Día de la Música 2012: La mejor segunda parte de una fiesta que se consolida

Estaba equivocado. Hace unas horas, hablando de la primera jornada del festival madrileño El Día de la Música, afirmaba que difícilmente el segundo día podría dar tanto de que hablar como el primero, ya que la mayoría de buenas bandas se tocaron el viernes. Afortunadamente, el segundo y último día no tuvo nada que envidiarle, y en él pudimos vivir varios de los mejores momentos de todo el festival, con grandes actuaciones de bandas como Mercury Rev, que presentaban en directo su clásico álbum Deserter’s Songs, o Metronomy, que cerraban el festival con un broche de lujo. Veamos cómo transcurrió la jornada.

Aún emocionado por el día anterior y especialmente por el concierto de The Raveonettes, que cerró la jornada en el escenario de Spotify y el festival por el día, con permiso de La Casa Azul, que actuó en uno de los escenarios grandes, el primer must see de la tarde fueron los londinenses Fanfarlo. La banda se dio a conocer hace unos años y ahora vuelve con su segundo trabajo Rooms Filled With Light. Bajo un sol abrasador, ofrecieron un concierto que sonó muy bien en el escenario de RADIO 3, uno de los grandes, y el que particularmente me pareció que mejor sonaba, con mucha mejor acústica que el otro. El gran aliciente de este grupo no es solo que sus composiciones, que nadan en las aguas del indie más folk, están muy trabajadas, sino que incorporan elementos interesantes, con instrumentos de percusión, saxofón e incluso un violín a la ecuación. Una banda muy a tener en cuenta.

Segunda parada, obligatoria, para ver a Alejando Escovedo y sus Sensitive Boys. Para quien no lo sepa, este veterano músico de Texas es puro rock americano. Con más de una decena de álbumes a sus espaldas, su nueva propuesta es Big Station, que presentaba junto a su cuarteto en la comodidad del escenario ROCKDELUX. Este está construido dentro de una nave, y en forma de cine, con butacas incluidas. Según se acercaba el inicio más de la mitad de ellas fueron ocupadas, y el recital comenzó con una canción acústica en la que pudimos ver el buen hacer, especialmente cuando esta empalmó perfectamente con la segunda pieza y parecía llevarnos a la Texas natal de Alejandro. Mucha potencia y una puesta en escena muy estudiada que para mí se convirtieron en uno de los grandes momentos del festival.

Las expectativas que teníamos en Spoon, sin embargo, se las llevó el viento. Su sonido no fue ni mucho menos el que esperábamos tras escuchar su discografía de estudio, y los también tejanos no transmitieron una energía que sí que parecían tener, y es que su sonido no fue para nada potente. Incluso la guitarra no parecía sonar todo lo alto que debiera, y Britt Daniel parecía no poder creérselo. Un aprobado raspado para los americanos.

El gran plato de la tarde, y uno de los mejores del festival, fue el de Mercury Rev, que salían a interpretar la totalidad de los temas que componen Deserter’s Song, que digamos es el Dark Side Of The Moon de la banda, y una obra que incorpora todo tipo de elementos, y que personalmente me evocó por momentos a David Bowie. Vestido en un traje completamente granate y con una botella de tinto en la mano, Jonathan Donahue, frontman de la banda, parecía estar encantado interpretando un disco que su bajista, Carlos Anthony Molina, aseguró estaba compuesto de canciones para la noche, quejándose del sol abrasador que soportaron durante todo el set y que parecía querer caer escuchando el recital que dieron. De diez.

Para refugiarse de ese sol, nada mejor que pasarse por la Nave 16, donde se encontraba el escenario de Spotify y donde actuaban los británicos Breton. Qué queréis que os diga. Aunque la rave llegaría un poco más tarde, con Star Slinger, el set de estos chicos fue la bomba, y aprovechaba a la perfección la acústica de la nave. ¿Su especialidad? El rock electrónico. Para mí, uno de los grandes descubrimientos del festival, y otro proyecto que hay que seguir muy de cerca y que no sólo se centra en lo musical, ya que sus integrantes trabajan activamente con artistas gráficos para transportar su musicalidad a las proyecciones que les acompañan en directo.

Love Of Lesbian salían al escenario de RTVE cuando aún no había pasado el calor que nos acompañó durante todo el día, y su actuación, pese a no ser la mejor de su carrera, lograba mover a toda la gente que se congregaba frente a ellos, que no era poca ya que a la vez se retransmitía por una de las pantallas del festival. Mucha crítica social y un concierto que estoy seguro entusiasmó a sus seguidores. Y es que la banda tiene ya muchos discos y mucha experiencia a sus espaldas. Paralelamente, de nuevo en el escenario de Spotify, actuaba Star Slinger, armado únicamente con un ordenador Mac y con una mesa de mezclas, y convirtiendo el emplazamiento en una rave en la que llegó a hacer mucho calor. De nuevo, la Nave 16 se encargaba de potenciar las potentes mezclas del joven DJ y productor de Manchester, que al terminar su set nos dejaba a todos con ganas de más pese a estar literalmente agotados con tanta buena música.

Si el viernes los encargados de animar la velada eran Two Door Cinema Club, sus equivalentes del sábado fueron Maxïmo Park, que ofrecían un concierto en el que todo el mundo vibraba, aunque a un menor nivel. Y es que sus temas puede que no sean tan animados, aunque su interesante mezcla me pareció superior en todos los sentidos. Mención especial a la increíble energía de Paul Smith, vocalista, y a la de los teclados de Lukas Wooller, aunque estos podrían haber sonado más potentes.

El plato fuerte de la noche era el concierto que ofrecían los británicos Metronomy, presentando su nuevo disco (uno de los mejores de 2011) The English Riviera, con el que empezaban tan pronto como terminaban Maxïmo Park y que eran introducidos por el presentador haciendo un breve resumen y agradeciendo al público el haber aguantado no sólo el calor, sino a Love of Lesbian. Bromas -o no- aparte, ¿Qué decir? Bueno, que Metronomy cumplieron con creces. Afortunadamente, y para asegurarme de que los problemas que afectaban al escenario no me afectaran, decidí hacerme con un puesto entre las primeras filas, algo que valió la pena. Durante una hora disfrutamos de nuevos y viejos temas y de un sonido bastante bueno, con una puesta en escena también destacable en la que se iban incorporando poco a poco los componentes de la banda. Una muy buena forma de acabar un festival que ha mejorado mucho este año, especialmente debido a la inclusión de grandes nombres a su cartel. La cantidad de bandas y la coincidencia de ellas hizo que nos perdiéramos grupos como Apparat, que quienes los vieron dijeron que estuvieron geniales, o Tindersticks la noche del viernes.