¿Por qué el Ayuntamiento de Madrid cerró la Sala Caracol?

La sala Caracol es uno de locales más emblemáticos de la ciudad de Madrid. Situado en el barrio de Embajadores y con más de veinte años de conciertos y espectáculos de diversa índole a sus espaldas, se ha convertido con el paso de los años en uno de los grandes referentes culturales de la capital. Ayer mismo, el Ayuntamiento de Madrid cerró la sala de manera temporal por una "cuestión de documentación". Vamos a ver cuáles son los motivos del cierre de la Sala Caracol.

sala caracol

El encanto de la Sala Caracol, al igual que otros establecimientos madrileños míticos como la Sala Sol, Clamores o el Café Populart, es que son lugares intergeneracionales; es decir, basta que estés un día tomándote una cerveza con amigos y viendo un concierto para que tus padres o hermanos mayores te cuenten como ellos hacían exactamente lo mismo cuando eran jóvenes. Muchos artistas han actuado en directo en este local, pero desteca especialmente la tarea que hacen este tipo de salas como plataforma de lanzamiento para muchos músicos y grupos que están dando a conocerse. Ellos mismos nombran a gente como Papa Roach, Placebo, Estopa, Queens of the Stone Age o Editors entre los artistas que actuaron cuando aún no eran grandes estrellas y que hoy en día son referentes musicales.

Esta misma noche, estaba previsto que actuara en la Sala Caracol la artista asturiana Lorena Álvarez, pero la promotora emitió un comunicado donde nos pudimos enterar de que no habría concierto porque el Ayuntamiento clausuraba el local. El motivo del cierre es cuanto menos curioso: uso no autorizado de actividad con respecto a la licencia que tienen otorgada. Por lo cual, se supone que no tienen autorización como sala de conciertos, sino como "taller de enseñanza y desarrollo de actividades relacionadas con la música popular". ¿Veinte años siendo uno de los principales sitios para celebrar conciertos y nadie sabía que su licencia no lo permitía? ¿Tan mal funcionan los mecanismos de control de licencias en la Comunidad de Madrid? Así explicaron las fuentes del local a la Europa Press lo que han considerado un batacazo cultural, laboral y económico:

Nos han avisado de que hay que hacer una serie de reformas por tema de aforo, es una cuestión de documentación. No es un cierre definitivo, es una cuestión de administración y estamos hablando con el Ayuntamiento para solucionarlo lo antes posible.

Es un cierre temporal, pero aún no hay ninguna fecha prevista para la reapertura; mientras tanto, el concierto de Lorena Álvarez se ha trasladado a la Sala Cats, pero muchos otros quedan en el aire. Artistas como UFO, Benito Kamelas o Paul Gilbert ya han encontrado acomodo en otros establecimientos, con los problemas que estos traslados conllevan.

En el trasfondo de este cierre está el gravísimo caso del Madrid Arena, una macrofiesta de Halloween, con concierto de Steve Aoki incluido, que acabó en tragedia el 1 de noviembre de 2012: cinco chicas jóvenes fallecieron por aplastamiento tras una avalancha en uno de los vomitorios de la sala. Aún está en trámites judiciales, pero todo indica a que no se respetaron las normas de aforo que marca la ordenanza municipal y tampoco había un operativo de emergencia y seguridad suficientemente eficaz. Pocos días después, el 23 de noviembre, le llego el turno a la Sala Apolo de Barcelona, que tuvo que cerrar por problemas estructurales en el sótano del edificio. No me extrañaría que tanto el caso de la Caracol como de la Apolo se deban a que, cada vez que ocurre una tragedia, se endurecen las inspecciones y las sanciones.

riviera¿No sería mejor que obligaran a todas las salas a ponerse al día con las licencias y las normas de seguridad y no solo cuando hay víctimas mortales? Aún recuerdo el caso de la discoteca El Balcón de Rosales, donde murió un joven tras la paliza recibida por los puertas de seguridad de la sala. Entonces, se pusieron las cosas duras, cerraron el local para siempre y clausuraron un buen número de discotecas y salas de concierto de toda la ciudad, entre ellos lugares tan famosos como La Riviera y Macumba, por "infracciones graves". Meses después todas volvieron a abrir, ¿se resolvieron realmente esas graves infracciones? Un caos total si además tenemos en cuenta que la Sala Caracol, en sus más de 20 años de historia, ya ha sobrevivido a tres clausuras; la última en el 2002 por problemas administrativos e incumplimiento de la normativa. Poco o nada debió cambiar si once años después resulta que una de las salas musicales más míticas de Madrid ni tan siquiera tenía licencia para alojar conciertos.