Reseña: Paul Banks – Banks

Criaturas imaginarias hemos tenido muchas a lo largo de la historia: la mitología griega nos regaló la quimera y la esfinge, mientras que los artesanos mexicanos nos dieron el alebrije. Ahora ha llegado a nosotros un nuevo ser, que ha cobrado vida a través de las ondas sonoras y la imaginación de Paul Banks, el vocalista de Interpol que apenas este lunes nos entregó su segundo trabajo como solista, un verdadero ser mitológico con alas de post-punk, corazón hip-hopero, piernas de rock y manos de electrónica. Su nombre: Banks.

Describir el nuevo intento del inglés convertido a neoyorquino como un animal mitológico puede sonar exagerado, pero es que el músico ha venido a demostrar aquí que no le teme a la diversidad de ritmos cuando de un álbum se trata. Banks no se siente de hecho como una entrega cohesiva, pues en ella el músico le ha dado rienda suelta a sus influencias, algo que ya nos había anticipado con su primer álbum como solista Julian Plenti is Skyscraper, y que también había reafirmado en su EP más reciente, Julian Plenti Lives.

Sin embargo, y a diferencia de esos dos primeros intentos, editados con el nombre con el que inició su carrera musical, esta nueva producción contiene anhelos mucho más experimentales y una instrumentación expansiva, y por momentos abigarrada, que dan una idea de avance en la carrera del músico. En esta ocasión, Banks ha decidido darle un peso mucho mayor a la electrónica, quizá porque los demos de este disco fueron construidos en la computadora del músico durante los momentos de descanso de la más reciente gira del terceto estadounidense.

Eso no significa que no haya espacio para la guitarra, que por momentos es utilizada muy a la manera del rock puro, mientras que en otros calza mejor con el post-punk interpolesco, aunque eso sí, sin la hermosura que puede producir Daniel Kessler con sus elegantes riffs. El tercer elemento en la base de esta producción se encuentra contenido en las cuerdas, que lo mismo aparecen sampleadas que como protagonistas de la historia en los momentos más inesperados.

Así, el intérprete utiliza de manera muy libre estos elementos, produciendo temas que lo mismo contienen melodías clásicas del rock que samples electrónicos, todo mezclado en un mismo paquete. Esta característica de animal mitológico se hace evidente desde "The Base", el track con el que abre la placa y que rinde tributo al rock más inmediato, aunque también se alborota un poco al final con muchos samples y unos guitarrazos de arranque de carreras.

"Over my Shoulder" se mueve en el mismo espíritu rockero tipo Our Love to Admire, lo que nos permite hablar de otra de las características de este trabajo, que es la relajación de su creador. Porque es un hecho que Paul intentó por todos los medios separarse de su agrupación principal en su primera entrega, lo que a veces producía un sentimiento contraído y tenso. No obstante, en esta ocasión el cantante ha dado rienda suelta a sus deseos sin preocuparse demasiado por si la música suena parecida a lo que ha hecho en el pasado o complicada de digerir.

En el mismo espectro rock está la olvidable "I'll Sue You" y "Paid for That", en la que la guitarra produce una atmosfera misteriosa y por momentos oscura hasta su liberación en la segunda parte, originando así uno de los temas más convencionales pero al mismo tiempo interesantes del producto. En este camino está también "No Mistakes", que empieza discreta y aplaudida para repicar a medio camino con una gran guitarra.

"Arise Awake" exhibe el lado más electrónico del músico, quien utiliza programaciones, cuerdas y voces magnificadas, además de una serie de samples de voces tipo “Skyscraper”, para alumbrar una primera parte linda en su relajación, y abrir una segunda mucho más experimental, con tonos de película de terror, que no acaba de cuajar totalmente, quizá porque es la división está demasiado marcada.

En este país también está "Another Chance", melodía que es al mismo tiempo un reflejo de su amor por el hip-hop y la electrónica, todo desde una perspectiva muy personal. El tema samplea los diálogos de un actor amigo del músico, los cuales tiene un aire lo mismo de esquizofrenia que de mañana post-fiesta. Aunque interesante y diferente, el barroquismo en cuerdas y efectos, combinado con una vibra salida de una especie de película de terror, producen un efecto de psicodelia lo mismo intrigante que probable de ignorar.

"Lisbon" aparece a la mitad, una especie de descanso de elevador entre los diversos pisos de un largo rascacielos. La melodía es un acercamiento instrumental que comienza amable y se va desenrollando como una especie de improvisación sin ningún fin. El track suena un poco raro a primera escucha, quizá porque estamos demasiado acostumbrados a considerar la voz del músico como su instrumento principal.

Finalmente, están las que para mí son las mejores canciones de la producción. "Young Again" ofrece líneas de bajo simples, una melodía hecha sobre todo con la guitarra y vocales repetidas hasta el infinito, pero en la mesura encuentra su mejor cualidad, pues en ella el músico hace uso de una fineza muy atrayente y una cierta sensualidad en las formas. Finalmente, "Summertime is Coming" aparece de nueva cuenta para cerrar la producción y seguir conquistándonos con su sabor a rock veraniego.

En defensa de este disco hay que decir que, con todo y que tiene momentos muy parecidos a lo que el músico ha hecho con Interpol, en ningún momento suena como a una copia de lo que el intérprete ha hecho con su banda principal. Quizá porque Banks nunca deja que las guitarras se apropien de las canciones, conformándose con utilizarlas solamente como un elemento en el largo abanico de sonidos que ha incorporado en esta producción.

Paul también se ha beneficiado de la cuidadosa y fina producción de Peter Katis, quien ha sabido poner freno a la expansión sonora sin perder los elementos clave o borrar las partes más extrañas. Otra de las cosas a notar en este disco es que a primera escucha no es necesariamente fácil de digerir. De hecho, se requiere de un oído paciente para descubrir sus secretos y aceptar el rebuscado lienzo que nos ha ofrecido Paul Banks en este trabajo.

Finalmente, las letras siguen siendo tan vagas, secretistas, herméticas (y a veces tan malas) como lo que el compositor nos ha ofrecido en sus previos intentos, tanto como solista como con su banda. Tenemos egoísmo en "I'll Sue You", un recuerdo a sus días de juventud y a negarse a dejarse vencer por el tiempo en "Young Again", y a no temer a una separación y ser valientes ante el futuro en "No Mistakes".

7.2/10

Al final podemos decir que Banks es un álbum variopinto, con mucha experimentación y valentía por parte del músico; un disco que tiene sus momentos buenos pero que también requiere de voluntad para comprenderlo, aceptarlo y quererlo. Es precisamente un animal mitológico que a primera vista puede parecer repulsivo pero que, una vez superado el susto inicial, ofrece una extraña e invaluable belleza a aquel capaz de mirarlo directamente a los ojos.

Fecha de lanzamiento: 22/10/2012
Discográfica: Matador Records y Arts & Crafts en México
Compra el disco: en la tienda de su página oficial.
Tres canciones destacadas: "Young Again", "Paid for That" y "Summertime is Coming”