Reseña: Marissa Nadler – Marissa Nadler

El misterio es uno de los mejores amigos de la música. Si bien es cierto que a los fans y allegados a este arte nos encanta saber todos los detalles detrás de un tema, una producción o un artista; también es cierto que no hay nada peor que enterarse que tu canción favorita fue compuesta para el perro del cantante o que tu álbum preferido no habla de lo que tu creías que hablaba.

Hace un par de años este misterio era parte fundamental en la música de Marissa Nadler, quien nos sorprendió y encantó con su lírica evocativa y su voz de dejos profundos en su tercera placa discográfica Little Hells, un disco con el que logró despegarse de cualquier moda e incluso separarse de la personalidad de sus anteriores producciones al incorporar sonidos electrónicos, capas superpuestas e invitados como Simon Pace (de Blond Redhead) para lograr un producto perfectamente acabado y pensado que puso al mundo del indie a sus pies.

Desde entonces muchas cosas han pasado. La primera es que la cantante decidió abrazar más fuertemente la independencia y editar, con la ayuda de sus fans, su nueva placa discográfica, a la que curiosamente le puso un titulo homónimo. Para financiar su lanzamiento, la Nadler inició un proyecto de donación que de hecho superó ampliamente las expectativas de la propia cantante, gracias a lo cual pudo grabar, masterizar y mezclar a su propio gusto este nuevo intento.

Lo segundo que hay que tomar en cuenta es que Marissa parece haber dado un paso atrás en su decisión de crear pasajes más elaborados para volver a la limpia producción de sus primeros discos. Descubrimos además que han desaparecido los acordes densos de su anterior intento, pues se nota una nueva ligereza que ha permeado en los temas a pesar de su construcción lenta y cuidadosa.

Esto es producto no sólo de su cambio de disquera sino de los sucesos en la propia vida de la cantante, pues la Nadler decidió aprovechar este álbum homónimo para revisar su vida amorosa y musical a la luz de sus primeros 30 años de vida. Así tenemos a una nueva Marissa, dividida entre el amor y un corazón roto, la americana y el folk con un poco de percusiones, guitarras, cuerdas y pianos, pero en todo momento conservando las líneas simples y cuidadas de sus primeros intentos y no tanto las elaboradas de su anterior producción. Finalmente, el asunto que es más obvio al escuchar este disco es que la intérprete decidió abandonar los ropajes de contadora de historias para recrear sus letras en primera persona.

Si bien es indudable que es una letrista muy capaz, lo cierto es que buena parte de la magia etérea y cautivante de anteriores intentos estaba en esa capacidad para recrear pasajes e historias que parecían sacados de un libro de sagas y no del diario de una adolescente. Con esto no quiero decir que la cantante nos la ponga fácil, pues aún en primera persona es capaz de dibujar líneas poéticas que muy pocas cantantes de hoy pueden lograr. Sin embargo, al final esta nueva franqueza y corazón abierto suenan un poco extrañas, pues la ponen demasiado cerca de sus pares del rock y el pop que para todo utilizan el "yo te amé, yo te odio, yo te quiero, yo me muero".

El disco arranca con "In your Lair, Bear", tema que conserva algo de la poesía y los arreglos de su anterior placa, pues incluye guitarras eléctricas, vibráfono, percusiones y cuerdas para sustentar una especie de retiro espiritual de cinco minutos, en el que la cantante nos lleva ese lugar al que todos vamos al momento de enfrentar un rompimiento, cuando todo lo que queremos es silencio y soledad.

Ya para el segundo y tercer tema, sin embargo, descubrimos una nueva faceta en el arte de la Nadler. Aunque de construcciones diferentes, ambos temas son en letra mucho más directos y abiertos que lo que le hemos escuchado nunca antes. "Alabaster Queen" es una balada folk enguitarrada que podría ser demasiado enducolorada si no fuera porque la voz de la Nadler, tremendamente sugestiva pero al mismo tiempo melancólica, logra levantar la canción. "The Sun Always Reminds Me Of You" por otro lado es un tema mucho más construido y en la mejor tradición de Mojave 3, en el que Marissa se abre el corazón y saca los sentimientos de nostalgia y extrañeza ante un mundo que debe ser vivido sin el ser amado.

La artista continúa revelando pasajes amorosos de sus 30 años de vida en "Mr. John Lee Revisited", un tema en el que además reafirma su vena de contadora de historias, pues esta canción es una continuación de la historia que comenzó con "Mr. John Lee", tema que se incluía en su segundo álbum y en el que fantaseaba un poco mórbidamente con las posibilidades de acabar con un triangulo amoroso de manera fatal. Sin embargo, Marissa deja que la realidad gobierne esta segunda parte y aprovecha para contarnos qué pasó con los actores de dicha historia, a través de acordes gentiles de guitarra y una pizca de instrumentos como la guitarra eléctrica, el vibráfono y los sintentizadores.

Continuamos con una excepción dentro del disco, pues en "Baby I Will Leave you in the Morning" Marissas retoma el tono operístico para labrar un tema de abandono que desafortunadamente no termina de cuajar. Con mejores resultados aunque con un tópico bastante parecido aparece "Puppet Master", una canción evidentemente enemiga de lo radial con sabor a country y un poco de cabaret en la que la intérprete celebra su decisión de librarse del mal amor y el maestro titiritero que ha controlado su vida por tantos años.

En contraparte, "Wind Up Doll" regresa al sonido etéreo de antaño y la elaboración de historias de fantasmas y amores cinematográficos al relatar la segunda parte de uno de los temas de Ballads of Living and Dying titulado "Box Of Cedar", en el que nos presentó la historia de una mujer cuyo marido va a la guerra y regresa en una caja de cedro. Para la segunda parte, Marissa se hace acompañar de algunos instrumentos y vocalizaciones como aquellas que adornaron su segundo disco, todo para hablar de la vida de la misma mujer mientras ésta intenta volver a encontrar el amor.

La sorpresa llega con "Wedding", una canción que no necesita demasiada explicación, pues ya desde el título sabemos que lo que busca la Nadler es una boda con la cual concretar su amor. Afortunadamente, las cosas no llegan a lo extremadamente cursi, gracias sobre todo al sonido sexy y rico de la melodía, en la que hacen su aparición las percusiones, los sintetizadores y el vibráfono para completar así la excepción en el disco en cuanto a lírica y sonido.

Para "Little King" la cantante regresa a las líneas simples con guitarra, algo de banjo y bajo, además de una historia que recrea la separación de dos posibles almas gemelas. Le sigue un ensayo de dos minutos llamado "In a Magazine", en el que la cantante reconoce a un viejo amante en las páginas de una revista. Finalmente, tenemos "Daisy, Where Did You Go", que termina en la mejor tradición Marissa Nadler al completar una evocación hacia una vieja amiga y otra vida a través de cautivantes acordes de guitarra folk y sus vocales reproducidas al infinito.

De nueva cuenta estamos ante un álbum que requiere paciencia y oídos abiertos para captar sus texturas. Una placa por momentos desconcertante, pues no parece ofrecer la misma riqueza auditiva que Little Hells pero no por ello menos interesante. La cantante ha dado con este álbum homónimo un paso atrás y revisado su vida, estilo, deseos y amores para comenzar un nuevo capítulo sin el peso de los fantasmas y pequeños infiernos que la habían acompañado hasta el momento.

Con una primera parte más ligera, y una segunda mucho más centrada en sus antiguos artilugios, la Nadler logra nuevamente cautivar a los oídos sin gran esfuerzo y con excelente técnica, a pesar de los momentos de incertidumbre que sus instantes más honestos pueden llegar a causar.

Es cierto que este álbum carece por lapsos de la grandeza de su anterior placa, sin embargo, no por ello es un mal intento. De hecho, si comparamos a esta mujer con sus pares de todo el mundo, para quienes la brillantina, las plumas y el amor desesperado son todo en la vida, la Nadler sale muy bien librada en el intento de cantar de manera directa las preocupaciones y nostalgias de su corazón, gracias sobre todo a su voz siempre etérea y única cargada de significados y capaz de transmitir en una línea todo el sentimiento de una canción.

8/10

Si les gustó Little Hells seguramente van a disfrutar de este disco. Si no han escuchado antes a Marissa Nadler, este es el momento de tomar los audífonos, subirle al estéreo, armarse de paciencia y conocer a una mujer de voz hechizante y sin igual. Personalmente puedo decir que, aunque me decepcionó un poquito en temas como "Alabaster Queen", en general este álbum me dejó con muy buen sabor de boca y el deseo de explorar sus vericuetos por un buen rato pues, a pesar de todo, creo que el misterio todavía no ha sido completamente revelado.

Fecha de lanzamiento: 14/06/2011
Discográfica: Box of Cedar Records
Compra el disco: en la página de la cantante.
Escucha el disco: en Bandcamp.
Tres canciones destacadas: "Puppet master", "In your Lair, Bear", "Mr. John Lee Revisited".