Y la causa por la que Adele no está en Spotify es…

21 de Adele es un caramelo muy dulce para la industria musical, y más teniendo en cuenta que acaba de ganar el Grammy a mejor álbum de 2011. Si eres el dueño de una discográfica te gustaría poseerlo en tu catálogo por su alta cifra de ventas, si eres un promotor te gustaría contar con la artista en directo porque llenará seguro y si eres Spotify te gustaría que los usuarios pudieran escucharlo desde tu plataforma. Sin embargo, nunca llueve a gusto de todos y en este caso el principal perjudicado es el streaming y, en consecuencia, el público.

El caso más reciente de un grupo que le cerró la puerta a Spotify es Coldplay y finalmente Mylo Xyloto acabó en el catálogo del programa sueco. ¿Por qué entonces Adele sigue resistiendo? Porque para que 21 pueda aparecer Spotify debería cambiar su funcionamiento.

Aunque los usuarios de pago suelen tener la primicia de escuchar nuevos discos, la política de Spotify permite que todo el mundo pueda escuchar todos los discos disponibles en el servicio, sin distinción. El problema es que Adele -no sabemos si ella misma o el equipo que la rodea- exigió a Spotify que solo pudieran escuchar el álbum los suscriptores de pago. Eso explica que Rhapsody sí cuente con 21 en su catálogo, puesto que su servicio de streaming cuenta con dos categorías: los discos que puede escuchar todo el mundo y los discos que solo se pueden escuchar pagando, entre los cuales están los dos de Adele.

Es una lástima que gracias a decisiones como esta la gente no pueda acceder legalmente a escuchar la música de Adele, que tenga que recurrir a descargarla en Internet. Si no pudiéramos probarnos la ropa antes de comprarla, no lo haríamos en la mayoría de los casos. Si no podemos escuchar antes un disco, tampoco vamos a comprarlo.