El álbum de la semana: Chris Lee – Bury The Kings

Muchas veces estamos tan preocupados de buscar sonidos innovadores que acabamos escuchando cientos de bandas y ninguna de ellas nos aporta nada. Si nos sucede eso tal vez signifique que debamos buscar grupos que no pretendan inventar nada, pero que hagan buena música. Es el caso del cantautor estadounidense Chris Lee, que no tiene nada que ver con el actor Christopher Lee. En su nuevo disco, Bury The Kings, escuchamos ocho canciones que, simplemente, suenan genial. Si tienes los oídos colapsados por las sobrecomprimidas mezclas de hoy en día y te gusta el soul, el jazz y la música acústica, no te pierdas este álbum.

Chris Lee - Bury The Kings

Se trata del primer trabajo de Lee en ocho años y ha contado con buenos amigos para grabarlo. Entre ellos cabe destacar especialmente a Steve Shelley, baterista (¿o sería mejor decir ex?) de Sonic Youth, que se ha encargado de la producción de la placa y de toda la percusión. Además, todas las canciones han sido grabadas en el estudio de Sonic Youth de Hoboken (Nueva Jersey), lo cual explica el excelente sonido conseguido en el CD.

El primer corte, "Antony Flew", es pura tranquilidad. Su mezcla de smooth jazz, blues optimista y soul hará que empieces a relajarte a partir de ahora. Quizá la voz de Chris te recuerde a Adam Levine de Maroon 5 y esta canción en concreto puede asemejarse al estilo de "Gotten", que pudimos escuchar en Slash, pero su música se nota más sincera, con letras salidas de dentro y no orientadas al éxito comercial. "Bonnie Brown Eyes" tiene un inicio con guitarra acústica y voz bastante bonito que acaba derivando en un estribillo pegadizo que sirve para introducir una percusión muy simple y adecuada. El tema es tan sencillo que puede pecar de vacío en ciertos momentos.

"(I Love The Way You) Bring Me Down" es un tema con más ritmo y que se decanta hacia un lado más pop, con tintes de blues y jazz, eso sí. Tiene un estribillo muy al estilo de los Red Hot Chili Peppers más pegadizos y un hammond omnipresente durante todo el track. Aunque todas las canciones de Bury The Kings son calmadas, "Sadie" podría considerarse como la más lenta, la balada, si queréis. Está interpretada con tanta elegancia y feeling que es muy difícil no disfrutar de sus poco más de cuatro minutos.

Volviendo al estilo acústico de "Bonnie Brown Eyes", nos topamos con "Bury The Kings", uno de los cortes más extraños de la placa. Contiene disonancias -y algunos desafines de voz- que hacen que sea la canción menos soportable de todas. No obstante, el pequeño mal trago pasa enseguida y comienza a sonar "Aubade", con un Chris cantando a capela y un colchón musical muy fino y agradable. Especial atención merece la parte instrumental final, que casa a la perfección con el siguiente track, "Culloden". Las guitarras acústicas son las protagonistas de este tema, entre las que Chris canta muy cómodo. Sus falsetes del final sirven de transición con "Don't Go Back Again", la última canción del disco. De lejos es la mejor canción del álbum. Tiene todos lo mejor de Chris: sentimiento, melodía y elegancia. Es una delicia escuchar todo el tema, pero es especialmente brillante a partir de los dos minutos -la mitad, más o menos-.

Si te apetece escuchar música agradable, relajada y de calidad en una de esas tardes de encierro en casa, ni te lo plantees. Recurre a Bury The Kings.

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Tres canciones recomendadas

"Sadie", "Culloden", "Don't Go Back Again"

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