Reseña: El Perro del Mar – Pale Fire

Enigmática, etérea, atractiva, Sarah Assbring, más conocida como El Perro del Mar, está de vuelta después de tres años de ausencia con uno de los discos más sorprendentes que ha sabido lanzar: Pale Fire. No hay nada de pálidas en este intrincado mecanismo de sintetizadores, guitarras acústicas y pop atmosférico y sensible que conforma el quinto disco de estudio de la cantante sueca, demostrando que el pop escandinavo sigue más que fuerte y es la punta de lanza del resto de los compositores y cantautores de la actualidad. Pale Fire es el trabajo más electrónico de El Perro del Mar, pero a la vez es el más delicado, pues las canciones parecen pender de un hilo que está a punto de romperse. Allí funciona su magia.

El fuego pálido del que habla Assbring en el título es tan esperanzador como las canciones, que funcionan como una especie de mantra –Assbring no es ajena a repetir una y otra vez sus letras, que por supuesto tratan sobre la temática favorita del pop, el amor y su ausencia-: “en este mundo, pensamos que no tenemos razones para creer en el amor. Pero un día, cuando menos lo esperamos, una luz aparece en el horizonte lejano… Es el fuego pálido. La promesa de amor y esperanza –que todo lo consume y es elusivo”. De ahí que estas canciones sean mucho más complicadas que sus anteriores, y que se consolide el camino que la cantante inició en 2009 con la salida de su disco Love is not Pop. Ahí comenzaba a juguetear con algunos instrumentos electrónicos sin abandonar el espíritu folky y acústico, pero en este caso la cantante introduce más capas sonoras e instrumentos que la alejan de sus canciones iniciales.

La estética intimista de las canciones de El Perro del Mar se reemplaza ahora por una alegría tranquila y acústica, que se asimila a algunas canciones de Taken by Trees –otra cantante referente de esa zona europea- pero que la aleja de otros exponentes del género como por ejemplo Jens Lekman, quien no ha variado demasiado su sonido. En esta evolución, que introduce una complejidad ausente en las canciones de, por ejemplo, Look! It’s El Perro del Mar!, su primer disco, Assbring incorpora otras musicalidades propias del reggae, del electropop, y de la psicodelia, para pasar también por la música disco y los beats pertenecientes más a una pista de baile que a un recital de una cantautora indie. Este cambio, lo recibimos con los brazos abiertos: mientras que los anteriores discos de Assbring podían ser un tanto aburridos, en esta oportunidad nos encontramos con una producción ecléctica, diferente, deleitante, sutil, que nos cuelga escuchando este disco una y otra vez.

Pero también están las cosas malas. Assbring no pierde la oportunidad de experimentar demasiado con cuestiones tonales, introducciones, melodías, y muchas veces algunas canciones comienzan bien pero se transforman en un pastiche incomprensible que es más olvidable que otra cosa. Es entendible: este sonido está evolucionando y sin dudas lo veremos completamente consolidado en su próximo álbum. Tampoco quiere decir que sea un mal disco: es, al menos en mi parecer, uno de los mejores álbumes de la artista. Cada canción nos ofrece un universo diferente que vale la pena analizar.

La canción con la que comienza es “Pale Fire”, una canción fuertemente electrónica con algunos simpáticos sonidos de fondo y el repetitivo “never grow tired of this pale, pale fire”. La canción tiene crescendos fantásticos, y es ciertamente un avance para Assbring. No escuchamos aquí casi instrumentos analógicos, y la cantante abandona su guitarra acústica para jugar con otras sonoridades. Seguimos con “Hold Off The Dawn”, que nuevamente tiene un aspecto romántico pero a la vez melancólico, además de unas guitarras gancheras y una percusión tribal al comienzo. Es una de las canciones más pegadizas del disco. En “Home is to Feel Like That”, nos damos cuenta que lo acústico no va a regresar, con el comienzo de un sintetizador potente que sostiene las notas durante –quizás demasiado- tiempo. Es uno de los temas más aptos para la pista de baile que tiene el disco.

Con “I Carry The Fire”, nos encontramos con algunos ritmos bastante house, una cierta vibra de electrónica inglesa que se complementa bastante bien con la voz aniñada y extraña, incómoda, casi, de Assbring. “Love Confusion” es ciertamente una de las mejores canciones que tiene para ofrecer el disco, con tintes industriales, pop ochentoso –ya todos vienen haciendo bastante de esto- y el repetitivo mantra de “I love you”. La temática de esta canción es básicamente, como podemos intuir, el amor, pero también todos sus aspectos complicados y virulentos. Assbring es una amante que implora, desesperada, acompañada por sombríos teclados. Nos encontramos con un cambio radical cuando escuchamos la siguiente canción “Walk On By”, uno de los sencillos más recientes, donde tenemos aires de reggeae, y una voz que nos dice que es mejor disfrutar. En este caso no molesta la introducción larga, al encontrarnos con ritmos africanos, caribeños, que chocan en el buen sentido con la dulzura de los tonos de Assbring.

“Love in vain” tiene una gran línea de bajo, y también vuelve a juguetear con una especie de Assbring jamaiquina. Es raro escuchar una canción de El Perro del Mar con estas melodías, pero también hay que admitir que es una de las canciones más divertidas de Pale Fire, y respeta este espíritu experimental que la cantante está abrazando en esta nueva etapa. “To The Beat of A Dying World”, título bastante deprimente, también baja un poco el tempo al que veníamos acostumbrados, y es un llamado para eliminar la soledad. En este mismo sentido, Assbring afirma que debe moverse porque no quiere sentirse sola, ¿un llamado a la pista de baile, quizás? En esta parte del disco, cuando ya casi está terminando, nos encontramos también con una de sus mejores composiciones. “I Was a Boy” es una canción melancólica, triste, donde los sonidos van repicando mientras la voz de Assbring se lamenta. Cerramos con “Dark Night” que afortunadamente levanta los ánimos para terminar como corresponde. Con un sintetizador propio de un club noventoso, muchas veces apenas podemos escuchar la voz de la cantante. Lamentablemente es otra de esas canciones que duran demasiado sin que nada suceda.

6.5/10

Pale Fire sería un gran disco si eliminamos estos elementos molestos que fuimos mencionando: introducciones demasiado largas, ritmos demasiado repetitivos. Podemos sentir que Assbring está cómoda en esta sonoridad que está encontrando, pero todavía sigue tratando de conciliar dos estilos que no siempre van del todo bien. La sensibilidad pop de la cantante, afortunadamente, es suficiente para garantizar un buen resultado. No será uno de los mejores discos del año, pero El Perro del Mar se define ahora como una artista que no tiene miedo a evolucionar y cambiar. Eso, por supuesto, es más que respetable.

Fecha de lanzamiento: 12/11/2012
Discográfica: Control Group
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Tres canciones destacadas: “Pale Fire”, “Love in Vain”, “To The Beat of A Dying World”
Escucha el disco: en Spotify