Reseña: Blood Orange – Coastal Grooves

Domino es de esas pequeñas discográficas independientes que suelen encontrar artistas que están escondidos, tocando en pubs de sus ciudades natales, los sacan a la luz y rápidamente comienzan a hacerse conocidos y mostrar un talento innovador que los hace crecer mucho. Si bien todavía falta para que logre llegar al mainstream, es exactamente eso lo que sucede con Blood Orange.

Coastal Grooves es un disco que vale muchísimo la pena, con diferentes estilos que van desde lo indie a lo electrónico pasando por el pop. Pero lo que está detrás de Blood Orange no es un artista nuevo sino que viene haciendo cosas hace mucho tiempo y, por ese motivo, nos damos cuenta rápidamente de la experiencia que hay detrás de los sonidos elegidos. ¿Quién es el que hace Blood Orange? Nada menos que Devonté Hynes que, si no tienes la menor idea de quién es quizás lo conozcas por Lightspeed Champion. No es raro que haya decidido cambiar un poco. Hynes es de esos artistas -me recuerda un poco a Jack White- que no pueden quedarse sin hacer nada o estáticos ni un segundo. Crean bandas, crean sonidos y nuevas formas a través de las que puedan expresarse. No sólo hizo Testicicles y Lightspeed Champion como proyectos propios sino que además trabajó con otros grandes como Basement Jaxx, Florence & The Machine, Theophilus London, Solange Knowles, Cassie y Diana Vickers entre otros.

Hynes vivió los últimos años en Nueva York y, por ese motivo, no es extraño los sonidos que se pueden disfrutar en Blood Orange sean tan de la gran manzana. Fue producido por Chris Taylor, quien forma parte de Grizzly Bear, y tiene un sonido muy retro. Una batería cruda, sin demasiados arreglos y una voz que parece provenir de las profundidades del estudio. En los temas que forman parte de Coastal Groove se pueden escuchar influencias grandísimas de Billy Idol, el pop japones de los 80s F.R. David, un poco de Prince y muchos otros que fueron cambiando la percepción del artista a través del tiempo.

Voy a sincerarme. Lightspeed Champion nunca me pareció demasiado interesante ni innovador. Sí tenía algunas cosas que valían mucho la pena y sonidos en los que podíamos notar que detrás de ese apodo había alguien con talento e ideas. Pero que le faltaba. Blood Orange es una evolución perfecta de Hynes. Creo que se encontró y logró algo que, hasta ahora, no había podido: la armonía. En sus canciones se escucha una coherencia, estilo y amor.

Toda la producción está inundada de una voz solitaria, acompañada por guitarras y unos pocos beats de batería que le dan un ritmo espectacular. El sonido es tranquilo, apacible y, al mismo tiempo, con un groove hermoso que hará moverte al ritmo de la música. Hay poco dentro de Coastal Grooves que no valga la pena y son canciones que se pasan de melosas y demasiado lentas. Sin contar esos momentos un tanto aburridos en los que particularmente estaba deseando que terminara la canción el resto es una pequeña obra maestra con un artista que posee un potencial sorprendente y a través del cual, sin lugar a dudas, nos iremos sorprendiendo con el paso del tiempo.

8/10

Lo bueno es que aquí lo importante es lo que falta. No hay producciones super complejas y, de hecho, las primeras muestras de lo que terminó siendo este LP los comenzó en su apartamento neoyorquino. Por eso hay tanta paz a lo largo de los tracks que usan el silencio, la tranquilidad y el minimalismo musical para hacerte viajar y disfrutar del groove.

Sin lugar a dudas, una de las joyitas indie del 2011.

Fecha de lanzamiento: 26/08/2011
Discográfica: Domino Records
Compra el disco: Web del sello
Tres canciones destacadas: "Forget It", "Can We Go Inside Now", "Complete Failure".