Los mejores solistas de 2012

Se acerca fin de año, y con eso, uno de los momentos que más nos gustan. No estamos hablando de abrir los regalos de Navidad sino de armar las listas de fin de año, donde recopilamos los actos que nos han parecido los mejores. Me ha tocado abrir esta serie de artículos con una selección de los mejores solistas de 2012, y debo decir que la selección ha estado difícil. No por carencia: para nada, este año nos ha dejado con una increíble cantidad de buena música, sino por la gran cantidad de artistas que han editado sus discos. Algunos nuevos, otros ya clásicos y algunos ignotos que ya hemos tenido la oportunidad de presentar.

Quizás vale hacer algunas aclaraciones sobre los mejores solistas: algunos de los artistas que aparecen en esta lista no tuvieron un disco magnífico, o que valga la pena incluir en nuestra lista con los mejores discos del año, pero sí respondieron a otros criterios que les detallaremos en cada caso. La música que nos han presentado en este 2012 nos alegró el corazón y eso es más que suficiente para ponerlos en este compendio. Pueden dejar sus sugerencias, insultos y lanzamientos de piedras en los comentarios, aunque esperamos que sean más sugerencias que otra cosa.

Dylan Mondegreen

El pop escandinavo tuvo un año excelente, pero de todos los discos que salieron de la camada del pop sensible –hablaremos de algunos de estos solistas en algunas líneas- nos quedamos con Dylan Mondegreen, el tercer disco de estudio del noruego Børge Sildnes, también conocido como, justamente, Dylan Mondegreen. Este disco homónimo de corte intimista es justamente una demostración de madurez, no solamente en el plano sonoro sino además como ser humano. Sildnes enfrenta las peripecias de la vida adulta pero, a diferencia de nosotros, lo hace con música y canciones encantadoras.

Piezas de colección como “The Heart is a Muscle”, “You Make it Easy” y “Come Tomorrow” demuestran que Sildnes no tiene nada que envidiarle a los pesos pesados de la música escandinava actual, como Sondre Lerche y Jens Lekman, gracias a letras simples pero efectivas, y una cuidada producción a cargo de Ian Catt, colaborador de Saint Ettiene. Con inspiración en el folk, el pop, y el rock sensible de los ’80, Dylan Mondegreen es un disco impecable, casi perfecto, que hipnotiza cuando no nos damos cuenta y que también sabe cómo pegar un golpe debajo del cinturón, sin olvidarse del espíritu esperanzador del pop.

El Perro del Mar

El 2012 vio el regreso a las bateas de Sarah Assbring, la cantautora sueca más conocida como El Perro del Mar. Si bien su nuevo disco, Pale Fire, hace agua por muchos de los lugares desde donde escuchemos, es un esfuerzo interesante, pero más que nada atrevido que nos termina dejando un buen sabor en la boca. Después de esfuerzos acústicos donde la electrónica apenas se insinuaba como un accesorio, Assbring sorprende con un disco con bases locas, ritmos jamaiquinos y caribeños, y muchos tweaks electrónicos que le dan otro espíritu a su música.

Si bien podíamos hacernos una idea de este cambio con algunas canciones de Love is Not Pop, su anterior disco de estudio, Pale Fire es un disco valiente, en el cual Assbring no tuvo reparos en hacer un cambio importante a su estética sonora. Aunque tiene fallas, y muchas, el resultado es bueno y aplaudimos las agallas de la cantante, que se separa de sus raíces más folky para entregar unas canciones más parecidas a las del catálogo de Lykke Li que a las suyas propias. Assbring está buscando una identidad y, por fortuna, parece que la encontró. Esperamos poder escuchar este nuevo sonido muy pronto.

A.C. Newman

El frontman y responsable de The New Pornographers editó este año un nuevo esfuerzo solista. Considerando el nivel de responsabilidad que toma liderar una banda de la talla de los Pornographers, Newman encuentra una forma de dar rienda suelta a sus aspiraciones artísticas que no encuentran cabida dentro del marco de su grupo. Así, inspirado por la música folk de los años ’70 y por íconos musicales como Gerry Rafferty, Newman editó Shut Down The Streets, el seguidor del excelente Get Guilty de 2009. Las guitarras toman el primer plano en esta placa, y Newman confirma que es uno de los mejores músicos en salir de Canadá en esta última década.

En temas como “I’m Not Talking”, Newman demuestra su maestría en el ámbito acústico mientras que juguetea con las bases electrónicas, y se pone más bien rockero en otras composiciones. En un disco sobre la muerte, la vida y la felicidad, temáticas completamente gigantescas,  el músico nos muestra una faceta optimista en donde la voluntad triunfa. Al trabajar tanto tiempo del lado de “líder” de un grupo, es bueno ver cómo Newman se despoja de esas vestiduras para hacer algo completamente diferente. Por eso, también le damos una plaza en nuestra lista de mejores solistas.

Ben Gibbard

El cantante de Death Cab for Cutie reveló todo en un disco repasa los últimos 8 años de su intimidad. Former Lives es una colección de canciones que, si bien no son lo mejor del catálogo de un cantante que supo componer canciones como “Soul Meets Body” y “Such Great Heights” (de The Postal Service), cumplen con las expectativas puestas sobre su persona. Sin caer en el pesimismo alegrón que caracterizaba a las primeras canciones de Death Cab, pero tampoco sin juguetear con la electrónica, Former Lives es un disco despojado, una explosión de diferentes sentimientos en donde Gibbard arroja por la ventana todos los preconceptos que podíamos tener sobre él.

El disco fue grabado en Los Angeles, ciudad donde se mudó después de contraer matrimonio con Zooey Deschanel. El matrimonio ahora está claramente fallido, pero Gibbard insiste en que esta no fue su fuente de inspiración. Y eso se nota en las canciones: aunque la estilística se mantiene siempre la misma –Gibbard se concentra más bien en la canción que en los géneros- las temáticas son variadas. Así, en temas como “Bigger Than Love”, colaboración con Aimee Mann, nos encontramos con un tema muy parecido a un disco de su banda, mientras que en baladas como “Lily” y “Duncan, Where Have You Gone?” nos encontramos con un artista mucho más maduro.

Kendrick Lamar

Generalmente no hablamos mucho de artistas que vienen de la amplia zona del hip hop, pero Kendrick Lamar sorprendió este año con un disco conceptual sobre la vida en los peligrosos ghettos de California, y una historia coming of age donde el personaje es su yo adolescente. Con un productor ejecutivo –y también colaborador- como Dr. Dre, y apañado también por el éxito de su primer disco, editado de forma independiente, Lamar se despachó con good kid, m.A.A.d city, una ópera rapera en la que hasta se da el lujo de samplear a Beach House.

El concepto del disco es valiente, mostrando cómo es crecer en la zona de Compton, en California, y sus encontronazos con las pandillas, además del primer amor, y otras vivencias adolescentes. La música, deliciosa, se mezcla además con interludios hablados donde podemos encontrar una explicación más clara de la historia. A su corta edad, Lamar demuestra que el terreno de hip hop sigue fértil, pero moviéndose hacia otras direcciones donde las claves del género musical siguen estando determinadas por algunas cosas básicas –los barrios bajos, el estatus social- pero ahora se mechan con otras musicalidades más complicadas y profundas.

Jack White

El maestro de The White Stripes nos hizo esperar mucho tiempo para poder degustar este, su primer disco solista. Con Blunderbuss nos encontramos con un personaje inquieto, ansioso, con una gran cantidad de música para mostrar y poco tiempo para hacerlo. Su trabajo como productor está aplicado a su mismo disco, donde podemos ver que es un completo perfeccionista y que vale la pena. Músico excelente, no podíamos esperar nada menos de Blunderbuss, que es justamente un carabinazo directo a la cara, una explosión de sensaciones y notas ubicadas perfectamente para generar una reacción.

White reclutó a una enorme cantidad de personas para ayudar con este disco –entre ellas, a su ex esposa Karen Elson- y hasta formó dos bandas paralelas para tocarlo en vivo. Es un disco complicado, con muchos matices, que en su momento definimos como ecléctico. Gracias a Blunderbuss, White se posiciona como uno de los artistas más interesantes y prolíficos de los últimos años. Aunque no podemos esperar nada nuevo de las múltiples bandas que formó a lo largo de los años, este disco solista nos recuerda que está bien sentir las cosas que sentimos cuando escuchamos alguna de sus canciones.

Fiona Apple

fiona apple

Otra cantante que nos hizo esperar mucho por su regreso fue Fiona Apple. Y el tiempo que tuvimos que esperar fue equiparable con la longitud del nombre de su disco, que vamos a reproducir completo, con todas sus 23 palabras: The Idler Wheel is wiser than the Driver of the Screw, and Whipping Cords will serve you more than Ropes will ever do. Apple no bromea con nada, es una mujer con un carácter fuerte, que se puede apreciar en sus canciones, pero también es una dama de afectos, como podemos ver en la cancelación de su gira por Latinoamérica debido a la enfermedad y próxima muerte de su perra, compañera de siempre.

“Werewolf”, una de las canciones de The Idler Wheel, le tomó un año terminar. Apple es también una perfeccionista obsesionada por los detalles, y siempre la producción de sus discos es impecable –en esta oportunidad, estuvo monitoreada por ella misma y Charley Drayton, baterista de Divinyls y productor y colaborador de otra infinidad de músicos. Cuando escuchamos este disco, sabemos por qué se demoró tantos años en salir. Y comprendemos lo que es la grandeza de Fiona Apple.

Frank Ocean

Otro nombre poco conocido en nuestras filas es el de Frank Ocean, que después de mucha anticipación editó su primer disco Channel Orange. Un debut siempre es algo importante, pero aún más considerando la cantidad de expectativas que se habían puesto sobre la salida de este flamante cantante de R&B. Y Ocean entregó con creces. Una combinación entre soul, pop y rock, que permite que Ocean reciba comparaciones, y con toda justicia, con los grandes de la música negra como Marvin Gaye, Stevie Wonder y Curtis Mayfield.

Inspirado por el armario de una relación homosexual, Ocean nos entrega un torbellino de sentimientos acompañado de una voz impecable, una dureza sentimental, las vivencias de un tipo curtido pero que aún sabe lo que significa sentir. En una escena tan homofóbica como la del hip hop y el R&B, y formando parte del colectivo musical Odd Future, donde el “simpático” Tyler The Creator no descansa en tirar sus dardos venenosos sobre básicamente cualquier grupo social que pueda encontrar, Ocean tuvo la valentía de, en cierto sentido, dedicarle un disco a su hombre. Y no cualquier disco: una placa genial.

Patti Smith

La madrina del punk volvió este año con Banga, su primer disco en cinco años. Lo grabó en los estudios Electric Lady, que ya son un clásico, y volvió a trabajar con su habitual colaborador y compañero de banda Lenny Kaye. Según Smith, este disco está inspirado por las contradicciones de este mundo moderno, tan lleno de vida así como también de muerte, y estas dicotomías tan crudas se pueden encontrar en canciones como “April Fool” y “Nine”, entre otras. Como siempre, Smith nos entrega no solamente música, sino todo un enorme bagaje cultural comprendido por literatura, arte, escultura. Escuchar un tema de Patti Smith no es solamente escuchar una canción, sino que nos presenta un caudal de procesamiento intelectual.

Así es la forma que Patti tiene de expresarse. Al contrario de lo que podríamos pensar, después de sacar un disco tan seminal como es Horses, Smith continuó moviéndose en otros mundos: persiguió su aspiración original de convertirse en escritora y poeta, contó en el libro Just Kids su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe –un libro excelente, por cierto-, y se despachó con una novela de misterios. Todas estas cosas ayudan a que Smith esté siempre en estas listas, gracias a una incansable actividad y maestría musical como ninguna.

Sufjan Stevens

Sufjan Stevens es un extravagante, y no solamente por el nombre. Después del fallido, o mejor dicho falso, proyecto de dedicar un disco a cada uno de los estados de Estados Unidos, el cantante oriundo de la sombría Detroit se despachó con una colección de cinco discos bajo el nombre de Silver & Gold, que ofician de continuación a su saga navideña de 2006 Songs for Christmas. En un mundo donde la atención de los escuchas no se mantiene por mucho tiempo, Stevens logra, con un disco con un concepto tan básico y tonto como la Navidad, ofrecer un abanico interesante de géneros musicales y estilos, sin casarse completamente con ninguno.

Un experto de la experimentación, Stevens toma algunos de los villancicos más importantes de la cultura norteamericana y los hace atravesar su lente deforme para darle un toque personal. Mientras que apreciamos los esfuerzos originales y las composiciones únicas, Stevens logra darle una vuelta de tuerca a este universo de fiestas y alegría para poder otorgarle una visión más psicodélica y retorcida. Por eso, sus trabajos kilométricos siempre valen la pena, óperas desgastadas de una cultura consumista y olvidadiza.