Crónica: Lüger, éxtasis psicodélico en el corazón de Madrid

¿Sabéis? De todas las bandas que he visto en directo, diría que Opeth son los que más me han gustado siempre, con permiso del señor Roger Waters. Soy una persona a la que le encanta la música, por lo que suelo asistir a muchos conciertos y festivales, y los suecos casi siempre han sabido crear una atmósfera idónea que ha contribuido, junto con su excelente música, a culminar unas magníficas actuaciones. Sin embargo, he de decir que el pasado jueves una banda local madrileña sobrepasó todo eso en una actuación que puedo contar como una de las mejores a las que he asistido nunca. Su nombre, Lüger.

Lüger

Lo veníamos anunciando unos días atrás. Lüger es un quinteto madrileño formado por Edu García a la guitarra, Fernando “Lopin” Rujas a la percusión, Raúl Gómez a la batería, Mario Zamora al órgano y Daniel Fernandez al bajo y las voces principales. Su andadura comienza hace unos años, en 2008, y poco después ya se encuentran actuando y su fama como grupo puro de directo comienza a subir. Desde entonces se han editado dos LPs muy interesantes que han sido tachados por publicaciones especializadas en su estilo -de esto hablaremos ahora- como grandes obras, especialmente Concrete Light, de 2011.

El estilo de Lüger es difícil de definir. Se trata de una banda muy experimental que se mece entre el kraut rock, la psicodelia, el space rock... La mayoría de miembros del grupo se encarga, además de sus respectivos instrumentos, de todo tipo de sintetizadores, pedales, y elementos electrónicos para desarrollar un espectáculo que además incluye proyecciones y es una maravilla para los sentidos. Hay ocasiones en las que uno tal vez no pueda disfrutar de todo esto. Festivales, horarios, poco tiempo para preparar... sin embargo el concierto del jueves lo tenía todo, y desde el primer momento, incluso antes de abrir puertas, todo estaba en armonía.

El concierto contó con las citadas proyecciones, que acompañaron a todos los temas con diversas imágenes que completaban una muy buena experiencia. No puedo destacar momentos porque todo el concierto fue un gran momento, y empazaba ni más ni menos que con Dani, bajo y vocalista principal, creando atmósfera con el sitar, de esta guisa:

Lüger

Pasaban unos minutos de las 23 horas, algo que también contribuyó a crear ambiente ya que la sala abría con una hora de retraso, algo bastante normal y conocido para los habituales. El tema elegido era la outro del último trabajo, “Zwischenspiel / Quidquid Latet Apparebit”. No hacía falta más para saber que iba a ser una gran noche.

Le seguía “La Fin Absolue du Monde”, un tema del primer trabajo con toques muy electro punk. Yo nací mucho después de que Pink Floyd comenzaran a ganarse fama empezando desde abajo, con conciertos también muy experimentales a finales de los 60 y principios de los 70, pero el concierto de Lüger tenía, seguro, una atmósfera similar. Los temas se fundían unos en otros, dando especial importancia a los sintetizadores que acompañaron durante todo el concierto al resto de instrumentos, los cuales por momentos se ampliaban, haciendo uso de maracas y demás elementos de percusión, o incluso de un saxofón para el último tema. Experimentación total.

Como podéis ver en las fotografías de la galería, el espectáculo estaba cuidado al detalle, con una puesta en escena muy bien preparada. En ciertos momentos los miembros del grupo se giraban de espaldas al público para dejar protagonismo total a la distorsión y efectos que generaban, para de repente sorprender con piezas compuestas de múltiples partes en las que era difícil saber si se trataba de una improvisación o de todo lo contrario, algo muy trabajado.

Lüger

Durante el concierto hubo muchos temas instrumentales, y es que Lüger es una banda que se mueve mejor en lo puramente musical. Las voces de Dani y coros del resto de componentes no sonaban sin embargo nada mal, especialmente en temas como “Monkeys Everywhere” o “Dracula's Chauffeur Wants More”, seguramente de los que más suenen y más fáciles de seguir sean precisamente por las líneas vocales.

Los conciertos de Lüger no suelen ser largos, no sólo porque pasen en cuestión de segundos gracias a la atmósfera creada, sino porque aunque se disponga de suficiente material, aún se trata de una banda joven. Aun así, la banda se las arregló para tocar aproximadamente hora y media -tal vez algo menos-, culminando con un viejo tema que estaba perdido por ahí para el que se utilizó un saxofón.

La sensación con la que nos dejaban estos chicos madrileños es la de que, efectivamente, estamos ante un grupo que promete y que sabe hacer bien su trabajo. Un grupo de personas humildes que lucha por la música y que, ante todo, quiere dársela a la gente y disfrutar mientras lo hace. Y creo que puedo decir que absolutamente todos en la sala disfrutamos mucho con una actuación que esperemos que se repita pronto.