Entrevista: The Twilight Sad

Entre las bandas que más ha capturado mi atención en los últimos dos años está The Twilight Sad, grupo escocés nacido en 2003 que a la fecha ha lanzado tres discos, el último de ellos en febrero de este año con el nombre de No One Can Ever Know. No es sólo su sonido saturado y oscuro, que rescata las mejores características de las bandas del rock, el glam y el post-punk, lo que le da a este grupo una cualidad realmente adictiva, es también un imaginario lleno de nombres largos, niños peligrosos con máscaras ahogando a sus padres y videos en el mismo tono lo que ayuda a poner el ojo y la mente en su propuesta audiovisual.

El ahora trío ha sido además apadrinado por gente de la talla de Mogwai, con quienes no sólo comparten similitudes en el sonido sino en la manera de presentarlo a su público. Y es que al igual que los originiarios de Glasgow, esta joven banda ha decidido construir verdaderas murallas de sonido en sus conciertos, esto, hay que decirlo, sin perder la fidelidad o, más importante, la emoción.

No obstante, el grupo decidió dar un giro en su camino para su nuevo disco, en el que no sólo tomaron influencias de la electrónica ochentera, además utilizaron una manera diferente de presentar su música e incluso su imagen, que ahora no sólo tiene niños sino adultos totalmente espeluznantes. Así, con el pretexto de esta nueva producción, tuvimos oportunidad de intercambiar preguntas a través del correo electrónico con James Graham, vocalista de la banda. El resultado fue esta entrevista:

Cuchara Sónica (CS.) – Una de las cosas que noté en No One Can Ever Know es que la producción suena menos saturada que en sus anteriores discos. ¿Qué les hizo tomar esta decisión?

James Graham (JG). – Cuando escribimos y grabamos nuestra música hacemos sólo lo que sale de manera natural y las canciones que escribimos para este disco eran temas que necesitaban mucho más espacio para respirar. En nuestros trabajos anteriores las canciones necesitaban ser claustrofóbicas, fuertes y ruidosas, pero en este caso no fue así. Somos una banda que no quiero repetirse a sí misma y queremos avanzar con cada nuevo álbum; queremos probar cosas nuevas en cada uno, pero al mismo tiempo queremos que el progreso sea natural y no forzado.

CS. – ¿Cómo se traduce el sonido del álbum, que es mucho más electrónico, a sus shows en vivo? ¿Pensaron en algún momento en cambiar o adaptar las nuevas canciones para sus conciertos?

JG. – Antes de que empezáramos a practicar las nuevas canciones, pensé que iba a tomar un tiempo antes de que nos sintiéramos cómodos tocándolas. Hubo muchos elementos que tuvimos que aprender a usar, como la caja de ritmos y el sonido del sintetizador. Sin embargo, después del primer ensayo todos quedamos muy sorprendidos pues adoptamos las canciones muy rápido y éstas encajaban perfectamente con nuestros viejos temas en el set en vivo.

De hecho, creo que tocamos mejor desde que añadimos las nuevas melodías, pues hay más variedad en el set y más dinamismo, aunque no le hemos cambiado el sonido a ninguna. Cuando tocamos en vivo, nos gusta que sea una experiencia sonora diferente a la que presentamos en el álbum. Todas las versiones en vivo de nuestras melodías suenan similiar a las originales, pero nuestro show en vivo es mucho más intenso y ruidoso. No obstante, siento que las canciones de nuestros tres discos, al tocarlas juntas, van bien con toda esa intensidad y ese ruido.

CS. – Sé que tweeteas muy seguido en la cuenta de la banda, pero parecen estar más callados en el resto de sus perfiles en redes sociales y en su sitio web, así que me preguntaba, ¿es importante para ustedes estar presentes en las redes sociales? ¿Les gusta interactuar con sus fans o prefieren "mantener sus secretos"?

JG. – Creo que los días en los que las bandas podían "mantener sus secretos" han terminado. El negocio de la música ha cambiado y herramientas como las redes sociales han ayudado a las agrupaciones a aumentar su base de fans y compartir su música. Me han dicho que es importante utilizar todas esas opciones, aunque esa no es la razón por la que empecé a ser más proactivo en nuestra cuenta en Twitter.

De verdad me gusta mucho hablar con la gente a la que le gusta nuestra música y nos quieren hacer preguntas. Es asombroso pensar que el miembro de una banda de indie escocés puede hablar al instante con alguien de Asia, Norte o Sur América; básicamente alguien en el otro lado del mundo a quien le gusta su agrupación. Twitter es mi medio preferido, aunque recientemente hemos empezado a hacer un montón de cosas en Facebook. Me gustan las redes sociales, aunque entiendo por qué a algunas bandas no. Creo que si se usan de manera correcta pueden ser algo bueno para una banda; especialmente para un grupo indie relativamente pequeño, estas herramientas son una manera de presentar nuestra música a mucha gente. Sin embargo, creo que las personas están demasiado ocupadas tratando de compartir sus experiencias en vez de vivirlas de verdad. También creo que es importante no compartir todo, es bueno tener un poco de misterio. El misterio en nuestra agrupación por ejemplo será que yo nunca le diré a nadie de qué tratan nuestras canciones porque "nadie lo puede saber".

CS. – Leí en alguna entrevista que no eres muy aficionado a la poesía, sin embargo, sus canciones parecen estar construidas de una manera muy poética y a la vez hermética. Sin entrar demasiado en el significado de las letras, ¿qué tipo de cosas le inspiran para escribirlas? He leído que te inspiras en experiencias personales, pero me preguntaba si los libros o las películas tienen también un papel importante como fuente de inspiración. Además, ¿tienes un método específico para escribir canciones, o es más bien cuando la inspiración llega?

JG. – Siempre tengo una idea de lo que quiero que trate una canción cuando empiezo a escribir y tengo eso en mente cuando llegan las melodías, de modo que la letra surge de forma natural. Así, cuando Andy (MacFarlane, guitarrista del grupo) trabaja la estructura final del mismo, vuelvo y termino la letra para formar una historia en cada canción con la idea que ya tenía desde un principio. También tomo un montón de inspiración de las películas, por lo general me gustan muy oscuras y provocativas. Me gustan mucho directores como David Lynch, Christopher Nolan y David Fincher; aunque en general me gustan cintas de todo tipo, no soy un esnob. No leo mucho para ser honesto, pero me gusta leer novelas graficas, aunque sólo por diversión; si realmente tienen alguna influencia, es sólo en el subconsciente. Mi principal influencia al escribir es el lugar donde vivo, la gente que conozco y las cosas que nos han sucedido.

CS. – ¿Tienen, digamos, una cuota de canciones que tienen que tener para entrar al estudio? O más bien trabajan allí desde el principio? ¿Cómo deciden qué temas formarán eventualmente parte del disco y cuáles no?

JG. – Cuando entramos al estudio la mayoría de nuestras canciones ya están totalmente pensadas y ya sabemos exactamente lo que vamos a hacer con ellas. En cada disco que hemos hecho ha habido una ó dos canciones que han cambiado completamente y se han convertido en algo más de lo que esperábamos que fueran. En nuestra primera producción fue " Cold Days From the Birdhouse "; en nuestro segundo álbum fue "Reflection of the Television"; y en el tercero fue "Another Bed". Cada una de ellas supuestamente iban a ser lados B o bonus tracks, pero todas mejoraron en el estudio y se convirtieron en algunas de nuestras canciones más importantes.

Entramos a grabar con 10 a 13 canciones como máximo, siempre sabemos que algunas definitivamente se quedarán en el disco, pero también estamos abiertos a los cambios durante el proceso y a que otras canciones tomen la delantera. No nos gusta llevar demasiadas canciones al estudio porque no queremos gastar tiempo ni dinero de más, así que nos concentramos en unas 10 a 13. También dejamos un poco de tiempo para experimentar con diferentes cosas pues nunca se sabe lo que puede suceder cuando experimentas con diferentes sonidos o instrumentos.

Aquí abro una pausa para decir que otra de las diferencias de este disco respecto a los anteriores fue que el grupo había reclutado al productor Andrew Weatherall, reconocido en la industria por su trabajo detrás de la consola con bandas como Beth Orton y Primal Scream, para que los ayudará en la producción de la placa. Sin embargo, Andrew consideró al final que la agrupación tenía muy claras sus ideas respecto al disco y que no se sentiría cómodo apareciendo como productor de algo que ya estaba formado antes de que él llegara. El resultado fue que aparece en los créditos como “anti-productor”, aunque eso no significa que no colaborara de algún modo en la placa.

CS. – Sé que Andrew Weatherall les envió una serie de canciones para que los inspiraran durante la producción del disco, ¿crees que estos temas tuvieron alguna influencia en el producto final o se trataba más bien de tener metas en cuanto al sonido que querían crear?

JG. – Él nos envió un montón de lanzamientos de la Factory y otras grabaciones de los años 80 del mismo estilo, que de hecho eran el tipo de música que estaba escuchando en esos momentos, porque nuestra idea era hacer un disco con un sonido menos denso pero agresivo. Creo que estábamos en la misma página en cuanto al sonido, y su experiencia nos ayudó a definir nuestras ideas y nos permitió tener la confianza de que estábamos haciendo lo correcto.

CS. – Una de las primeras cosas que pensé cuando escuché No One Can Ever Know es que tenía mucha influencia de bandas de los años 80 como The Cure y Depeche Mode. ¿Es esto cierto? ¿Qué bandas los han influenciado aunque no necesariamente tengan el mismo estilo que ustedes?

JG. – Depeche Mode y The Cure son sin duda bandas que escucho mucho, así que no me sorprende que las puedas oír en nuestra música. Realmente hay un montón de música que influye en la forma en que la escribo, sin embargo, he estado escuchando un poco de Krautrock, los primeros lanzamientos de la Motown como The Marvelettes, discos de Trojan, muchos de los álbumes que la Warp ha editado a lo largo de los años, cosas electrónicas minimalistas como las primeras grabaciones de Mute (Records), otras en la línea de Jean Claude Vannier, Scott Walker y Lee Hazlewood; también he escuchado un montón de los discos en los que participaron Martin Hannett, King Tubby y Conny Plank. En fin, la lista es larga.

CS. – Para una banda con un sonido tan fuerte, en el mejor sentido de la palabra, han hecho muchas sesiones acústicas. Me imagino que es porque es más fácil andar por ahí con una guitarra acústica, pero me preguntaba si alguna vez han pensado en hacer algo más minimalista o completamente acústico en algunas de sus melodías (además de los lados B)?

JG. – Lo que pasa es que esta banda tiene muchas facetas. Nos gusta pensar que nuestras canciones funcionan no sólo con una banda completa sino cuando las desnudas completamente. Antes de comenzar a trabajar en una canción nos aseguramos que sea una buena para empezar. Personalmente, me gustan los conciertos acústicos porque sin duda muestran que no somos banda de un solo truco y que somos compositores capaces al ofrecer un tema con sus huesos expuestos. También es más fácil viajar cuando haces presentaciones acústicas y hay más oportunidad de ganar dinero, pero al final los conciertos son con banda completa porque eso es lo que está en el disco y no se trata de ganar más sino de poner un buen espectáculo. Aunque no sería malo ganar algo de dinero algún día…

CS. – Cuando escucho sus letras, me parece que no sólo hablan de amor perdido sino que también hay una gran cantidad de dolor, sin embargo, la imagen que acompaña a su música es, por decir lo menos, aterradora y con una oscuridad muy diferente ¿Por qué eligieron el camino oscuro y aterrador para diseñar el arte de sus discos?

JG. – Siempre hemos trabajado con nuestro amigo Dave Thomas, o DLT, como aparece en las notas de nuestros trabajos. Andy y Dave discuten sobre qué estilo desean mostrar para el nuevo álbum, después yo le mando las letras a Dave y así se pone a trabajar. Dave comprende lo que estamos tratando de hacer y es muy importante para nosotros que en cada nuevo disco la música, la letra y la presentación estén conectadas. Siempre quisimos que el arte fuera llamativo ya sea por una imagen polémica o por los colores utilizados, pero que al mismo tiempo hiciera referencia a la música, y creo que Dave lo ha logrado en cada entrega. Queríamos que la portada del álbum se destacara en la tienda de discos, ya sea porque provocara una reacción tipo "esto es realmente genial" u otra tipo "esto es muy retorcido". Creo que al igual que nosotros, Dave encuentra más interesante el lado más oscuro de la vida y es por eso que trabajamos bien juntos.

CS. – Por último, ¿hay planes para visitar Latinoamérica pronto?

JG. –¡Nos encantaría ir a tocar a Latinoamérica! Tenemos muchas ganas de ir a muchos lados y América Latina está definitivamente en nuestra lista. Sólo necesitamos que alguien nos lo ofrezca y estaremos en el primer avión para ir a visitarlos.

Así terminó esta entrevista con una banda que a mí no sólo me parece muy buena sino con una personalidad única. Ojala pronto algún promotor se decida a traerlos a nuestro continente. Por lo pronto les recomiendo que escuchen su nuevo disco, a mi realmente es uno de los que más me han gustado en la primera parte de este año.

Foto: Nic Shonfeld