Reseña: Bon Iver – Bon Iver

Hace aproximadamente cuatro años, Justin Vernon decidió apartarse del mundo para lamerse las heridas que le dejaron algunos rompimientos musicales y sentimentales, creando en el proceso y sin intención un magnifico álbum que vendría a ser el debut de proyecto Bon Iver. Ahora, el músico y su banda de acompañamiento están de regreso con un nuevo intento homónimo, que para no perder la costumbre ha estado causando furor entre los medios especializados e incluso entre los mismos colegas del músico, quienes ya sehan apresurado a decir que este disco será uno de los mejores del año.

¿Pero realmente es así? Primero, hay que decir que en este nuevo intento se nota un ánimo de experimentación, de subir la apuesta y cambiar las partes para formar un nuevo cuadro y ofrecer un paisaje diferente. El ejemplo más claro es la guitarra acústica, que ha sido sustituida en su liderazgo por una miríada de nuevos instrumentos, desde la guitarra eléctrica, la trompeta, el corno, el sax e incluso la batería. La producción también ha cambiado, pues este disco fue grabado en un estudio en plena forma con el apoyo de diversos músicos, todo lo cual ayudó a crear un sonido más amplio en alcances y motivaciones.

Sin embargo, el cambio más importante es el del humor pues, mientras que en For Emma, Forever Ago el músico desgranaba los acordes para llevarnos a un lugar en medio de un bosque nevado y absolutamente solitario, en esta ocasión el cantante ha conseguido sacudirse la depresión para iniciar un viaje a través de diversos lugares con la ayuda de la poderosa imaginación.

La jornada comienza en "Perth", una melodía de complejos e intensos arreglos y falsetos que es comandada por la batería, instrumento que aparece de a poco y va creciendo en intensidad al igual que el resto de la canción, reforzando así la idea de nacimiento o de una especie de renacimiento; la de descubrir que, a pesar de las muertes y las pérdidas de la batalla, el amor sigue intacto.

"Minnesota" ofrece un inicio juguetón con metales que se decantan a lo largo de la melodía para acompañar el banjo y la guitarra y hacer contrapeso a los falsetos de la mitad de la canción. Aquí es importante notar que la melodía y la letra parecen ir cada una a su propio ritmo, sin embargo, en conjunto logran mantener un gran equilibrio.

En "Holocene" notamos por primera vez un rastro de la melancolía acústica que llenaba los espacios de su anterior producción, aunque aquí Vernon y su grupo no se conforman sólo cona la guitarra acústica, sino que van añadiendo más elementos conforme avanzan los segundos, sin alterar nunca el ritmo, para crear un marco que sostenga a Justin mientras canta sobre la grandeza del mundo y su evolución en comparación con la pequeñez humana. Es importante señalar que en tracks como este la banda recupera en algunas de sus partes el tono acústico y melancólico de su placa debut, aunque tarde o temprano acaban rindiéndose a la rica instrumentación.

Hay algunas excepciones por supuesto, como "Michicant", tema que comienza como un lento vals al que se le van añadiendo efectos pero sin nunca perder la gentileza, incluso cuando los metales asoman para improvisar desganadamente el final. "Wash" también utiliza el mismo recurso de un vals minimalista a través de gentiles acordes de piano que se complementan con delicados instrumentos de cuerda, creando el tema que probablemente se acerca más al melancólico minimalismo de su producción debut.

En medio de estas dos está "Hinnom", un tema pequeñito que utiliza algunos arreglos electrónicos y vocalizaciones que a mí me recordaron mucho a Coldplay, incluso en la manera en cómo Vernon ataca la canción. Al final, la melodía parece ser sólo una especie de descanso musical creado para no perder la continuidad del disco, al igual que "Lisbon", que aparece más adelante en la placa con las mismas intenciones pero mejores resultados.

"Calgary", el primer sencillo de la producción, es todo lo contrario. Aquí nuevamente la banda comienza despacio para ir subiendo el ritmo y agregando más instrumentos hasta formar un track indie pop en forma pero con resultados sumamente disfrutables, como si el camino y las experiencias le hubieran dado una nueva perspectiva y un sentimiento más positivo de las cosas, algo que también se trasluce en la letra, que Justin ha definido como "un canción de votos matrimoniales para alguien a quien todavía no has conocido".

"Beth/Rest" es el comienzo de una nueva vida a través de vocales fuertemente modificadas, pianos y metales tipo jazz que a mi francamente no me acabaron de convencer pues me pareció el tema menos amarrado de la producción. La placa termina con "Towers", en donde el grupo suena más cercano a Fleet Foxes que a Kings of Convenience con sus vocalizaciones a varias voces y el ritmo que comienza lento con sólo la guitarra acústica para continuar con la banda completa en una melodía de visos de country que termina la placa de manera perfecta.

¿Mi veredicto? En esta producción Bon Iver ha abandonado, para bien y para mal, la mayoría de las motivaciones que dieron paso a las canciones de For Emma, Forever Ago para brincar hacia la experimentación sonora ofreciendo, más que baladas, paisajes para recrear los oídos con miles de detalles por descubrir, aunque sin necesariamente perder el estilo.

Esta es una placa más rica y más completa, aunque por lo mismo, se ha perdido mucho de la intimidad y la suave melancolía que llenó los espacios de su primer álbum. Este de hecho es el punto más importante a considerar cuando escuchen esta producción. Y es que aquellos que se enamoraron del sonido acústico y personal de su primer intento, tendrán algunos problemas para aceptar este nuevo conjunto de melodías que se ha construido con base en la experimentación y no en la sanación.

Personalmente creo que Bon Iver es un disco que se tiene que escuchar con el humor correcto, pues en un principio es difícil relacionarse con sus arreglos y múltiples instrumentos, ya que como dije no ofrece la cercanía que parecía inundar su anterior producción. Sin embargo, una vez dado ese primero y difícil paso, el escucha se encontrará en un mundo nuevo, perfectamente armado para la observación y el disfrute en pequeñas dosis.

8.5/10

Finalmente, lo cierto es que Bon Iver no supera a su antecesor, pero sí es un digno sucesor de un disco que abrió las puertas para este músico después de un periodo de finales infelices. La placa es de hecho una apología de la vida de Justin Vernon, la luz al final de un túnel muy oscuro que el grupo ha decidido compartir con todos nosotros.

Fecha de lanzamiento: 21/06/2011
Discográfica: Jagjaguwar y 4AD Records
Compra el disco: En Amazon
Descarga el disco: En la Web
Tres canciones destacadas: "Michicant", "Wash", "Towers"