Había una vez… una banda que odiaba su tema más famoso

Llevas años, o tal vez meses si tienes mucha suerte, trabajando en tu sonido, en tus canciones, en la banda que quién sabe cómo pudiste formar o llegar a formar parte. Finalmente, los planetas se alinean y logras entrar en los charts, vendes discos y estadios. Pero no estás contento. Y es que ese tema que te colocó en el candelero no es tu mejor melodía, o era sólo un tema de relleno, o simplemente ya te hartaste de tocarlo cada noche por más de un año, porque tu audiencia no estará feliz hasta que no logre escucharla. Este es el drama por el que tienen que pasar algunos músicos que han visto su carrera definida por una sola canción.

En un principio la cosa no debería ser tan dramática. De hecho, muchos tenemos dificultad para entender a los músicos o agrupaciones que reniegan de sus más grandes éxitos, especialmente cuando estos les han dado millones, y todavía más si consideramos que el público espera oír esa canción en un recital, sencillamente porque fue precisamente esa melodía la que los atrajo en un principio. Habrá otros, y entre ellos podemos contar a los "verdaderos" fans, que no sólo entienden sino defienden esta idea, y odian a cualquiera que acepte de manera abierta que sólo fue a un concierto por escuchar un tema determinado.

Por supuesto, hay bandas que no tienen gran problema con tocar sus mayores éxitos. Ahí está The Walkmen por ejemplo, una banda que (muy injustamente debo decir) parece estar siempre al filo del triunfo, pero que ya tiene en su catálogo temas de este tipo como "The Rat", probablemente su canción más famosa y por lo mismo "obligatoria" en sus setlists:

"La gente siempre quiere oir esa canción", contaba Hamilton Leithauser en una entrevista reciente, "lo que está bien. Siempre queremos tocar lo que la gente quiere oír. A veces no lo hacemos si no nos sentimos con ganas, de hecho, hemos intentado tratarla como cualquier otra canción, pero la gente se ha quejado".

Feist

Por supuesto, lo más fácil para cualquier agrupación sería hacer como The Walkmen, aceptar los hechos, tocar la canción y seguir con el setlist. Pero qué haríamos sin los rebeldes. Ahí tenemos por ejemplo a Feist, quien antes de "1,2,3,4", de su álbum de 2007, The Reminder, era ya bastante conocida en el mundo indie gracias a sus tremendos primeros dos discos y su colaboración con Kings of Convenience. No obstante, fue la inclusión de este sencillo en un comercial de iPod lo que la catapultó a la fama y le dio una reputación de diva del pop, algo que le causó cierta aprehensión en su momento:

"De cierto modo, creo que mi peor pesadilla es tener gente en un concierto con los brazos cruzados esperando escuchar la única canción que conocen. Pero los temores se calmaron rápidamente cuando me di cuenta que eso sólo ocurriría si dejaba de hacer música u otras cosas con mi vida".

La cantante no sólo no dejó de hacer cosas. Además decidió regresar al camino indie y ofrecer algunos años después Metals, un álbum mucho más introspectivo. Pero eso no es todo. La intérprete ha complacido, sí, a los que van al concierto a escuchar sólo esa canción, pero muy a su manera. Y es que Leslie ha optado por no presentar la versión original, sino una especie de remix que tiene a todos hasta el final esperando el momento en el que finalmente comenzará la canción, tal y como ellos la conocen. Sobra decir que yo he visto muchas cabezas decepcionadas en los conciertos a los que he asistido, pero, parece que no hay alternativa.

Radiohead

Otros que no parecen estar muy contentos con lo que una sola canción ha hecho por ellos son los ingleses de Radiohead. La mitad del planeta conoce su éxito más grande. "Creep", pero a ellos este asunto de tener a la gente esperando de brazos cruzados por el hit no les gustó demasiado, de ahí que decidieron tocarla cada vez menos hasta que, por ahí de la mitad de la gira del Ok Computer, la sacaron definitivamente de la lista. Aunque el grupo la ha regresado a los conciertos en algunas ocasiones, siempre hay un dejo de ironía en la actuación y es de hecho un símbolo, para muchos fans, del mal gusto de los otros. Porque, "¿cómo puede la gente conocer a la bandas más grande de Inglaterra por esta canción tan mala?". La respuesta es que ni es mala ni todo el mundo es fan de Radiohead, aunque ciertamente el grupo tiene mejores temas que este.

R.E.M.

Quienes tampoco están felices con una de sus composiciones más famosas son los señores de R.E.M.. La banda ya no existe, es verdad, pero nos dejó en la lista de reproducción no sólo temas de amor torturado como "Losing My Religion", sino otros insoportablemente alegres como "Shiny Happy People", de 1991. Según ha dicho Michael Stipe, aunque la melodía no le avergüenza, sí tiene un atractivo limitado para él. No obstante, el hecho de que alguna vez haya dicho en un talk show que la odia, así, sin cortapisas, y que la banda no la haya incluido en su recopilatorio de sencillos de 2008, describen mucho mejor los sentimientos verdaderos que el ya extinto trío tiene por esta melodía.

Led Zeppelin

¿Qué sería de los británicos sin la que, para muchos, es la mejor canción no sólo de su historia sino una de las mejores de la historia del rock? Para Jimmy Page, esta melodía de 8 minutos cristaliza la esencia de la banda. Sin embargo, Robert Plant no comparte el mismo cariño por este tema, al que ha definido como una "maldita canción para bodas". Su odio, se dice, ha incluso impedido una reunión más allá de los conciertos ocasionales. Una lástima, porque creo que muchos no habremos escuchado jamás un disco completo de esta agrupación, pero la mayoría habremos oído, al menos una vez, esta melodía:

Nirvana

Finalmente, está "Smells Like Teen Spirit" de Nirvana y lo que la fama inesperada puede hacerle a una banda que apenas comienza a aceptar el éxito. Kurt Cobain dijo, en una de sus últimas entrevistas que, aunque le seguía gustando tocar la canción en vivo, le daba un poco de vergüenza hacerlo, sobre todo porque todo el mundo parecía haberse centrado en esa melodía, algo que creía era culpa de MTV y su rotación interminable del video que la banda le produjo a la misma. Esto puede ser cierto, pero también es un hecho que esta canción, al igual que "Creep" y muchas otras que son renegadas por sus autores, produce en la gente un sentimiento de gratitud, al hacerlos sentir un poco menos solos. Además, a veces, las canciones "más fáciles" son éxitos, no porque la gente no tenga buen gusto, sino porque llegan directo al corazón o la cabeza.

Y claro, seguirá habiendo gente, como los Kings of Leon, por ejemplo, que renegarán de por vida de sus temas más famosos y dirán que son los peores. Pero al final el cliente manda y la verdad es que muchos tendrán que seguir tocando estas melodías en concierto, o alguien seguirá recordándoselas. No en vano serán, para algunos, sus mayores hits. ¡Horror!