que Smother trata. No del amor en su concepción más clásica, no del deseo en su concepción clásica, sino de la clase de sentimientos de los que la gente habla en voz baja, atrás de las puertas o simplemente no se atreve a pronunciar. Un erotismo amoroso de grandes alcances y recursos ilimitados e igualmente efectivos que por momentos te hace sufrir pero del que siempre quieres tener más.

Así, esta es una placa definitivamente sensual en la que la banda ha depuesto las extravagancias en favor de un recatamiento auditivo que vuelve todavía más fascinantes las letras de Hyden, quien también ha aprendido a cambiar los gritos y las exclamaciones en falseto puro para ofrecernos tonos más controlados y acordes a esta nueva fase.

Ahí está por ejemplo la gracia contenida de "Lion's share", un track de incesante piano y acentos peligrosos en el que la voz de Hyden conserva la calma, sonando incluso un poco siniestra mientras asegura "...but that's why the dark is there, so you don't have to see what you can't bear...(pero para eso está la oscuridad, para que no tengas que ver lo que no puedes soportar)".

Una de las diferencias más importantes entre la primera y segunda placa de estos ingleses fue la mayor incorporación de Tom Fleming y su voz de barítono en las canciones del grupo, con lo que su música ganó mesura y quizá un poco más de atractivo para aquellos no tan entusiastas del falseto. El músico y su voz se han convertido además en un instrumento útil a la hora de reforzar las letras o dar énfasis a las exclamaciones, incluso tomando el papel principal en algunos momentos.

Confieso, de hecho, que a mí me gusta mucho más su voz que la de Hyden, sobre todo porque en temas como "Deeper", logra borrar de la mezcla la parte teatral para sonar mucho más honesto, sensual y deliciosamente amenazador al tiempo que vulnerable. Esta canción también ofrece un regreso al primer plano de su baterista, Chris Talbot, quien fue utilizado recurrentemente en su anterior placa, aunque aquí ha toma a veces un papel en el segundo frente para sostener con sus golpeteos algunos de los temas.

El estilo sexy continúa con "Loop the Loop", canción en la que la banda sube un poco el ritmo y brinda un papel protagónico a la guitarra para acompañar la solitaria voz de Hayden que nada de arriba abajo cambiando los tonos pero siempre con un control absoluto.

Esto se modifica en "Plaything", pues aquí el cuarteto recupera los tonos duros y la incesante batería para construir un tema fuerte y extremadamente sexual tanto en sus intenciones como en sus acordes. Arrepentida de sus excesos, el cuarteto cambia la actitud y le da nuevamente la entrada a Tom Fleming para llevarnos por una cuasi-balada de corazón abierto y alma rock-popera llamada "Invisible", a la que el conjunto le da un giro gracias a los toques electrónicos que aparecen incesantemente a lo largo de sus tres minutos de duración.

Los tonos contenidos vuelven con el que en su momento fue el primer sencillo de la placa: “Albatross", una curiosa elección, aunque definitivamente sirvió para presumir a los nuevo seguidores (y créanme, los habrá cada vez más) las características de la música de la agrupación en este intento: toques electrónicos, producción suficiente pero nunca exagerada, buenas voces y metáforas para el sufrimiento convertido en amor, el amor convertido en sufrimiento y todo lo que habita en medio.

Ya casi al final de disco llega la que definitivamente es una de mis melodías favoritas: "Reach a Bit Further", en la que Hyden y Tom se unen en un juego de voces, declaraciones y respuestas que encuentran su lugar en la pegajosa melodía de percusiones pulsantes y tonos electrónicos. Su letra también es un excelente ejemplo del tipo de hombría que la banda presume en esta producción: no el envalentonamiento y el machismo disfrazado de muchos de sus contemporáneos de pantalones ajustados, sino la rendición completa acompañada de un apasionamiento casi irracional y un mucho de sexualidad y sensualidad bien aprovechada.

Es importante señalar que la banda además ha sido muy inteligente en cuanto a la distribución de los tracks de este disco pues, al intercalar las baladas con los temas más movidos y aquellos cantados por Tom o por Hayden, ha logrado un equilibrio que te permite disfrutar de principio a fin la producción sin tener que saltarte un solo tema.

La placa cierra con las cuerdas incesantes de "Burning", una canción en la el señor Fleming hace nuevamente su aparición para acompañarnos en un viaje que parece ir a ningún lado y que más bien suena a una exploración del terreno sonoro en el que la banda acampó para crear Smother.

Así llegamos al final, no sin antes escuchar "End Come to Soon", un track de siete y medio minutos de duración en el que la banda hace nuevamente uso de los arreglos electrónicos y en la que finalmente desata las amarras para comenzar una travesía épica de coros grandilocuentes, arreglos cambiantes y acordes down-tempo de exquisita manufactura.

Es un hecho que Smother no es un álbum fácil a los oídos, tampoco sigue la tradición descarnada del rock actual y, aunque exhibe numerosas influencias musicales, logra salir adelante con la creación de un sonido único. En él la banda de Kendal ha logrado refinar sus pasos quitando de la piedra cualquier arista vulgar o innecesaria para dejar un diamante de cientos de caras, cada una cuan más brillante.

Las letras (e incluso los títulos) se han vuelto mucho más simples en sus palabras pero tan intrincadas en sus intenciones como lo fueron en pasadas producciones, aunque en general son lo suficientemente reveladoras para permitirte relacionarte con ellas y caer ante su hechizo.

Sin ser totalmente innovadores, los Wild Beasts han logrado romper ataduras y construir un mundo nuevo en el que son los reyes y soberanos, alejados de las modas y la hombría descarnada que adorna las canciones de sus contemporáneos. La banda ha logrado un disco que bien podría incluirse en la definición del diccionario de la palabra "elegancia" y que ofrece numerosos paisajes con pocos pero bien utilizados recursos.

9/10

En fin, como ya dije, este no es un álbum demasiado fácil, requiere paciencia e incontables repeticiones, pero ofrece a cambio un sonido encantador y innegablemente adictivo. Los Wild Beasts caminan a su propio ritmo y con Smother han dado un paso más en esa dirección. Quién sabe a donde los lleve finalmente esta senda, pero lo que es un hecho es que esta banda ha logrado mucho en muy poco tiempo y que esta nueva placa pronostica un excelente futuro. Por lo pronto, ya nos regalaron una de las mejores producciones de este año, a la que no queda de otra más que escuchar con los oídos muy abiertos.

Fecha de lanzamiento: 9/05/2011
Discográfica: Domino Records
Compra el disco: Desde la página de su disquera
Descarga el disco: En la Web
Tres canciones destacadas: "Bed of Nails", "Deeper", "Reach a Bit Further"