Festival Indio Emergente Puebla 2012: el frío nos hizo los mandados, parte 2

La mitad de la noche del 24 de noviembre, segunda en la edición 2012 del Festival Indio Emergente, arrancó entonces con Kate Nash, quien fue todo sonrisas y amabilidad durante su hora de actuación, en la que tuvimos desde clásicos como "Kiss That Grrrl", con la que arrancó la noche, hasta temas nuevos como "Sister", que promete formar parte de su nuevo álbum, pronosticado para su salida en algún punto del próximo año.

Aparecieron asimismo melodías como "Fri-End", de su más reciente EP, "Take Me to A Higher Plane", "Do-Wah-Doo" y "Don't You Want to Share the Guilt". Aquí llegó el momento cumbre de la noche pues la intérprete decidió que "quería conocernos mejor" y se bajó del escenario para dar la mano a los de la primera fila, lo que por supuesto le ganó como mil puntos en la carrera de la mujer más cool de la velada.

Regresamos al escenario para "Foundations", una de las más coreadas de la noche; "We Get On", al termino de la cual presentó a su banda de acompañamiento"; "How Could You" y "Understimate The Girl" redondearon de manera perfecta este set, que desafortunadamente no pudieron disfrutar todos pues la Nash tuvo que regresar de emergencia a Inglaterra antes de su presentación en Guadalajara. No obstante se veía muy contenta y prometió regresar, una promesa que esperamos cumpla ya con nuevo disco bajo el brazo.

Un cambio de instrumentos, luces y la llegada de la pantalla, con sus imágenes de acompañamiento, introdujeron al acto principal del segundo día: Feist. La canadiense debutó en la capital del país a finales del año pasado con una serie de conciertos que nos dejaron muy buen sabor de boca, sin embargo, esta era su primera visita al interior de la República, por lo que había gran expectativa respecto a su actuación.

Enfundada en una falda larga rosa y top a juego, además de un rebozo local, la intérprete subió al escenario acompañada por su banda de dos multi-instrumentistas y sin el apoyo de Mountain Man, el trío de chicas que ha venido formando parte de su grupo en su más reciente gira. Sin embargo, la misma Leslie es una instrumentista competente, por lo que no hizo falta más para que la música sonara en todo su esplendor.

La canadiense abrió con "Undiscovered First" y siguió con una mezcla de sus temas más antiguos y aquellos que componen su nueva producción, Metals. Así, tuvimos melodías como "How Come You Never Go There", "A commotion", la esplendida "So Sorry", la muy cambiada "Mushaboom"; y temas nuevos como "Graveyard" y "Confort Me".

Feist se veía muy contenta mientras sonreía ante las muestras de afecto y trataba de ponernos a cantar los coros de varias melodías. Sin embargo, pasó exactamente lo mismo que en sus conciertos en México y, asumo, en el resto de su más reciente gira. El asunto es que, como ya lo dije en alguna ocasión, la cantante no es una intérprete cualquiera y parece seguir todavía muy incómoda con el éxito que le trajo The Reminder, disco que la colocó como una diva pop de colores brillantes. La ex-compañera de aventuras de Peaches ha respondido a esto con un setlist cuidado pero no tan complaciente, haciendo versiones muy experimentales de melodías como "1234" y "Let It Die".

En la primera, por ejemplo, su reinvención incluyó un extenso trabajo en la caja de ritmos y vocales repetidas al infinito, lo que dio como resultado un tema que parece un remix de la canción pero no la melodía en sí. El resultado es que la gente se queda esperando 4 minutos a que arranque la melodía que conocen, el one hit wonder que muchos han ido a escuchar. Y no es que no sea interesante su versión, o que su voz sea magnífica, pero esta respuesta muy a la Radiohead no necesariamente deja contentos a todos.

Por otro lado, se agradece que la cantante no tenga empacho en seguir a su musa. Además, Leslie tiene una voz tan poderosa que sólo por eso es un placer ir a un concierto de ella. Su carisma y calidad interpretativa ponen el toque mágico en su música, tanto en concierto como en vivo. Y eso es algo que no todos pueden lograr. La primera parte del set finalizó con "The Bad in Each Other" y "Sealion", al término de la cual la cantante se retiró del escenario.

Algunos pensaron que este de hecho era el fin de la actuación, pues comenzó a sonar una melodía disco que llamaba a fiesta posterior. No obstante, esta melodía no era otra cosa que una nueva reinvención de la cantante a sus melodías más famosas, en este caso "My Moon My Man", que trajo de regreso a la intérprete al escenario en medio de aplausos para cerrar con su cover a "Black Tongue" de Mastodon y "I Feel It All", con la que nos puso a bailar.

Comentarios sobre el clima, una dedicatoria al Popo y palabras sobre lo bonito que era Puebla fueron parte de lo que la canadiense comentó durante su presentación, que dejó a muchos desconcertados, es cierto, pero también convencidos de la gran calidad interpretativa de Leslie Feist. Así cerramos esta segunda fecha y nos alistamos para el cierre dominguero que prometía, y mucho.

25 DE NOVIEMBRE

La última parte del festival abrió en plena forma y puntual con la llegada de The Zombie Kids, el dúo de DJ´s españoles que en vivo se expandió a cuatro, vocalista incluido, para lograr lo que no pudieron los actos abridores de los primeros dos días: hacernos sentir parte de su actuación. El grupo puso a bailar a propios y extraños durante su actuación y nos quito los remanentes del frío que nunca se dejó de sentir, aunque fue más amable con nosotros el último día.

La velada continuó con los mexicanos de Descartes a Kant, una banda tan ecléctica que lo mismo muestra rock que punk, disco, pop y cabaret. Su propuesta visual es igual de variada, conteniendo lo mismo globos y pastel que nieve artificial, cambios de vestimenta y maquillaje. El grupo recetó temas como "Birthay", "Buy All My Dreams" y "Carol Of The Bells" ante una multitud que aplaudió, bailó, chuleó y se río en cada minuto de su actuación. Personalmente, no entiendo ni su música ni su propuesta, pero sí me queda muy claro que soy las pocas que no logra entender a qué juega esta agrupación.

Posteriormente llegó la otra gran sorpresa del festival: Portugal The Man, una banda que recomendamos en Under hace mucho y a la que yo tenía muchas ganas de ver. No obstante, y contrario a lo que pensaba, no era la única, pues sin duda fue uno de los actos más aplaudidos de los tres días, a la par incluso de las cabezas de cartel. Los de Alaska traen una propuesta de rock psicodélico y progresivo que no sólo invita a mover la cabeza sino a cantar y bailar en sintonía. Además son carismáticos y muy buenos músicos, así que tal vez mi sorpresa no estaba justificada.

El grupo interpretó temas como "So American", "Work All Day", "People Say", "The Sun", "Floating" y otros de su amplia discografía, además de recetarnos su versión de "Helter Skelter". Cerraron con "All Your LIght" para desconsuelo de muchos, que definitivamente se quedaron con ganas de escuchar y saber más de este gran, gran grupo.

El fin de la aventura se acercaba pero no sin antes escuchar al que, al menos para mí, era el platillo más esperado: The Shins. La banda de James Mercer no sólo debutaba con este festival en nuestro país, además lo hacía con un descanso de varios años a cuestas y un magnifico álbum bajo el brazo, Port of Morrow. La portada de este trabajo discográfico fue de hecho la que subió unos minutos antes como telón de fondo para dar inicio así a la actuación de la nueva formación, que sonó esplendida en la hora y media de duración del espectáculo.

El grupo abrió con "The Rifle's Spiral", la melodía que asimismo parte plaza en su nueva producción; de ahí se arrancaron con un viejo clásico: "Caring is Creeping", para luego lanzar "Australia", canción que por supuesto nos puso a todos a cantar a pleno pulmón. De ahí siguieron con otra de mis favoritas del nuevo disco "Simple Song", para continuar con temas como "Know Your Onion!", "Phantom Limb", "So Says I", "It's Only Life", la magnífica "Port of Morrow", "New Slang" y una bella rendición de "Sleeping Lessons" que fue ejecutada a la perfección por el cuarteto.

Mercer y el resto de la banda no dejaban de sonreír ante el calor de público que lo mismo le gritaba al vocalista que lanzaba sombreros al escenario. Tanta fue la alegría que en algún momento Mercer dijo: "se ve que se la están pasando bien, ¿verdad?" y es que sí, nos la estábamos pasando demasiado bien.

El encore nos trajo "Marisa", "September" y "One By One All Day", con la que el grupo cerró por todo lo alto su primera, y esperemos que no la única, experiencia por tierras mexicanas. Prometieron regresar, y quién sabe si lo cumplan, pero es un hecho que Mercer ha envejecido como los buenos vinos y que, a pesar de las arrugas que ya se le notan, conserva la voz y la capacidad para componer melodías del mejor pop-rock en el mundo.

CONCLUSIONES

La primera aventura de este festival fue simplemente exitosa por el lado musical. Si bien muchas de las bandas que vinieron no son necesariamente de lo más conocidas, su energía y entrega conquistaron a un público que no sabía muy bien que esperar en un principio, pero que salió convencido de que había gastado su dinero con provecho. La organización en cuanto a tiempos por lo general fue buena a pesar de uno que otro retraso, que sinceramente no se sintió demasiado pues no llegó a ser extremo (algo que por lo que he leído si llegó a ocurrir en otras sedes).

Quizá el mayor problema de esta primera edición fue precisamente la ambición de llevar propuestas musicales a lugares no tan poblados. La capital tiene muchos defectos (entre ellos el tráfico), pero lo compensa con la cantidad de gente, pues hay concurrencia para espectáculos de diferentes tamaños y sabores. Y digo esto porque la convocatoria no fue definitivamente lo que hubiera esperado para un festival con tantas cartas fuertes.

Curiosamente, yo apostaría a que al menos la mitad del público que asistió hizo el viaje desde la ciudad de México y lugares aledaños, algo que no sé si tiene que ver con el hecho de que en provincia la música que se escucha es otra o por alguna razón relacionada con el precio. También creo que hubiera servido de mucho hacer algo de promoción en las localidades, además de poner señalamientos, pues era difícil acceder a los lugares si no eras del área, ya que no toda la gente de los comercios y calles cercanas sabía que se estaba llevando a cabo el festival.

Sin embargo, en este caso la pérdida de los otros fue nuestra ganancia. Confieso sin pena que personalmente no soy amiga de los masivos, de hecho, no hay cosa que me guste menos que tener que ir a un festival por una banda en particular. En este caso, sin embargo, el que no hubiera tanta gente como en otros masivos resultó bueno no sólo para las agrupaciones sino para la gente, que pudo ver sin empujones o peleas a todos los artistas, prácticamente desde cualquier lugar. Ciertamente también le robó un poco de la pasión que se origina cuando tienes a miles a tu alrededor cantando la misma melodía, pero en general yo creo que el tamaño de público fue más una ganancia que otra cosa, al menos para los que asistimos.

Quizá hubiera sido mejor que la organización se hubiera decidido por un lugar cerrado, considerando el frío de la época, algo que incluso hubiera ayudado a que se vendiera más cerveza, pues al final lo que la gente buscaba era comida y café para calentar la sangre. Por el lado del sonido hay que decir que éste fue perfecto, quizá porque no había demasiada gente, pero en general hay que darle un aplauso a los ingenieros de sonido, que consiguieron sacarle brillo a la música de las agrupaciones.

Quién sabe si la falta de convocatoria impedirá que este festival continúe el siguiente año. Pero la idea es loable y yo creo que definitivamente hacen falta más espectáculos en otros lados del país, sobre todo con agrupaciones tan buenas como estas. Al final, me quedo con el comentario que hizo una de las vocalistas de Descartes a Kant: salgan de sus casas y asistan a festivales y conciertos como el del fin de semana, porque es la única manera en la que nos aseguraremos de que se sigan organizando. Además, el Festival Emergente Puebla 2012 ya nos demostró que, cuando se trata de buena música, el frío nos hace los mandados. ¿O no?