Reseña: The Shins – Port of Morrow

Aunque The Shins siempre han sido una banda de lento cocimiento, los cinco años que pasaron entre el lanzamiento de su aclamado Wincing The Night Away y su más reciente producción Port of Morrow, editado el pasado 20 de marzo, fueron una dura prueba para todos sus fans, quienes no sólo se cansaron de oír sobre los preparativos de lo que en ese momento todavía era un "posible" nuevo disco, además tuvieron que escuchar y presenciar el rompimiento entre James Mercer y sus antiguos compañeros (que por momentos no fue nada fácil, como podrán recordar).

Y es que, aunque todos hubiéramos más o menos sabido que Mercer era básicamente el creador de todo el concepto, siempre es lógico pensar que no es sólo el líder de una banda el responsable de lo bueno y lo malo de un disco, sino que esta tarea es compartida entre el miembro más visible de una agrupación y el resto de sus integrantes (y si no, ahí está lo que queda de los Smashing Pumkins para probarlo).

De hecho, Port of Morrow ha venido a confirmarnos este hecho. Y es que si bien la placa contiene las letras pensantes que ya son marca registrada de Mercer, la música por el contrario ofrece una mirada sumamente diferente a lo que The Shins nos había acostumbrado hasta ahora, con sus antiguos integrantes. Esta producción de hecho contiene un sonido mucho más alegre, burbujeante y pop que el que aparecía en sus anteriores intentos, con todo y que por momentos hay elementos que nos permiten reconocer a esa banda indie que nos cautivó por primera vez hace ya más de una década.

Hablando de colaboradores, el más importante por su definitiva influencia en el disco ha sido Greg Kurstin, quien no sólo intervino en la producción sino en la composición y arreglos de la placa. El angelino es una cara conocida del mundo musical aunque no en el espectro del rock o el indie (lo que quiera que sea que englobe este género convertido en tal hace tan sólo unos años) sino en el del pop. Por su consola ha pasado gente de la talla de Kyle Minogue, Britney Spears, el nuevo hit discotequero llamado Foster the People, Kesha y Kelly Clarkson, por mencionar algunos, algo que de entrada ya da una pista muy clara de hacia dónde va esta placa.

Primero que nada hay que notar una producción extremadamente cuidada. Y no es que en los anteriores discos sonara mal, es sólo que tenía un cierto aire "indie, hágalo usted mismo" que en esta ocasión ha desaparecido totalmente para traer un sonido de estudio profesional que ha ayudado a darle soporte a los cambios que han aparecido en su música.

También hay una energía diferente en la misma, muy lejana a la suave melancolía que adornaba sus anteriores canciones. Esta es notable desde el inicio lleno de efectos de "The Rifle's Spiral", la melodía con la que abre esta producción. Con un sonido electrónico-rockero mucho más marcado, la canción se desgrana poco a poco sin perder jamás el ritmo para acompañar las reflexiones de James sobre la violencia religiosa y un aparente destino marcado por tus circunstancias.

Mercer ha hablado en varias entrevistas de los cambios personales que acompañaron la composición de esta producción, entre ellos su matrimonio y el nacimiento de sus hijas, además por supuesto de la partida de sus antiguos compañeros y la formación de Broken Bells. Todo esto, según ha dicho el mismo James, le ha permitido sentirse cada vez más cómodo con su voz y su papel de líder, algo notorio en "Simple Song", tema en el que le da vuelo a las notas altas y a las guitarras tipo rock vieja escuela para conseguir la que sin duda es una de las mejores canciones de la placa (curiosamente esta es una de las melodías en las que Dave Hernandez colaboró con su guitarra, algo realmente para ponerse a pensar).

Hay momentos como "It's Only Life" en los que Mercer recurre a la balada tipo Shins aunque con variaciones y una personalidad más dinámica. En esta por ejemplo hay un cierto sentimiento badlydrawnboyiano a la vez que de canción de Plaza Sésamo, todo para adornar su falseto de grandes alturas y una letra que es una lección de vida para un amigo al que es necesario darle un poco de amor duro.

"September" también va por este rumbo, aunque con una instrumentación más clásica que definitivamente trae a la mente a la vieja formación del grupo. Por el rumbo baladesco también va "For a Fool", sin duda una de las más obvias de la placa incluso en su letra, en la que Mercer nos explica que: "fui tomado por un tonto, sí lo fui, porque era un tonto".

"40 Mark Strasse" deja la auto tortura indie para hablar de uno de los recuerdos de Mercer cuando recorría de niño las calles alemanas, país en el que vivió por algunos años. Aparentemente, 40 Mark Strasse es el apodo de la calle donde los soldados estadounidenses ubicados en la base aérea de Ramstein podían buscar prostitutas y, aunque el James niño no entendía muy bien de qué se trataba ese lugar, para este disco le pareció interesante crear una historia detrás de esas mujeres.

Finalmente en el área de baladas está "Port of Morrow", melodía con dejos de R&B en el que el líder de la banda se destapa jugando con su voz y utilizando tonos agudos que hacen difícil creer que sea él el que está cantando. Una rica instrumentación ayuda a hacer más completo este tema en el que el músico explora su ateísmo.

En cuanto a las canciones más movidas sobresalen "Bait And Switch" con un ritmo groove de influencias rockero-sesenteras que marcan muy bien la nueva faceta de escritor de Mercer, quien ya como un adulto en forma se arriesga a cantar tópicos más de su edad como en este caso, en el que centra la historia en un hombre mayor que ha caído enamorado de una jovencita.

"Fall of '82" se refiere a su paternidad con un encanto de metales y un poco de Plaza Sésamo que no puede evitar proclamar orgullo en cada nota. Finalmente la mejor: "No Way Down", comienza como un clásico tema pop hecho para los charts, muy bien instrumentado y con cada paso cubierto de la regla para una canción pop perfecta. Un intermedio fantástico y un coro pegajoso sin embargo ocultan detrás la preocupación del cantante por la decadencia de la industria manufacturera americana, haciéndonos cantar de "manera muy alegre" cosas como: "Acostúmbrate al polvo en tus pulmones". Y es que hay que decirlo, aunque este álbum rezume pop por todos lados, eso no significa que The Shins se hayan vuelto blandengues, pues detrás de la brillantina todavía hay mucha sustancia para sostener la música.

Es un hecho que, aunque aquí y allá todavía hay elementos del viejo ritmo del grupo, este nuevo álbum nos ha traído un sonido renovado que podrá hacerles extrañar, a sus viejos fans, a la banda que hace cinco años alcanzó los charts sin necesariamente pertenecer al mainstream. No obstante, Port Of Morrow se destaca por su dinamismo que permite escucharlo de principio a fin sin cansarse un momento y presenta una renovación tanto en forma como en ritmos a la que vale la pena darle una oportunidad.

El asunto con esta placa es que representa la vida de Mercer en este momento y por eso hay que aplaudirle, pues en vez de recuperar viejas glorias ha decidido crecer y reflejar en su música sus preocupaciones y visiones de adulto en lugar de permanecer en la adolescencia eterna. Por ello, realmente no podemos considerar a este disco como el fin de la pausa en la trayectoria de la banda sino como el comienzo de algo nuevo. De ahí que en su contra podríamos decir que no supera o siquiera explora nuevos movimientos dentro del camino de The Shins y que por momentos suena demasiado superficial en sus vestiduras pop, haciéndonos extrañar la introspección por la que antes caminaba la banda.

8/10

Al final, todo nos regresa al principio de esta reseña, en la que hablaba de aceptar a The Shins como la banda de un solo hombre, con todo y que en el pasado no lo hubiéramos sentido así y que por ello nos duela la separación y la transformación. Y si lo aceptamos así, entonces también tendríamos que aceptar que ese hombre creció y cambió, y que tal vez este sea el último eslabón en la cadena de una banda que alumbró el camino indie por toda la década pasada. Y sin embargo, la despedida no podía ser más agradable que las diez canciones que de manera fluida y brillante ocupan el tiempo de esta gran grabación.

Fecha de lanzamiento: 20/03/2012
Discográfica: Aural Apothecary
Compra el disco: en su web.
Escucha el disco: en Spotify y Grooveshark.
Tres canciones destacadas: "No Way Down", "Bait and Switch" y "Simple song"