Pepsi Music 2012: Gossip se roba el show

Con geniales shows y los ya típicos problemas de organización que caracterizan a los festivales de tamaña escala en Buenos Aires, el Pepsi Music 2012 será recordado por dos cosas. En primer lugar, como el festival de las “primeras visitas” de algunas de las mejores bandas internacionales del momento. En segundo lugar, el festival “femenino”, debido a la fuerte presencia de bandas lideradas por féminas en la parrilla de presentación. En esta oportunidad, todas las miradas se dirigieron hacia Gossip, la banda de la polémica y controversial Beth Ditto, que con su breve set de apenas un puñado de canciones se robó la velada.

El festival estuvo plagado de problemas de seguridad, con robos, grescas y hasta un misterioso gas pimienta que se coló en el segundo tema de Garbage. Pero no estamos aquí para hablar de problemas, sino de música. Una de las cualidades más interesantes que traía este Pepsi Music era la gran cantidad de bandas emergentes que pulularon por el escenario justamente llamado “Emergente”, entre las cuales se cuentan algunas de las propuestas más novedosas que tiene la escena independiente de Buenos Aires. Estas bandas generalmente se programan en los horarios más tempranos del festival, que, siendo un jueves, no les da la cantidad de audiencia que merecen.

En el escenario emergente se pudieron escuchar bandas como Viva Elástico, cuyo disco homónimo editado a principios de 2010 es excelente, y sus presentaciones en vivo no se quedan atrás, y las chicas de Liers, un conjunto bien directo. Pero los laureles se los lleva Ministerio de Energía, que apenas han editado un EP y ya están dando de qué hablar con su pop etéreo y soñador. En este escenario también se presentaron los geniales Nikita Nipone, la ternura de Rosal, y finalmente las reformadas No Lo Soporto. Pero la música independiente también se coló en el escenario principal, donde apenas arrancada la tarde tomaron por asalto los chicos de Rayos Láser, venidos desde Córdoba, y los tremendos Utopians haciendo un show breve pero enérgico, presentando su último disco de estudio Trastornados, que los ve completamente evolucionados en su sonido, mucho más potentes y prolijos. Estos chicos están destinados a más –ya lo dijo Shirley Manson durante su show-.

Las propuestas internacionales comenzaron con The Maccabees, en su primera visita a la Argentina. Los chicos ingleses presentaron su tercer disco de estudio, Given to the Wild, de una forma prolija, para nada despeinada, y combinaron un show sobrio –por no decir bastante aburrido- con algunos comentarios bien corteses sobre la ausencia de Kasabian y la alegría de la primera vez. Hasta Orlando Weeks, el vocalista, le dedicó  “Love You Better” a la chica que la noche anterior le enseñó a bailar tango. El concierto comenzó con “Child”, una canción extraída de Given to the Wild, pero también hizo un repaso de sus dos discos anteriores, Wall of Arms y Colour it In, con canciones como “X-Ray”, “Can You Give It?”, y “Toothpaste Kisses”, entre otras. Para finalizar, los de Londres interpretaron “Pelican” después de despedirse de Buenos Aires, pero la audiencia ya se estaba moviendo para el escenario principal donde en meros minutos comenzaría Best Coast.

La banda de Bethany Cosentino llegó con dos discos bajo el brazo, el último de los cuales, The Only Place, se editó apenas este año. Aunque ninguno de estos trabajos fueron editados formalmente en Argentina, gracias a la maravilla de internet las canciones de Best Coast fueron cantadas y bailadas, en un set sorprendentemente largo pero genial. Cosentino apenas se separó del micrófono para decir, de una manera rapidísima, que era su primera visita a Buenos Aires y que estaban felices –aunque no se notara gracias a su apatía-. Comenzaron con “When the Sun Don’t Shine”, combinando muchas veces entre dos y tres guitarras que terminaron dando, en vivo, un volumen mucho más grande al pop californiano y lo-fi del grupo.

Luego, continuaron con “Crazy for You”, canción que le dio el nombre a su primer disco, y siguieron repasando los grandes éxitos de su debut con “Goodbye”, “Summer Mood”, “Our Deal”, y las dos canciones encargadas de cerrar el show, “When I’m With You” y “Boyfriend”. También hubo oportunidad para presentar nuevas canciones como “The Only Place”, “Do You Love Me Like You Used To?” y más. En total, Cosentino y los suyos tocaron 14 canciones, el set más largo de la noche si no consideramos al plato fuerte de la velada, Garbage. Aunque apenas se comunicaron con la audiencia, y Cosentino no se despegó ni de su guitarra ni de su micrófono, fue un show muy disfrutable. Sobre todo por el hecho de que el 90 por ciento de la audiencia jamás imaginó estar viendo Best Coast en vivo.

Una cosa destacable es que todos los shows comenzaron de forma puntual. Más allá de los problemas que había del otro lado del escenario, en el público, del lado de los artistas todo pareció estar funcionando de forma aceitada. Después de Cosentino, llegó el turno de la carismática Beth Ditto y su banda Gossip, que debemos admitir se robó por completo el show. Con un set de brevísimas nueve canciones, se dio el lujo de hacer mini covers de Lady Gaga y de Nirvana, aceptó contenta regalos de sus fans, se envolvió en una bandera del orgullo gay y hasta se lanzó al público –algo no recomendado durante un festival- para recibir y dar besos y abrazos. En cuanto a cosas menos finas, también lanzó un escupitajo, sólo porque podía, lo que no quitó para nada la elegancia de su voz.

Después de algunas notas cantadas con la potente voz de Ditto, subieron al escenario Hannah Billie y Brace Paine, sus compañeros de banda, y saludaron efusivamente al público. Luego, Ditto leyó un mensaje en español agradeciendo a sus fans y también se disculpó, en inglés, por la cancelación de un show hace un tiempo. Después de tanta presentación, Gossip comenzó con uno de los singles más gancheros de su disco Music for Men, “Love Long Distance”, para después de agradecer nuevamente, hacer “8th Wonder”. La banda volvió a expresar su solidaridad con los músicos de Kasabian, que tuvieron que cancelar el show en Chile y Argentina. Pero lo hicieron con un poco más de humor: Ditto anunció que, a partir de ese momento, harían nada más que covers de Kasabian. No van muy bien con el estilo, pero por suerte eligieron “Move In the Right Direction”, el primer sencillo de su nuevo disco A Joyful Noise, como canción a seguir.

A todo esto, Ditto estaba siendo bañada con regalos, cada uno de los cuales tomó y se guardó. Murió de risa con un chanchito de goma con la inscripción “We Love Gossip”, y hasta preguntó a un fan si podía regalar a su madre una camiseta que le habían dado. Para la cuarta canción, comenzó con un cover de “Bad Romance” de Lady Gaga –igual de potente con la voz de Ditto- que mezcló a la perfección con las vocales de Listen Up!. Mucho más groovy fue la interpretación de “Get a Job”, donde la cantante demostró su rango vocal de muchísimas formas. A todo esto, la audiencia ya era un baile importante. Con “Perfect World”, Ditto se paseó por todo el escenario, pidió ayuda del público para cantar, y siguió hablando y pidiendo más bebida energizante. Luego llegó el turno de “Yr Mangled Heart”.

Las últimas dos canciones de Gossip fueron una verdadera fiesta. “Standing In The Way of Control” estuvo acompañada además por un breve snippet de “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana, además de unos saltos importantes entre la gente. Ditto se paseó descalza –así estuvo durante todo el show- y bailando, mientras gritaba el estribillo con toda la potencia de sus pulmones. Después de agradecer una vez más, la banda comenzó con los acordes de “Heavy Cross” y el público se puso como loco: una interpretación larga, que terminó con Ditto abrazada a la audiencia. Para ser la primera visita de Gossip, fue un show excelente, pero duró demasiado poco. El respeto a rajatabla inspirado por otros incidentes relacionados con el horario en festivales pasados hubiera sido ideal si era una banda aburrida, pero ocho canciones para una agrupación como Gossip es demasiado poco.

Afortunadamente no hubo demasiado tiempo para quejarse. Algunos minutos después de la finalización del show, Shirley Manson tomaba por asalto el escenario principal para dar comienzo a lo que sería la primera presentación de Garbage en Argentina. Pasado el shock inicial de ver leyendas de la música como Butch Vig en el escenario, el cuarteto, acompañado por Eric Avery en bajo, dio un show con una sorprendente energía y plagado de viejos hits, como debe ser una primera visita de una banda icónica. Los de Garbage estuvieron más concentrados en cumplir el sueño de los fans que en presentar su último disco de estudio, Not Your Kind of People, del cual interpretaron apenas un puñado en una lista de 20 canciones.

Butch fue el primero en salir apenas sonaron las primeras notas de “Supervixen”. Sin dar respiro, y con una audiencia que los estaba esperando desde hace fácil una década, Garbage comenzó con el clásico “I Think I’m Paranoid”, con una Shirley Manson bastante estática para lo que vendría después. Después siguieron con un tema legendario de la banda, “Shut Your Mouth”, nuevamente sin más que un breve saludo. Las primeras palabras de Manson, quien estuvo especialmente seductora, fueron para afirmar que se trataba de su primera visita al país, después de mucho tiempo, y preguntó cuántos los amaban para darle pie a “Why Do You Love Me?”, de su disco Bleed Like Me. Sin casi hacer pausa, llegó el turno de la festejada “Queer”, que tuvo una duración importante y que fue cantada a todo pulmón por el público.

Después, la banda hizo una rendición muy electrónica de uno de sus éxitos más grandes, “Stupid Girl”, que también fue coreada por toda la audiencia como un himno adolescente. Luego siguió “Hammering in my head”, y Manson contó sus primeras experiencias cantando “Don’t Cry for Me Argentina” a capella en su coro de la infancia antes de dar comienzo a su último sencillo “Control”. La banda parecía estar disfrutando mucho su tiempo en el escenario, lo que no sucede en todos los festivales. Con “The One”, que dedicó a las chicas fuertes e inteligentes que el mundo necesita, “I Would Die for You”, y “Cherry Lips”, el setlist se fue consolidando como un repaso a una carrera extensa de la cual eliminaron todos los altibajos.

Luego seguiría el turno de “Blood for Poppies”, el primer adelanto que se dio a conocer de su nuevo disco, y que cuenta con la mística de ser la primera canción de Garbage en mucho tiempo. Con “Special”, otro de sus más grandes éxitos”, Manson pidió la colaboración del público en sus coros –si no los conocen, deberían- y dejó paso a “The Trick is to Keep Breathing”. Canciones nuevas como “Battle In Me” se mezclaron a la perfección con viejos éxitos como “Vow”, “Push It” y “Only Happy When It Rains”. Manson hasta se tomó el tiempo para disculparse con los fans de Kasabian, pero felicitar a los fans de Garbage porque gracias a la ausencia de la banda inglesa, ahora ellos tendrían más tiempo para tocar.

Después de algunos minutos fuera del escenario, Manson y los suyos regresaron para un bis de dos canciones compuesto por “Automatic Systematic Habit”, una de las canciones más sólidas de su más reciente producción, y “You Look So Fine”, elegida para darle un cierre. Después de 20 temas, la banda dejó con ganas de más, pero no se olvidaron de incluir sus mayores hits en el repertorio. Un detalle importante a tener en cuenta, dado que la mayoría de las bandas aprovechan el circuito de festivales para presentar sus nuevos discos, y no para dar el gusto a sus fans.

En definitiva, el Pepsi Music de este año tuvo sus fallas –imposible no tenerlas- pero en lo que respecta a lo musical han hecho una buena selección de bandas. Destacamos la presencia de geniales grupos independientes de la escena local que han tenido sus sets, aunque breves, en el festival. Pero, al final del día, esta edición del festival será recordada como el día en el que Beth Ditto se robó nuestros corazones.