Black Stone Cherry, el empujón generacional al rock sureño

Que vivieran en un pueblo de 1500 personas - Edmonton, Kentucky, EE.UU.- es, seguramente, la causa responsable de que dedicaran tantísimas horas a ensayar. Black Stone Cherry es un grupo que acumula experiencia natural. Por sus venas corre el rock sureño que escuchaban desde pequeños, y así, en el instituto formaron la que hoy día se ha convertido en una banda de grandes multitudes que ha empezado desde lo más bajo, como grupo de chavales, llegando a tocar ante miles de personas en el Download Festival.

black stone cherry banda

Íbamos al instituto desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde de lunes a viernes. Por lo tanto, era llegar del colegio e irnos directamente al local de ensayo, y muchas veces nos daba la media noche ahí, tocando y componiendo. Eso lo hacíamos entre 6 y 7 días a la semana.

La profunda, rasgada y poderosa voz de Chris Robertson, un tipo joven con los pulmones de Eddie Vedder a doble capacidad, es el cebo de la banda. Cuando escuchas su debut, Black Stone Cherry (Roadrunner Records, 2006), es ese torrente vocal lo que suena por encima de riffes matadores y su base rítmica propia del sur más metálico. Cortes como “Rain Wizard”, “Maybe Someday”, o “Shooting Star” los presentaban como banda joven, sureña, y con ideas frescas. Un empujón metálico al rock clásico de su tierra, reutilizando estilo de sus melodías, y aplicando un conjunto de batería y bajo atronadores, amén de riffes de guitarra cercanos al stoner de Nueva Orleans. La perfecta mezcla de estribillos coreables, melodías de gasolinera polvorienta y guitarras ásperas, convierten su estilo en una modernización natural del rock sureño.

Black Stone Cherry - Dolklore And SuperstitionMucho potencial tuvieron que ver Roadrunner Records, una de las más grandes discográficas de metal actuales, como para ficharlos desde el inicio. Solamente contaban con unas demos que poco tenían que ver con lo que lucieron en su primer álbum, y es que, siendo un grupo tan joven, y sabiendo un mínimo acerca de las turbulentas inquietudes juveniles, uno podía augurar muchos cambios estilísticos.

Era inevitable que para Folklore And Superstition (Roadrunner records, 2008) tomaron un rumbo diferente. Aligeraron los riffes en pos de las melodías, y se caracterizaron por un clasicismo sureño más palpable. Fraguaron hit-singles que vuelan la cabeza a la primera: “Blind Man”, “Soulcreek” o “Devil's Queen” son perfectos ejemplos de a dónde podía llegar la banda. Y no sólo eso: incluyeron dos power-balads atemporales; quién fuera padre para que le escribieran un “Things My Father Said”, o hippie para disfrutar como es debido de “Peace Is Free”. Además, la producción era tan buena que los coros eclipsaban a Robertson en algunos estribillos. Toda una joya.

Saborearon el éxito masivo, vendiendo discos, y realizando una extensa gira que los trajo a España en dos ocasiones. Tuve la suerte de ver lo que eran capaces de hacer en la ahora cerrada Sala Caracol, donde reventaron tímpanos a diestro y siniestro. El show de la banda es puro volumen, distorsión, y espectáculo visual. Plataformas a los lados de Robertson donde Ben Wells, segundo guitarra, y Jon Lawhon, bajista, saltan, posan y lucen riffes sobre el escenario. Un sonido espectacular, y las tablas que aportan no solo giras, sino una incontable cantidad de horas de ensayo. Un show para el recuerdo en el que me extrañó que John Fred Young no hiciera trizas su batería a golpes propios de un americano del sur.

Black Stone Cherry - Between The Devil And The Deep Blue SeeEsperaba desde entonces (y lo sigo haciendo) el regreso de los americanos a España, Además de un próximo disco que sí llegó. Se tituló Between the Devil and the Deep Blue Sea, y a muchos nos decepcionó. No sólo comercializaron su estilo hasta donde no esperábamos, sino que cambiaron su imagen y se dieron a las melodías azucaradas y melosas más propias de la MTV que del desierto sureño.

Recuerdo como uno de sus adelantos me dejó patidifuso, un corte llamado “Blame It On The Boom Boom” que apenas me cuadraba en la actitud del grupo. Y aunque la producción era más nítida aún, más retocada y poderosa si cabe, Black Stone Cherry sonaban más a Nickelback que a ellos mismos en canciones como “In My Blood”, “We Won’t Let Go”, “Like I Roll” o “Stay”. Les quedó algo de mala hostia para los más potentes temas del álbum, las tremendas “Killing Floor”, “Such A Shame” y “Change”.

El tercer compacto de Black Stone Cherry se deja oír. No deja de ser un lanzamiento bastante completo, pero de estilo bien diferente a lo que cabía esperar de ellos. Hay muchos riffes matadores, y el sonido es de primera, pero ni el tono ni los estribillos son los mismos. En más ocasiones de las que me gustaría, suena a fiesta, a descapotable en el picadero de turno y a backstage. Mucho, seguro, tuvo que ver el productor Howard Benson, y yo sigo desconcertado desde entonces. Por suerte, como bien prueba Youtube, en directo siguen arrasando.

Por el momento, no hay previstas fechas en España o Sudamérica, pero los dos primeros álbumes... ay, esos son imperdibles. Fans del rock sureño, del grunge de los 90 -los Nirvana o Pearl Jam más enfadados- o buscadores de un hard rock moderno, fresco, áspero y muy potente, no se los deberían perder. El tercero se lo recomiendo a fans de Daughtry, Three Days Grace, o los mencionados Nickelback, aunque esconde algunos grandes temas a la altura de sus inicios.

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Black Stone Cherry - Black Stone Cherry by Edgar Carrasquilla on Grooveshark

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Black Stone Cherry - Folklore And Superstition by Edgar Carrasquilla on Grooveshark

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Black Stone Cherry - Between The Devil And The Deep Blue Sea by Edgar Carrasquilla on Grooveshark

Fuente de la cita: Goetia Metal