Es cierto: Morrisey pasó por Argentina

Morrisey pasó por la Argentina y fue como una suerte de vendaval ochentoso que se inició, a nuestro juicio, con la visita de Don Stephen y culminará con el venidero paso de Duran Duran dentro de muy poco tiempo -- y tendrá, claro, su momento de personal esplendor oscuro cuando llegue mañana la mítica banda The Sisters of Mercy --. Estas visitas de Morrisey son parte de un tour por Sudamérica que fue dejando esa consistente mezcla de rock, guitarras rítmicas envidiables -- la marca de Johnny Marr, fantasma que se puede escuchar detrás de cada tema del ya citado --y compromiso: pocas producciones son tan notablemente polémicas/políticas como las del ex-líder de The Smiths.

Habiendo tocado en GEBA, hermoso lugar para disfrutar de un encuentro de estas características, con una noche de un calor ameno y, de fondo, los trenes interurbanos pasando por sobre la línea del horizonte, casi como si fuera un pequeño pedazo de paisaje citadino colándose por encima de las cabezas de los espectadores: la música de Morrisey es esa clara mezcla de afectaciones y sentimientos casi del siglo XIX con las miasmas de una de las ciudades históricamente relevantes para la historia del capitalismo: Manchester.

Entre los cambios de vestuario -- de camisa, estrictamente -- y los sutiles guiños del resto de la banda a la actualidad británica, digamos, no siendo la primera vez que sus remeras make a statement, el show fue, a nuestro juicio, demasiado corto: la lista de temas fue sólida, pero en una hora y media de show, luego de esperar tanto tiempo su nueva visita -- la última fue en el primer Personal Fest, allá por el año 2004 --, creo que a más de un fanático, contándome entre ellos, claro, fueron devorados por la ansiedad y unos 90 minutos resultaron muy poco. De más está decirlo, ya verlo a Moz vale la pena casi cualquier otra cosa.

El propio Morrisey no se hizo el chancho rengo, como se dice por estos pagos del Plata, y no evitó hacer mención a uno de los asuntos más candentes dentro de la agenda política local: el tema Malvinas. Tanto él como Roger Waters -- quien ya inició su serie de míticos recitales en el país -- han estado en las primeras planas de más de un medio gráfico o digital luego de afirmar que "las Malvinas son Argentinas" y que, claro está, no hay que echarle la culpa al pueblo británico por lo que el gobierno británico hace. Nuevamente, un más que respetable statement.

Los grandes momentos del recital: la ejecución de "Meat is Murder", la increíble "Please, Please, Please Let Me Get What I Want" luego de las referencias a las Islas, y bueno, casi todo el recital, impresionante en sí mismo y sostenido por el definitivo carisma de Morrisey.

La lista de temas completa, entonces:

First Of The Gang To Die
You Have Killed Me
You're The One For Me, Fatty
There Is A Light That Never Goes Out
Everyday Is Like Sunday
When Last I Spoke To Carol
Alma Matters
I'm Throwing My Arms Around Paris
Ouija Board, Ouija Board
I Will See You In Far-Off Places
I Know It's Over
Let Me Kiss You
Black Cloud
Meat Is Murder
Please, Please, Please Let Me Get What I Want
Scandinavia
How Soon Is Now?

BIS:
One Day Goodbye Will Be Farewell

El tema de Malvinas sobre el que se pronunció Morrisey está en la lista de una serie de declaraciones, eventos y afirmaciones políticas que han colocado el acento sobre la situación de las Islas nuevamente. Es evidente que el control del territorio ejercido sobre las Malvinas/Falkland Islands es parte de una indignante práctica colonialista que se ha extendido a lo largo de muchos, muchos años. Podemos debatir después, dentro de los límites de ese mismo territorio, la voluntad del pueblo de pertenecer o no a un determinado país en tanto territorio soberano de una Nación, sea ya la Argentina o la británica, pero es claro que la expropiación de esas Islas a la incipiente Argentina de la década de 1830 y el terrible conflicto bélico de 1982, manipulado tanto por la dictadura argentina del período como por la administración Thatcher, forman parte de las páginas más negras de la historia de nuestro país y del mundo. Me indigna escuchar comentarios por parte de más de un ciudadano inglés con respecto a Argentina, señalando en algunos casos de que Morrisey es un traidor por haber dicho eso: es terrible que este pensamiento colonialista siga tan vigente en estos tiempos y considero que Latinoamérica debe rechazar fuertemente este tipo de pensamientos... No ceder, digamos, insistir por la vía diplomática y ser lo más racionales posibles con respecto a situaciones que demuestran la política en su faz más tenebrosa: la de la violencia.

Morrisey es un cantante político, y para demostrarlo, aquí van una de mis canciones preferidas de su etapa solista, "Interesting Drug" -- "hay gente muy, muy mala en la derecha" -- y la declaración hecha tanto en el recital de Buenos Aires como en el del resto de los lugares visitados en esta gira dentro del territorio -- Córdoba, Mendoza --.

Foto: Morrisey Argentina