Pensar el sonido: los mejores libros sobre música

La música no suele asociarse con la literatura. Exceptuando algunas raras ocasiones. El resultado puede ser maravilloso –de otra forma, no estaríamos haciendo esta lista- o puede ser un completo desastre. Creo que leer sobre música nos puede ayudar a disfrutar más de la música, entenderla, por así decirlo, aunque hay muchos que crean que no hay que entender a la música sino sentirla. Por mi parte, me parece que la música requiere una cierta involucración intelectual por parte del oyente, incluso cuando estamos escuchando lo más bajo y bizarro del pop, y que, al ser parte de la cultura, requiere que nosotros problematicemos la música de vez en cuando al menos, si no para comprenderla a ella, para comprendernos a nosotros mismos.

Los siguientes libros en esta lista no son de ficción. No seleccionamos novelas, aunque podríamos haberlo hecho, con tanto libro fantástico en el mercado. Ya que hablamos de la película hace algunos días, por qué no mencionarla: Alta Fidelidad, una novela que es un retrato fiel del melómano insufrible y asocial. Pero también entrañable. Lo que tienen en común los libros de la lista que hemos compilado es que tematizan la música de una forma diferente. Tratamos de ser lo más variados posibles, sumando biografías, autobiografías y hasta teoría crítica. Algunos de los nombres de los autores les serán familiares, mientras que otros pueden ser completamente nuevos. Lo importante es descubrir. Finalmente, la idea es que podamos acercarnos a la música en un soporte que no es el tradicional, de una forma que no es la cotidiana. Como siempre, si tienen alguna sugerencia con algún título que tampoco puede faltar, pueden dejarla en los comentarios.

Patti Smith – Just Kids

Patti Smith - Horses

Cuando nombramos a Patti Smith seguramente asocien este nombre al de la Madrina del Punk. Miembro del Rock and Roll Hall of Fame, autora de innumerables clásicos, y más. Y probablemente recordemos también la tapa de su disco más icónico, Horses, donde la podemos ver en su esplendor andrógino. Esa fotografía es también una de las imágenes más reconocidas del laudeado fotógrafo norteamericano Robert Mapplethorpe, quien tuvo una influencia increíble en la vida de Smith cuando esta aún no tenía deseos de dedicarse a la música sino que perseguía el sueño de convertirse en escritora. Esta es la temática que compone Just Kids, un manifiesto autobiográfico publicado por Smith en 2010.

Sólo para aclarar: este libro no está en la lista simplemente porque está escrito por Patti Smith. Está aquí porque es un título fantástico, donde la autora explora las profundidades de las relaciones humanas a través de la complicada vida que llevó durante mucho tiempo junto a Mapplethorpe, su confidente, amante, pero ante todo mejor amigo. Devastada después de su muerte en 1989, por complicaciones ocasionadas por el SIDA, le dedicó un libro en el ’96 llamado The Coral Sea. Y ahora viene la segunda pregunta o cuestionamiento: por qué incluirlo en esta lista si es en gran parte sobre un fotógrafo, no un músico. Al hablar de Mapplethorpe, Smith relata además su propia vida, porque le resulta imposible hacerlo sin la presencia de su amigo. Y en este viaje, conocemos los comienzos de la lírica musical de Smith, más poetisa que otra cosa, sus primeros pasos en la música, y también algunos momentos mágicos en la historia, como el Chelsea Hotel, y la escena musical de Nueva York en los ’60 y ’70.

Nick Hornby – 31 Songs

Nick Hornby – 31 Songs

Nick Hornby, autor inglés, es también el responsable detrás de la creación de Rob Fleming, el protagonista de Alta Fidelidad. Seguramente lo conozcan no solamente por este título, sino además por libros como About a Boy, Fever Pitch –que ya tiene dos adaptaciones cinematográficas- y su más reciente título, Juliet, Naked. También estuvo a cargo de la adaptación para la gran pantalla de An Education, trabajo que le valió una nominación para los premios Oscar. Un currículum extenso y considerable para un melómano confeso que siempre se encarga de filtrar algo de música en sus manuscritos. La música es siempre una protagonista en un plano oculto en sus novelas. Y, además, tiene una relación de primera mano: es frecuente colaborador de la banda Marah, y también un controvertido crítico musical que despierta la ira de otros colegas –como Simon Reynolds, que también forma parte de esta lista-. En 2010, trabajó co-escribiendo el disco Lonely Avenue junto a Ben Folds. Así que podemos decir que Hornby y la música van juntos.

Compilando un poco su pasión por la música con su mano para la escritura, Hornby editó en 2002 una colección de 26 ensayos llamada curiosamente 31 Songs, donde habla, sí, lo adivinaron, sobre 31 canciones que cambiaron su vida, o al menos, le provocaron ganas de sentarse a escribir. En este libro, Hornby se pregunta cuáles son las razones para que una canción sea popular o pegadiza, y fundamentalmente, sobre las relaciones emocionales que establecen las personas con una canción. Para Hornby, el amor por la música no pasa por entender sino por sentir, y quizás en esto muchos críticos musicales difieren con él. En 31 Songs, analiza clásicos de Bruce Springsteen, Led Zeppelin, Santana y Bob Dylan, hasta canciones más aptas para MTV como “I’m Like a Bird” de Nelly Furtado. Recomendación: escuchar cada una de estas canciones mientras leemos el libro.

Lester Bangs - Psychotic Reactions and Carburetor Dung

Lester Bangs es, probablemente, el crítico de rock más reconocido del siglo XX. Muchos lo conocerán por la interpretación del actor Philip Seymour Hoffman en la película Casi Famosos, y aunque fue una buena actuación, la verdad es que no se parecen demasiado. Eso sí: Bangs era explosivo, irreverente y apasionado por la música, y eso se puede ver en todos los trabajos que nos legó. Es una inspiración para cualquier periodista de música que se precie, pero tenemos que admitir que la época en la que vivió Bangs era apta para hacer florecer una personalidad como la suya. Para convertirse en redactor de la Rolling Stone, Bangs envió una reseña de un disco de MC5, pidiendo que, si era rechazada, le enviaran por favor los motivos. Esa era la clase de persona que era.

Pero además, era incisivo con sus entrevistados o víctimas. No creía en idolatrar a los músicos, pecado que cometen demasiados colegas en el rubro. Murió en 1982, de una sobredosis de medicamentos, en la ciudad de Nueva York. Y seis años más tarde, un compilado con sus mejores trabajos fue editado bajo el nombre de Psychotic Reactions and Carburetor Dung: The Work of a Legendary Critic: Rock 'n' Roll as Literature and Literature as Rock 'n' Roll. En este libro, podemos encontrar muchas de las publicaciones que salieron en los medios más importantes donde trabajó, como la revista Creem, donde además se desempeñó como editor. Las curiosas y lapidarias entrevistas con Lou Reed también están incluidas en el volumen, nombrado gracias a un artículo de Bangs donde sobreanaliza nuestra profesión.

Simon Reynolds – Retromania

Simon Reynolds – Retromania

Después de Lester Bangs, otro de los grandes críticos de las últimas décadas es Simon Reynolds. Autor de reseñas para Melody Maker, en su momento una de las revistas más importantes de música en Gran Bretaña y competidora de la NME, pero también autor de The Guardian, The New York Times, y Rolling Stone, Reynolds tiene un estilo de escritura nunca antes visto en el periodismo musical,  y que terminó inspirando a toda una generación venidera –y que, sin dudas, seguirá inspirando-. Tomando elementos de la teoría crítica surgida de las cenizas del estructuralismo, Reynolds no solamente escucha música, sino que la disecciona con toda una batería de bibliografía, siendo capaz de citar a Derrida durante un ensayo del post rock, o hablando de la tercera ola del feminismo mientras desarma y vuelve a armar a las bandas femeninas más relevantes de los ’90.

Lo que tiene de positivo e intelectual, también lo tiene de reaccionario. Si Bangs es el tío borracho que espeta insultos pero verdades, Reynolds es el padre omnisciente. En esta lista recomendamos su más reciente libro, Retromania, cuyo subtítulo lo dice todo: “la adicción del pop a su propio pasado”. Y conociendo todos los revivals que venimos viendo en esta última década, puede que tenga razón, aunque esté un poco exacerbado. Para ponerlo en pocas palabras. De acuerdo con Reynolds, la verdad que no hay nada nuevo en el pop o el rock. La promesa de cambio y el aire revolucionario que se respiraban hace décadas ahora dejan paso a la cultura del sample y del readymade, donde se reciclan sonidos viejos una y otra vez para aparentar lo novedoso. Podemos estar en desacuerdo con la teoría, pero Retromanía es una especie de manifiesto donde Reynolds vuelca todo su conocimiento musical. Y podemos aprovecharlo de forma vicaria. Para los que estén en Argentina o en Latinoamérica, hace algunos años se publicó un compilado llamado Después del Rock, con algunos ensayos fundamentales de Reynolds. No tiene desperdicio.

John Cage – Silence: Lectures and Writings

John Cage es uno de los compositores y teóricos musicales más importantes del siglo XX. En un momento donde la música contemporánea parecía estancada, Cage tomó el toro por las astas y se despachó con su obra maestra, 4:33, que seguramente conocerán como la obra del silencio. Para Cage, uno de los pioneros de la indeterminación –en música, como si fuera elegida por azar- y del uso de los instrumentos no tradicionales, el silencio era fundamental. Llegó a meterse en una cámara de aislación sonora donde escuchó los latidos de su corazón en sus oídos. Pero también tuvo una fuerte influencia de la filosofía Zen y budista, usando muchos instrumentos orientales como el I Ching como predilectos para la composición.

En el momento en que Cage comenzó a interesarse por el silencio, el arte norteamericano también se estaba concentrando en la nada, con pinturas en blanco y una descomposición de la forma hasta llegar a niveles grotescos. Pero el silencio no era lo que interesaba a Cage, sino el ruido de fondo. Al tener a toda su orquesta interpretando "4:33" en silencio, los asistentes podían escuchar todo lo que pasaba a su alrededor. No es el silencio lo que importa, sino su naturaleza ilusoria. Este libro es una colección de muchas conferencias que Cage dio en universidades de todo el mundo, donde habla sobre el silencio pero, además, sobre la concepción aleatoria que tiene sobre la música, ideas controversiales y creativas, que provienen de una de las mentes más brillantes que salieron de los Estados Unidos, al menos en lo que refiere a la música.

Sylvie Simmons – I’m Your Man: The Life of Leonard Cohen

Sylvie Simmons – I’m Your Man: The Life of Leonard Cohen

Cerramos nuestra lista con una biografía publicada recientemente, que se mete con una de las personalidades musicales que más peso tiene en los últimos años. Estamos hablando, claro está, de Leonard Cohen. Este hombre de negro que es más poeta que músico, pero que supo cantar con energía y ahínco. Cohen, nacido en una familia acomodada judía de Montreal, Canadá, pero residente de Nueva York, Londres y Grecia, ciudadano del mundo, por así decirlo, recién se metió en la música después de los 30, y fue habitante del legendario Chelsea Hotel, que terminó inmortalizando en una de sus canciones. Es difícil poder escribir sobre un artista así, que tiene una historia tan rica como su discografía. Pero Sylvie Simmons lo hace de una forma impecable.

Manteniendo una narrativa lineal, Simmons comienza haciendo un paneo de la historia familiar de Leonard, la influencia de su madre y de su padre, la forma en la que un español le enseñó a tocar la guitarra sin hablar ni un poco de inglés para después suicidarse de forma misteriosa, y su acercamiento a la poesía, arte en el cual fue considerado durante mucho tiempo una de las voces más prometedoras de su país. A través de testimonios de Cohen, pero también de las personas que vivieron junto a él todos estos momentos, Simmons recrea una de las vidas más importantes de la música, pero también del arte. Es un libro largo pero ameno de leer, y nos sirve para entender la poesía voraz e inmediata de Cohen, donde las escrituras religiosas se entrecruzan con deseos carnales y aspiraciones mortales.

Foto principal por Electric Ideas