Reseña: My Bloody Valentine – mbv

Generalmente cuando reseñamos discos aquí hablamos de cómo una banda ha evolucionado su sonido, o lo prometedoras que suenan sus canciones. Pero con My Bloody Valentine estamos ante una situación completamente diferente. Primero, porque son un grupo venerado, considerados como los pioneros del género shoegaze. Pero además, porque el grupo capitaneado por Kevin Shields no sacaba un disco nuevo desde hacía 22 años. Hasta ahora.

My Bloody Valentine regresa con energías renovadas con su tercer disco de estudio, mbv. Las expectativas son altísimas, dado que el último lanzamiento de la banda, Loveless, de 1991, es un disco seminal no solamente para los fanáticos de la banda sino para los críticos de música, que consideran a My Bloody Valentine como la piedra fundamental del nacimiento del shoegaze. Si bien era conocido que estaban trabajando en un nuevo disco, con una personalidad como la de Kevin Shields nunca se puede saber. Afortunadamente, mbv ya está aquí y es una prueba viva de que Shields sigue siendo uno de los locos más creativos de la música en estos últimos cincuenta años.

Así como a comienzos de los ’90 Shields torturó a Alan McGee, fundador de Creation Records, llevando su compañía al borde de la bancarrota mientras esperaba a que el fundador de My Bloody Valentine se decidiera a lanzar el maldito Loveless, en esta oportunidad mbv es lanzado a través de la web de la banda, que tuvo tantos problemas debido al volumen de pedidos que muchas veces se puso offline. Lo que motivó a algunos fans a volverse completamente locos, pidiéndole a Barack Obama que por favor lo solucione. Hay gente para todo, y Shields sabe cómo manipularla. Después de 22 años, mbv es una prueba de que la banda sigue tan firme como nunca. Y aunque no podemos evitar hacer algunas comparaciones con Loveless, porque la sonoridad del disco nos lleva hacia ese destino, Shields también deja entrever una cierta evolución, una cierta inquietud sonora que se manifiesta en las melodías y las estructuras de las canciones.

Acompañado por los mismos de siempre, es decir, Colm Ó Cíosóig en baterías y samplers, Bilinda Butcher en guitarra y voz, y Debbie George en bajo, Shields explora otros aspectos de My Bloody Valentine buscado ese sonido que, sabemos, el cantante y compositor quería que fuera completamente perfecto. No por nada, grabó y archivó cientos de canciones (dicen) sin ni siquiera dejar que nadie las escuchara.

Para muchos, Loveless fue un disco perfecto. Esos muchos quizás ahora están pensando que My Bloody Valentine tendría que haberse quedado en esta especie de retiro tácito. Lo que sí es cierto es que es un disco poderoso, que terminó definiendo a una generación. Fueron muchos los que intentaron imitar el sonido sorprendente –en el sentido de la época y también de la evolución de la banda, sencillamente, nadie se imaginaba que eso podía salir de la cabeza de Shields- y nadie lo logró hacer, aunque hay otros grupos de shoegaze que también pueden estar en el panteón.

En mbv, las guitarras de Shields y de Butcher vuelven a adquirir protagonismo, mientras que sus vocales, tan etéreas como siempre, sin importar el paso del tiempo, sirven para crear un universo onírico en que el Shields es amo y señor, y también un excelente compositor. El británico confirmó que My Bloody Valentine no sacó un disco en más de dos décadas porque a él no le emocionaba demasiado la idea. Nos estamos manejando a este nivel de megalomanía pero también de genialidad. Y esto es evidente cuando escuchamos Loveless y, en cierto sentido, también mbv. No hay que engañarse; este nuevo disco es muy similar al esfuerzo de 1991, y comparte muchos de sus elementos, que forman parte ya de la identidad sonora de My Bloody Valentine. Las nueve canciones de mbv oscilan entre guitarras desesperadas que crean paredes de sonido y vocales similares a las de un mundo de cuento de hadas, elementos que terminaron transformándose en un flamante género musical.

El disco comienza con “She Found Now”, un suave colchón de guitarras distorsionadas acompaña la voz sin género de Shields, mientras que algunas melodías de seis cuerdas acompañan de fondo, lentamente. En “Only Tomorrow”, ciertamente una de las mejores canciones del disco, de nuevo nos encontramos con una pared de guitarras que nos pega de lleno en la cara. Este disco, señores, se tiene que escuchar con un volumen considerable. Las melodías de My Bloody Valentine, siempre, nos obligan a enfrentarnos a una emocionalidad cruda, que nos pone de rodillas en el suelo. La suavidad de las vocales se contrapone con las guitarras y esto particularmente sucede en “Only Tomorrow”, con crescendos épicos en una canción que dura apenas poco más de seis minutos y nos demuestra a qué nivel puede llegar el vuelo creativo de Shields.

“Who Sees You” luce a Colm Ó Cíosóig con unas baterías renovadoras, mientras las guitarras de Shields y Butcher emprenden un coqueteo sideral, una batalla entre la afinación y el desentono premeditado, una canción que es casi dolorosa de escuchar, con un Shields con una voz grave que nos transporta hacia un mundo efímero y etéreo. “Is This and Yes” es la primera de este disco en contar con un breve protagonismo de los teclados, donde algunas melodías de órgano se entremezclan en una danza experimental que comprende más de la mitad de la canción, antes de la introducción de unas tímidas vocales guturales. En “If I Am”, Colm Ó Cíosóig vuelve a la palestra por algunos segundos, para después ser reemplazado con algunas fantásticas melodías un poco más tradicionales de guitarras distorsionadas donde encontramos fuertes influencias del dream pop más temprano, y lo mejor de esa voz sin sexo en la que no sabemos en realidad si es Shields o Butcher detrás del micrófono, pero nos dejamos llevar de todas formas.

“New You” es también una excelente canción, donde una guitarra con algo de delay y unos teclados que, me atrevo a decir, son hasta pegadizos, conforman una estructura tradicional de guitarra. Antes de, por supuesto, introducir la mente de Shields, que vuela todo por mil partes. Encontramos shoegaze puro y duro, pero también apto para el paladar, y el punto alto de la performance de Butcher en vocales. Ya pasamos la mitad del disco, y a pesar de tener canciones de una duración considerable, este esfuerzo se deja llevar, se traga como esos momentos de depresión tirados en la cama cuando las horas pasan y pasan sin que nos demos cuenta, forzados a enfrentarnos con nuestra propia realidad. Uno de los temas más terribles de mbv es “In Another Way”, que, creo, toma todo lo que el shoegaze ha hecho en estos últimos 20 años -¿deberíamos seguirlo llamando shoegaze?- y le demuestra cómo es que se debe hacer. Con guitarras enfermizas, una batería esquizofrénica y Shields y Butcher tomando la posta como heraldos del desconcierto, es uno de los puntos altos del disco.

El nihilismo llevado al extremo es “Nothing Is”, una especie de shoegaze blusero donde la melodía repetitiva se termina transformando en una especie de mantra sonoro y demencial, en una canción completamente instrumental que, se los advierto, les volará por completo la cabeza. Con “Wonder 2”, encargada de cerrar el disco, algunos sonidos espaciales sirven de introducción para unas guitarras algo locas que terminan haciendo que se pierdan las vocales de Butcher y Shields. Está pasando tanto detrás, que no solamente apenas los escuchamos cantar, sino que no queremos, queremos saber en realidad qué está pasando la canción, de dónde salen todos estos sonidos, una especie de himno del apocalipsis donde no importa afinar, sino sentir la canción.

Es que todas las canciones de mbv tienen una materialidad increíble. No solamente las podemos escuchar, sino que además, se manifiestan en todos nuestros sentidos. Es una experiencia musical completa. Creo que esta reseña es completamente prematura: este disco decantará con el correr del tiempo, le iré encontrando otras facetas, otros sonidos. Las canciones de Shields son una locura, y en la segunda mitad del disco, a partir de “If I Am”, nos encontramos con un nuevo My Bloody Valentine. Durante las primeras canciones, encontramos los ecos a su anterior disco, que sirve para apaciguar a las fieras que reclamaban nuevo material. Sin embargo, sin abandonar su identidad musical, estamos también escuchando algo diferente.

8.5/10

Shields es un loco fantástico, que no tiene reparos en nadie a la hora de hacer sus canciones. ¿Estructuras de canción? Al demonio con eso. Este hombre es capaz de hacernos sentir que estamos viajando en un helicóptero mientras escuchamos uno de sus temas. ¿Instrumentos tradicionales? En My Bloody Valentine no sabemos si estamos escuchando una Jazzmaster o un violín metido adentro de un tubo de PVC. No importa, no es relevante. Todo lo que nos podría importar con otro disco es dejado de lado aquí. Porque Shields no solamente da vuelta el tablero: lo patea, lo rompe, y crea otra cosa completamente distinta, una habitación donde escuchamos los ecos del pasado de My Bloody Valentine pero también de su futuro. mbv es un disco que crece, crece y crece hasta explotar, no solamente en la progresión de las canciones, sino también a medida que lo vamos escuchando.

Fecha de lanzamiento: 03/02/2013
Discográfica: independiente
Compra el disco: en la web de My Bloody Valentine
Tres canciones destacadas: "Only Tomorrow", "Wonder 2", "Nothing Is"
Escucha el disco: en YouTube