Reseña de ‘Compás de Espera’ de Los Madison: El desapercibido triunfo de las cosas bien hechas

Para saborear la música hay que olvidarse del ‘qué dirán’ y evitar todos esos prejuicios externos para dar paso al argumento más lógico, esa insuperable sensación de inmensidad que nace en nosotros cuando escuchamos un disco, abrazado con nuestras manos, capaz de desnudar nuestra soledad sin percibirlo de una manera inconsciente. A veces, uno le pierde la pista a un viejo amigo, de esos con los que no quedas habitualmente, pero te alegran el día cuando sabes de ellos. Así son Los Madison en la discoteca de quien escribe. Un aviso en forma de correo electrónico (Gloria González sabe la exquisitez que promociona) permitió el nuevo encuentro con Compás de Espera, tercer trabajo discográfico de Los Madison desde el pasado 6 de marzo. El resto es placer, emoción y la necesidad de escucharlo constantemente porque cada ocasión parece una primera vez.

Después de Días de Vértigo (2007) y Vendaval (2010), Compás de Espera se comporta como un precioso ejercicio de madurez artística en la trayectoria de este grupo madrileña donde nadie es imprescindible, aunque sobresalga la maravillosa voz (pocos juegan con su timbre como él) de Textu Altube, guitarrista y compositor en 12 de las 13 canciones que incluye esta banda sonora de tantas historias personales, suyas o de quienes le rodean, vestidas con ese lenguaje lírico destinado a priorizar lo sucedido y ocultar al protagonista. Se lo tomaron con calma (diez meses con intervalos) y acertaron.

Cocinaron con pausa y amor (las prisas son malas consejeras) un montón de canciones que destilan, como si de un buen whisky se tratase, ese recuerdo a Bruce Springsteen y a Tom Petty. Al pop-rock-country-blues norteamericano que tanto gusta a sus miembros. Además, sus letras en castellano, así como la elegancia melódica que desprenden sus armonías, invita a pensar en gente tan prestigiosa en el pop nacional como Los Secretos o Nacha Pop. Menuda combinación, ¿verdad? Sí, señor. Una copa para tomársela a sorbos.

La Cabaña Sonora de José Nortés, productor de referencia para ellos, fue el escenario escogido para elaborar las 13 composiciones de Compás de Espera, que combina piezas con un recorrido rítmico plagado de ricos matices, tan impactante como esa manera de desahogarse que tiene Txetxu, quien puede llamar a la puerta un buen rato antes de entrar o soltar un ‘coño’ que embellece esta palabra desprestigiada por su sonoridad. El tema que da título al álbum impacta con un ‘increscendo’ sublime antes de viajar por gozadas como el blues en el que colabora ese Dios llamado Miguel Ríos ("Juego sucio") o "Ropa nueva", ‘delicatessen’ creada por César Pop (escribió y tocó aquel "Riesgo y altura" para Quique González en su Daiquiri Blues).

Ramón Arroyo (Los Secretos), Julian Maeso (ex Sunday Drivers) o Toni Brunet son otras de las colaboraciones que integran este discazo, inmortal si fuese de carne y hueso. La Coruña, Granada o Valencia tendrán la oportunidad de, en las próximas fechas, asistir a sus directos, a la puesta en escena de Compás de Espera. “A pesar de que el invierno pegue fuerte, a pesar de la que pueda organizar, a pesar de los murmullos de la gente, voy a despegar. No quedan soldados, no queda valor, nos sobran disparos por malgastar”, decía su ‘hit’ "Soldados". Ya tienen trece más.

Fecha de lanzamiento: 6/03/2012.
Discográfica: Warner Music Spain.
Compra el disco: Lo tienes en iTunes.
Escucha el disco: Está disponible en Spotify.
Tres canciones destacadas: "Compás de espera", "Juego sucio" y "Ropa nueva".

9/10