Reseña: The Walkmen – Heaven

La última vez dejamos a The Walkmen explorando esa playa por la que tanto preguntaban en el track inicial de su magnífico You & Me. Y es que, como lo comentamos en su momento, Lisbon sabía mucho más a mar y ritmos antiguos que a la urgencia constante e insistente que ocupaba los espacios de sus anteriores producciones. Este álbum de 2010 marcó además la primera década de vida de la banda con un cambio de sonido que se ha vuelto más obvio en su nueva producción: Heaven, publicada el pasado 29 de mayo.

Y es que si bien en su anterior disco el grupo dejó un poco de lado los gritos y los guitarrazos para rendir un particular homenaje a la capital portuguesa, la saudade y los ritmos acompasados, había momentos en el mismo en los que todavía podías sentir esa juventud rebelde corriendo por sus venas. La diferencia es que, con doce años de carrera artística a sus espaldas, la banda ha decidido ir con este trabajo mucho más allá en el cambio de sonido, presentando un nuevo comienzo mucho más maduro.

Con una producción tan pulida y bien hecha como lo que nos dieron en su anterior intento, la agrupación ha retomado ritmos como el folk y el rock and roll para darle forma a sus 13 canciones, ofreciendo así un trabajo diverso que por momentos se siente falto de cohesión, aunque esto no se debe tanto a una falta de dirección como a la capacidad para abrazar nuevos estilos y entregar cosas diferentes que los norteamericanos han alcanzado luego de más de una década de vida artística.

Las sorpresas llegan temprano pues el primer track presenta al grupo rindiendo honores al sonido acústico, con una melodía que definitivamente podría haber encajado en cualquier álbum de Fleet Foxes más que en uno de The Walkmen. Claro que esto no es casualidad, pues este tema cuenta con la participación de Robin Pecknold, vocalista de los oriundos de Seattle. Pero, ¿qué tanto influyó este en el sonido del mismo? Por lo que ha dicho la banda en entrevistas recientes, la idea de invitar a Pecknold fue de su vocalista, Hamilton Leithauser, sin embargo, todo parece indicar que la canción ya estaba construida desde antes de la llegada de Robin.

El disco ofrece otros ejemplos en la misma línea creativa como "Southern Heart", melodía en la que el grupo se esconde tras bastidores para dejar a su vocalista trabajar sólo con una guitarra acústica y su voz de tonos mucho más normales, algo que también es una de las características recurrentes de la producción. En "Line by Line" el quinteto repite el truco sólo que con guitarra eléctrica, halo espiritual y un poco más de movimiento al final, reiterándonos, por si hasta aquí no nos habíamos dado cuenta, que fue Phil Ek, su productor y también encargado de las consolas en los discos de los Fleet Foxes, la mano definitiva en el diseño y espíritu de este álbum.

Por supuesto, estos no son los únicos trucos que el conjunto nos ofrece en esta ocasión. Está también el ritmo amable a medio tiempo salido de Lisbon que gobierna melodías como "Love Is Luck", construida con las guitarras que ya son marca registrada de la banda; "Song For Leigh", a medio camino entre el pop y la canción de cuna, con buenas dosis de azúcar contrarrestadas con bonito pop y un riff de guitarra pegajoso. "No One Ever Sleeps" y "Dreamboat" son por último otro tributo a esa playa de Lisbon aunque el resultado es flojo por momentos, especialmente en la primera.

Una tercera ruta es la de ritmos cadenciosos con gran uso de la guitarra típica de la banda pero con influencias rock and roll como "The Witch", melodía de cierto espíritu blues con unos tremendos órganos que nunca cambia de ritmo pero que pasa rápida y dinámica como agua de río. "Heartbreaker" es un delicioso pop-rock que se te queda en la mente durante todo el disco y realmente un tema muy fino, bien logrado y de lo mejor que le hemos escuchado a la banda. En la misma categoría llega "Jerry Jr.'s Tune": una especie de experimento blues para introducir la última parte del disco.

Finalmente, canciones como "Nightingales" y "The Love You Love" regalan un guiño al pasado rockero y recuerdan a sus primeros intentos aunque, como ya vimos, con una producción mil veces mejor. En este rubro también está la fantástica "Heaven", primer adelanto del trabajo que resume de manera perfecta el estado actual de la música de The Walkmen: sin ser tan desbocada como sus primeros trabajos, conserva las mejores características del grupo y reúne además aquellas habilidades que han adquirido con los años.

En cuanto a las letras, estas no necesariamente cuentan una historia sino que navegan alrededor de una idea. De hecho se sienten mucho más simples que las de sus anteriores esfuerzos, quizá porque sus motivaciones están mucho más centradas en un par de temas: la madurez y el amor a la familia, los amigos y la pareja. El mismo Leithauser confesó en una entrevista reciente que algunas de las letras fueron "un esfuerzo consciente por escribir clásicas y muy simples canciones de rock".

Respecto a su origen y a la primera de las inspiraciones, el artista dijo en la misma entrevista que melodías como "We Can’t Be Beat" y "Heaven" fueron escritas luego de los shows con los que la banda celebró sus 10 años de vida y que lo que él quería era capturar el lugar en donde estaban parados como banda y ofrecer una declaración sobre quiénes eran. Algo que de hecho sirve también para definir este disco: una declaración de quién es de The Walkmen como banda, qué es lo que han hecho en los últimos 10 años y hacia dónde van musicalmente.

El otro gran tópico de Heaven es el amor. Aquel que inspira y al mismo tiempo rompe el corazón como "Southern Heart", aquel que gobierna y dirige como en "The Witch"; más el de la familia en "Song for Leigh", composición dedicada a la hija de Hamilton pero que también dice mucho del estado actual de la banda, ya todos maduros, con responsabilidades e hijos.

No por ello, tenemos que decirlo, este es un álbum demasiado adulto para no poder disfrutarse. Al final, es cierto, la banda ya no canta con la urgencia, la desesperación y las ganas de confrontar al mundo que utilizaron en sus primeros intentos, algo que seguramente chocará a aquellos que los conocieron y amaron por estas cualidades. No obstante, el grupo ya había comenzado el cambio en su anterior disco y por lo tanto la evolución se siente lógica y lineal.

Como dije al principio, es cierto que este álbum no se siente como un disco conceptual sino como un conjunto de canciones reunidas y delimitadas por el trabajo de The Walkmen en esta década. Sin embargo, la banda logra unir tema con tema a través de un hilo transparente y maravilloso que al final consigue, en su variedad, mostrar una paleta interesante y llena de sorpresas. Además, Heaven da espacio para el lucimiento, en especial de su vocalista, quien canta con un registro mucho más cercano a su voz habitual, lo que le permite explotar su voz en diversas tonalidades y personajes, haciéndose fuerte incluso sin el apoyo de una banda detrás.

8/10

En resumen, Heaven llega como la consolidación de un grupo que ha sabido conducir con honestidad y originalidad su carrera. La culminación de los primeros 10 años de vida de una banda que no ha temido al cambio, ni a la madurez, aparente enemiga del rock; ni a alejarse como conjunto para rencontrarse cuando las ganas y el tiempo lo permitan. Una buena entrega del más puro y buen rock and roll.

Fecha de lanzamiento: 29/05/2012
Discográfica: Fat Possum Records y Bella Union
Compra el disco: en la web del grupo.
Escucha el disco: en el sitio de su disquera.
Tres canciones destacadas: “Heaven", "Southern Heart" y "Heartbreaker"