Reseña: Low – The Invisible Way

Lo primero que despertó nuestra atención en lo que se refiere al nuevo disco de Low fue el nombre de su productor. Jeff Tweedy, líder de Wilco, estuvo detrás de la consola en el décimo disco de estudio de la banda de Duluth, pero su presencia casi ni se nota en melodías austeras e intimistas, que conforman las canciones de The Invisible Way, una de los mejores trabajos de una banda con una carrera de más de dos décadas, que, si queremos, se puede encasillar dentro del género del slowcore. En nuestra reseña de The Invisible Way, les contaremos por qué este esfuerzo es uno de los pequeños grandes discos del año.

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Low es una banda que ha sabido capear temporales más grandes de lo que imaginamos. Su núcleo se conforma por la vocalista Mimi Parker y y el guitarrista Alan Sparhawk, y desde hace varios discos Steve Garrington, un multinstrumentalista que encontró cómo brillar en The Invisible Way. La mano de Tweedy se nota justamente en una especie de ausencia, en dejar a la banda volar en lugar de imponer ciertos tintes, como sucedió con Matt Beckley en C’mon, quien le puso una impronta un poco más pop a las melodías usualmente calmadas del grupo, y Steve Albini en Things We Lost In The Fire, un acercamiento más crudo, más vivo. The Invisible Way es un disco diferente, y mejor, por la austeridad de las composiciones, que a su vez esconden maestría en tanta tranquilidad.

A su vez, este es un disco más femenino. Por primera vez en los 20 años de carrera de la banda, Mimi Parker tiene casi la mayoría de las canciones de The Invisible Way, colaborando con vocales frágiles, etéreas, de otro mundo. El sonido de este disco es más transparente, y nuevamente los dos cantantes presentan una serie de canciones que, además de slowcore, coquetean con Americana –imposible no hacerlo, con la presencia de Tweedy-, el country, y hasta el pop. Es destacable la presencia del piano de Garrington en las canciones, aportando una visión más tranquila y despojada de la música de las canciones.

Un vaso de plástico para hacer análisis clínicos produce toda una reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro distante en “Plastic Cup”, donde Sparhawk se lamenta mientras golpea su guitarra (con algunos puntos y un órgano que ofrece de colchón en los crescendos) acompañado de la aniñada voz de Parker por momentos, en una canción que funciona perfecto para abrir el disco. En “Amethyst”, contamos con el primer protagonismo del piano de Garrington, acompañado por un desgarrador punteo de guitarras por parte de Sparhawk, también vocalista de esta canción, larga, deprimente, complicada.

Con “So Blue”, tenemos una desviación de la norma, con una percusión suave y poderosos bajos, que acompañan a Mimi Parker en su primera expedición en The Invisible Way. Grave, contundente, es competencia del piano golpeado y violentado por Garrington, que colisionan y bailan en la consola en una de las mejores canciones del disco. En “Holy Ghost” también nos encontramos con Parker, pero esta vez en una melodía muy tranquila y sureña, donde la podemos imaginar sentada en un porche junto a Sparhawk, y notamos toda la potencia de su voz. De nuevo, Low apela a melodías bajas, menores, desgarradoras, con una guitarra típica de la agrupación que pasa de la suavidad a los golpes extremos, y un piano de Garrington de acompañamiento sutil.

“Waiting” tiene algunas tonalidades góspel, de nuevo con coros de voces entre los dos cantantes que básicamente hacen al esqueleto del disco. Aquí nos encontramos con una guitarra eléctrica encargada de proveer algunos punteos graves, y con una impronta un tanto blusera. Sin embargo, se queda a mitad de camino como una canción poco memorable. “Clarence White” es una oda a uno de los guitarristas más grandes de Nashville, y curiosamente, también se queda corta, con el destacado del piano de Garrington (aplausos también aquí en este esfuerzo, donde le logra dar volumen a la canción).

Low con Jeff tweedy

Un tema completamente diferente es “Four Score”, que nuevamente agrega algunos elementos eléctricos a la ecuación, pero sin perder predominancia la melodía tranquila, el juego de voces, con Parker a la cabeza, destronando a Sparhawk en todos sus intentos. Aquí encontramos una canción que escapa al tiempo, pero también escapa a otras cosas. Es como la banda sonora de un campamento de fugitivos en el desierto, un esfuerzo casi acústico con una austeridad impresionante, que ayuda a darle protagonismo a la vocalista. Seguimos con “Just Make It Stop”, un pedido de clemencia que también coquetea con el blues y que deja una clara impronta de la presencia de Tweedy como productor. Con Parker en vocales, también es uno de los puntos altos del disco.

“Mother” nos vuelve a introducir, casi al final del disco, a esa guitarra acústica desgarbada y esquizofrénica de Sparhawk, y nos encontramos con una temática clásica de las canciones, la figura maternal, que luego se desvirtúa en algo un poco más retorcido. Parker aquí brinda algunos coros etéreos, en esta oda que no recomendamos en estados de ánimos sensibles. “On My Own”, cerrando la curva final del disco, va creciendo lentamente hasta incorporar una guitarra eléctrica rítmica, con las vocales de Sparhawk como caballo de batalla, y una guitarra acústica que marca ese sentimiento de viaje que obtenemos de escucharla. Finalmente, la encargada de cerrar el disco es “To Your Knees”, que regresa al piano predominante de Garrington, y que se toma su tiempo para comenzar. Por suerte, es Parker la encargada de terminar The Invisible Way, con una voz poderosa, pero que no denota esfuerzo, donde las bestias de la noche y las montañas y ríos pintan un paisaje campestre pero, al mismo tiempo, desolado.

The Invisible Way es todo lo que podríamos esperar por parte de Low. Se trata de una banda que sigue fiel a un estilo de música, perfeccionándolo con cada disco y colaboración con productor “superestrella”, y sumando aspectos interesantes. La adición de Garrington sigue demostrando ser una de las mejores decisiones estéticas de la banda, dado que este juglar ciertamente aporta lo suyo en forma de arreglos de cuerdas interesantes y profundos. Por su parte, el protagonismo adquirido por Parker en The Invisible Way llega de forma perfecta, brindando algunas de las mejores canciones del disco y sumando una sensibilidad femenina que no se puede ver en las canciones de su marido, aunque aporte los coros. Por el lado de Sparhawk, encontramos que muchos de los trabajos más débiles de este disco lo cuentan a él como protagonista, pero consideramos además que la mayoría de las canciones cuenta con una instrumentación delicada en cuanto a las guitarras, tanto acústicas como, en menor medida, eléctricas.

7.5/10

Canciones como “Just Make It Stop” demuestran además la impronta casi invisible de Tweedy como productor, en un disco que tranquilamente podría haber sido grabado en un sótano familiar. Sin embargo, la calidad de la producción es diferente, no se trata de un esfuerzo “casero”, sino de un conjunto de canciones intricadas que se van relacionando. Encontramos un hilo de coherencia en todas las canciones, fundamentadas por una lírica filosa y de añoranzas, y acompañadas por un esqueleto de guitarra y piano que se va complementando con algo de percusión si así lo amerita, todo en un tempo tranquilo, haciendo que sus canciones tengan tintes desgarradores. Será interesante ver qué tienen bajo la manga para la próxima los de Low, una de las bandas más prolíficas de estos últimos años, con dos décadas de carrera bajo el brazo y que, por suerte, siguen sabiendo qué es lo que tienen que hacer para componer buenas canciones.

Fecha de lanzamiento: 19/03/2013
Discográfica: Sub Pop
Compra el disco: en iTunes
Escucha el disco: en Grooveshark
Tres canciones destacadas: “Just Make It Stop”, “Four Score”, “So Blue”

Low The Invisible Way by Bárbara M on Grooveshark