La ventas digitales sostienen a la industria musical en 2012

Año a año se sigue demostrando que el debate sobre si Internet está matando a la industria musical empieza a ser cada vez más ridículo. ¿Cuántos artículos de opinión y declaraciones de artistas manifestándose en contra del negocio online hemos podido leer y escuchar en los últimos tiempos? Las descargas ilegales, los servicios de streaming gratuito y otros medios similiares han sido demonizados por las grandes discográficas, que observan como su modelo de negocio tradicional se derrumba porque en el momento actual se ha quedado obsoleto. El último estudio sobre el estado de de la industria musical de la reputada empresa Nielsen vuelve a confirmar que la situación no es como nos la quieren pintar. Según sus datos, la músical digital es la responsable de que la industria haya crecido un 3,1% en 2012. Además, las ventas online ya representan un 55,9% del total de las ventas de música en los Estados Unidos.

Ventas de música digital 2012

Las descargas no están matando a la industria musical. Con estudios como el de Nielsen, afirmaciones como estas dejan de pertenecer al ámbito de la opinión para ser una realidad constatable. En un momento económico como el actual, donde la crisis económica está afectando a todos los sectores con una virulencia nunca vista por las generaciones más jóvenes, la venta de música ha conseguido crecer y, además, batiendo récords: en 2012 las compras totales de música superaron las 1.650 millones de unidades entre álbumes y canciones, un dato que supera el máximo establecido durante el 2011.

De no haber sido por la música digital, estos datos, que marcan un máximo histórico, jamás se habrían alcanzado. En 2012, la venta de CD's físicos cayó un 12,8%: números realmente alarmantes. Pero en cambio, el negocio en Internet sigue expandiéndose gracias a las ventas digitales: un 14,1% de incremento en álbumes y un 5,1% en canciones. Sin embargo, pese al constante incremento de lo digital, la venta física sigue siendo el formato dominante. El año pasado se vendieron 193 millones de unidades materiales (en 2011 fueron 21 millones más), frente a 118 millones de discos digitales; aunque también hay que tener muy en cuenta que se vendieron online 1,336 millones de canciones de manera individual.

Mención aparte merecen los vinilos, un formato que hace una década parecía condenado a desaparecer, pero que, por fortuna, ha sido rescatado del olvido. Quizás por las modas vintage, o, sobre todo, por ese sonido tan particular e imposible de imitar por los reproductores digitales, ha crecido un espectacular 17.70%, pasando de 3,9 millones de copias vendidas a 4,6 millones. Aunque es un sector de venta mucho más pequeño, no hay que perder de vista como evoluciona en 2013 el formato que más ha crecido en 2012.

El año que acaba de terminar también nos ha dejado un dato inédito hasta hoy. Es la primera vez que las tiendas de música digital superan a las tiendas físicas en cuanto a ventas de álbumes. Servicios digitales como iTunes, Amazon o eMusic han acumulado un 37% de ventas de discos, mientras las llamadas por Nielsen tiendas de venta "masiva", como Walmart y grandes cadenas, han participado con un 29%. Las más perjudicas vuelven a ser los pequeños establecimientos, que solo han aportado al negocio un 15% y un 7% las tiendas de música independiente. Más les convendría darse cuenta a las grandes discográficas y distribuidoras mundiales que es Internet el gran mercado donde hay que invertir y donde más ganancias van a encontrar; sobre todo si tenemos en cuenta que la expansión de la Web por todo el mundo no ha hecho más que comenzar. No hay que olvidar a los países con economías emergentes, que aún están en una fase intermedia de digitalización. ¿Cómo evolucionará el negocio cuando haya acceso a Internet masivo en zonas como Oriente Medio o toda Asia? Nadie lo sabe, pero estos datos nos ayudan a hacernos una idea a grandes rasgos.

Lo más vendido y lo más escuchado

Interpretando este estudio, la gran triunfadora del 2012 en el mercado físico y digital ha sido la cantante británica de soul Adele. Su segundo disco de estudio 21 ha sido, por segundo año consecutivo, el más vendido del año con 4.414.000 unidades. Aunque también hay que darle mérito a lo que ha conseguido Taylor Swift con su disco Red, que en apenas 10 semanas en las tiendas ha vendido 3,1 millones de unidades. La canción más descargada ha sido, cómo no, el repetido hasta la saciedad "Somebody that I used to know", del artista australiano Gotye: 6.801.000 descargas.

Taylor Swift también ha conseguido consolidarse en el primer puesto de los artistas más escuchados gracias a más de 216 millones de reproducciones vía streaming. Aunque "Call Me Maybe" de Carly Rae Jepson fue la más escuchada entre reproducciones de música y vídeo, más de 119,8 millones de veces. Como ocurrió en la decepcionante lista de lo más escuchado del año en Spotify, es el pop, el dance-pop y el R&B los que se llevan la palma. Aunque me parece muy curioso que el formato de venta también determina los gustos del consumidor. Si nos vamos a la lista de los vinilos, es Jack White quien ha arrasado con Blunderbuss, pasando por delante de The Beatles y de Mumford & Sons. Precisamente el cuarteto británico de folk ha sido uno de los grandes beneficiados por Internet en 2012: aunque no aparecen entre los diez discos más vendidos en formato físico, sus dos discos de estudio sí están entre los diez más descargados (Babel, en tercera posición, y Sigh no more, en el décimo puesto).

Con los datos referidos a Mumford & Sons en la mano, me parece que es evidente que Internet es la herramienta perfecta para promocionar a grupos más pequeños y menos conocidos. El intercambio libre de música lleva siendo el método para dar a conocer a nuevas bandas desde que existen los formatos físicos: antes se grababa música a los amigos en casetes vírgenes y ahora todo funciona de manera más eficiente gracias al intercambio de ficheros digitales. Como ha quedado demostrado una y otra vez por todo tipo de estudios, las ganancias para los músicos están en las actuaciones en directo y en las ventas digitales; porque el modelo de negocio ha cambiado irrevocablemente, y cuanto antes se den cuenta los artistas que desconfían y las grandes empresas del sector, mejor nos irá a todos. La estrategia de perseguir y criminalizar a los usuarios, convirtiendo sus ordenadores en pequeños grandes hermanos, donde se puede vigilar qué descargamos y que intercambiamos, tiene poco o ningún sentido.