Reseña: Muse – The 2nd Law

La promoción de The 2nd Law seguramente podría servir de ejemplo para estudiantes de publicidad o marketing porque ha seguido un plan de comunicación estricto y muy efectivo. Parece mentira que solo hayan transcurrido tres meses y medio desde que Muse estrenara el primer tráiler del disco, ése que levantó la polémica y sugería que la banda podría haber dado un giro al dubstep. A partir de entonces, la máquina promocional se puso en marcha y a la vista están los resultados: todo el mundo sabe que Muse está de vuelta. Pero, ¿ha merecido la pena tanto bombo mediático?

Muse - The 2nd Law

Doce canciones y un preludio tienen la respuesta a la pregunta del millón. Sin embargo, no solo lo que contiene el CD entra en juego. Los seguidores de la banda saben que The Resistance, su anterior disco de estudio, no era todo lo bueno que esperaban. Ni tampoco lo fue Black Holes and Revelations. De hecho, desde que publicaron Origin of Symmetry en 2001, no ha habido un trabajo igual o mejor para la mayoría de los fans. Es cierto que seguía habiendo muy buenas canciones, pero daba la sensación de que el grupo ya no hacía discos excelentes, de esos con temas que hacían valer la obra de principio a fin. Y es normal, nunca es fácil mantener el listón alto. Así que The 2nd Law tiene el difícil papel de volver a ilusionar a los viejos seguidores pero también de captar nuevo público. ¿Misión imposible? Escuchemos.

"Supremacy" inaugura el disco con un riff de guitarra pesado, como recién sacado de la cabeza de Tom Morello (Rage Against The Machine, Audioslave) o de los mismísimos Soundgarden. Las orquestaciones marcan las diferencias y añaden un valor que, con la suave y melódica voz de Bellamy, solo puede ser descrito como grandilocuente. El tema va creciendo en intensidad hasta llegar al falsete marca de la casa del citado vocalista. Sin embargo, vuelve a decaer un par de compases después, estropeando el momento cañero y, por tanto, el gran clímax que podría haber conseguido. Seguramente el grupo no quería una canción de rock duro, pero, cuando coquetea en unos límites tan cercanos, sabe a poco. No es una mala canción, pero da la sensación de que Muse se ha perdido en medio de ninguna parte, porque ni acaba sonando potente -le falta algo para ello- ni siendo un corte épico y sorprendente.

Con esta sensación inicial, empieza a sonar la ya conocida "Madness", la del videoclip de las revueltas en el metro y los amantes que se besan pasando del asunto. Durante las primeras escuchas, resulta una canción interesante y con unos toques demasiado evidentes a George Michael. Luego empieza a mostrarse como un tema algo repetitivo pero que, afortunadamente, es rescatado por un final muy bueno. Es de los típicos que, o te gusta mucho, o le das siempre al botón de 'siguiente'.

"Panic Station" es toda una sorpresa, para bien o para mal. Si alguien se preguntaba cómo podría sonar Muse pasado por un filtro dance y funkie, aquí tiene la respuesta. Una línea de bajo machacona, un Bellamy viviendo el espíritu discotequero de los setenta con un repertorio de voces llamativas y unos arreglos orquestales que suenan cutres a propósito completan la receta. Aderézalo con un estribillo pegadizo y tendrás una pista de baile asegurada allá por donde suene. A mí me ha gustado, pero es posible que eche para atrás a muchos.

Un preludio breve de algo más de 50 segundos, muy al estilo banda sonora de película romántica de los años de Casablanca, y comienza "Survival", esa canción con todas las papeletas para convertirse en un himno, a pesar de que suene a Queen se mire por donde se mire. Buen guitarreo, contundente base rítmica y arreglos corales muy épicos. En directo será la bomba seguro, pero, ¡ay!, si fuera un pelín más original...

"Follow Me" nos muestra a un Bellamy haciendo gala de técnica vocal. Desde los graves del principio hasta los medios y altos de un estribillo que apunta también a exitazo. Por cierto, un ritmo dubstep aparece brevemente en el primer estribillo, pero luego se diluye en un ritmo más rock. Los arreglos electrónicos sirven como colchón final para un tema que sabe a poco, lo que es bueno, porque dan ganas de volverlo a escuchar.

"Animals" se sustenta con un ritmo jazzy y unas armonías ambient que se repiten constantemente. Destacan los arreglos de guitarra eléctrica, que parecen acariciarnos y acompañarnos durante todo el corte. De nuevo, nos topamos con un tema con estructura in crescendo pero que, a diferencia de "Supremacy", termina por explotar con un resultado concluyente -cuando se crea tensión, se espera que haya una liberación y eso sucede aquí-. Buen papel de Bellamy a la guitarra y, en general, buen tema para disfrutar tanto en disco como en directo.

A partir de ahora viene la parte más sentimental de The 2nd Law -otros podrían decir aburrida-. Tiene el honor de inaugurar este bloque "Explorers", una balada muy bonita pero que no llega a emocionar como lo hizo en su momento "Falling Away With You", de Absolution. Los instrumentos suenan como deben, pero es tal vez la voz de Bellamy la que falla, se nota falta de sentimiento. No me creo que esté pidiendo 'libérame' en el estribillo, es todo como muy superficial. Afinado, pero ya está. "Big Freeze" comienza lenta, pero adquiere un animado ritmo y acaba derivando en un estribillo pegadizo. No obstante, le falta algo para hacer menos larga la espera entre estribillo y estribillo. Aun así, es un buen tema.

Y en este remanso de paz algo monótono llega la melosa "Save Me". Sorprende lo bien que lo hace Chris Wolstenholme en su papel de cantante, aparte de bajista. Se nota que es el autor del tema por el feeling que le pone a cada verso. Suena a algo completamente diferente a Muse y ése es justo el riesgo: puede gustar mucho o nada. A mí sí me ha convencido, aunque hay que reconocer que puede pecar de demasiado pegajosa. "Liquid State" es otra de las compuestas por Wolstenholme y, por ello, que también canta. Sin embargo, aquí se echa en falta mucho a Bellamy en el micro. El riff contundente del tema pide una voz menos correcta y plana que la del bajista. Como consecuencia, es difícil llegar al final del corte sin mirar el reloj.

Para cerrar el álbum nos topamos con dos canciones que comparten parte del nombre ("The 2nd Law") y también el tedio. "Unsustainable", que ya todos conocíamos por su minuto de dubstep y la polémica que levantó sonando en el primer tráiler del disco, no deja de ser la típica introducción para un concierto. Y claro, cuando llega "Isolated System" uno piensa que se encontrará con la canción que va después de la introducción. En su lugar, escuchamos un tema instrumental y minimalista, que parece inspirado en el Mike Olfield de Tubular Bells. Pero, obviamente, Muse no es Mike Olfield y el resultado al acabar de escucharla es "¿y qué más?".

6/10

En líneas generales, The 2nd Law es un disco que te deja a medias, con una sensación de 'falta algo'. Tiene temas que podrían haber sido muy buenos, otros buenos a secas y otros que directamente son prescindibles. No sé bien si es una crisis creativa o si es un disco que les ha venido demasiado grande, pero Muse aburre en este álbum. Está claro que a los seguidores incondicionales de la banda les gustará, e incluso conseguirá nuevos oyentes, pero no creo que sirva para atraer a los que se enamoraron de Origin Of Symmetry o Absolution. Da rabia porque la producción y el sonido conseguido son brutales, pero faltan hits, composiciones que conquisten a todos por igual. Por supuesto, esto no quita que sea, probablemente, uno de los grupos con mejor directo del mundo en la actualidad.