Reseña: Kashmir – E.A.R.

Con poco más de 20 de años de carrera artística, los señores de Kashmir han logrado ganarse el reconocimiento como una de las bandas de rock más importantes de Dinamarca, algo que tiene mucho que ver con sus ganas de renovarse y evolucionar con cada nueva producción. E.A.R., el nuevo larga duración del grupo que salió a la venta el lunes pasado, no es diferente, de hecho, con él los daneses han dado una vuelta de tuerca completa a su estilo musical.

e.a.r. de Kashmir

La última vez que escuchamos algo inédito del grupo fue en 2010 con Trespassers, un álbum que vio un regreso más roquero de la agrupación, con un sonido mucho más serio y "de adulto". En esta ocasión, sin embargo, la banda ha decidido abandonar el rock de influencias clásicas para darle una oportunidad al krautrock, un género que mezcla la psicodelia, el progresivo, la música clásica, las experimentaciones y la electrónica, elementos de los que ha hecho uso el cuarteto para este larga duración.

E.A.R. no está completamente cargado a este género, sin embargo, la primera impresión es que el mismo ha permeado en toda la grabación produciendo un sonido muy diferente a lo que la agrupación nos tiene acostumbrados. Además, por momentos las guitarras se retraen y quedan en segundo plano, algo extraño si consideramos que este instrumento ha sido parte fundamental del sonido de la banda al ser el que mejor maneja su líder, Kasper Eistrup.

Otra de las cosas que destacan al oír esta placa es lo largo de sus tracks, pues estos van de los cinco a los ocho minutos de duración en promedio. Es importante notarlo pues así podemos ver que el grupo le ha dado rienda suelta a la experimentación, lo que se ha traducido en temas con diversas texturas y aproximaciones, además de muchos momentos ambientales que ayudan a dividir las diversas variantes de los mismos.

Así, tenemos por ejemplo "Pedestals", un melodía de 8 minutos y medio de duración que navega en aguas progresivas y ambient de influencias tipo Kraftwerk y Brian Eno (dos representantes del krautrock). La tonada inicia con un torbellino de teclados, campanitas y samples de murmullos animales que no parecen tener ningún otro propósito más que prepararnos para la segunda mitad, en la que la melodía toma forma con la guitarra en primer plano y un sentimiento muy parecido al Kashmir más clásico.

Entre estas melodías ambient también están "Trench", cargada de sonidos; "Foe to Friend", en la mejor tradición de grupos como Explosions in the Sky y M83 con su ritmo inter-espacial y vocales estructuradas como parte de la propia melodía; y el track que le da título al álbum, construido con discursos y coros sampleados. Aquí el asunto es que, aunque el grupo siempre ha utilizado sintetizadores y máquinas de samples en sus canciones, nunca les ha dado tanto peso como en esta producción, con lo que han conseguido refrescar su sonido pero también perder un poco de la personalidad tan especial que siempre ha tenido su música.

Finalmente, destaca "Blood Beech", el track que abre el álbum y que también ocupa una ligera vibra ambient, aunque con una construcción mucho más tradicional. El tema de hecho tiene leves reminiscencias de "Ruby Over Diamonds", pero en un tono mucho más oscuro. Y aquí viene otra de las características de este álbum, que es la oscuridad. El grupo no necesariamente se ha vuelto sombrío, pero sí se ha dado vuelo con los acordes graves en buena parte de los temas.

Hay que decir sin embargo que el cuarteto no ha abandonado ni mucho menos las melodías propias del pop rock. En este rubro están por ejemplo "Peace in Our Time", el track con el que cierra el disco y que luce la cara acústica que algunas veces ha utilizado la banda en el pasado. Construida con base en la guitarra y la voz en tonos suaves de Kasper Eistrup, es apenas un pretexto de dos minutos en el que su vocalista cuestiona la democracia y la hipocresía de los que gobiernan.

Con guitarra acústica también inicia "Piece of the Sun", un magnifico esbozo de poco más de cinco minutos que contiene en su primera parte toda la magia de las mejores composiciones de Eistrup, combinadas con unas campanitas muy a la "Cupid de Locke" para recrear una especie de cuento de hadas que en la segunda parte se transforma en un tema más rockero y más serio con algunos metales incluidos.

Melodías como "Peace in The Heart" y "Purple Heart" transmiten la parte más rockera del trabajo, la primera utilizando la guitarra eléctrica como hilo conductor, mientras que la segunda, que dicho sea de paso se destaca como uno de los mejores temas del álbum, es llevada por unos sintetizadores y samples sumamente pegajosos.

"Seraphina" y "This Love This Love" tienen un tratamiento más pop llena de sintetizadores pero, sobre todo, están definidos por la voz en tonos altos de Kasper Eistrup, algo que realmente no ayuda mucho, especialmente en el primer tema, que personalmente no me gustó demasiado. Finalmente, tenemos a mi favorita del disco hasta estos momentos: "Milk For The Black Hearted", una canción de construcción muy visceral en la que, creo, se unen de manera perfecta los diversos elementos que la banda ha utilizado en cada melodía. Comienza con un tono muy tranquilo y oscuro, mientras que su mitad es iniciada por un órgano y unos samples muy góticos para recibir el final con un solo de guitarra espectacular.

Decía en un principio que la banda ha cambiado y es cierto. Lo primero que hay que notar es que este no es un disco fácil, de hecho, requiere de numerosas escuchadas para descubrir sus secretos. El asunto es que la preponderancia de influencias krautrock y electrónicas es por momentos tan grande, que pareciera que el grupo ha modificado totalmente su sonido. No obstante, con cada nueva reproducción es posible darse cuenta que el sonido típico de la banda está ahí, sólo que enmascarado por un barroquismo de instrumentos que a veces parece no deja respirar bien a las melodías.

Que el grupo se ha permitido experimentar, ese es un hecho. El problema es que no parecen haber encontrado el freno en el carro de la experimentación, por lo que a veces los temas parecen ser diferentes melodías encerradas a la fuerza en una sola, más que un tema con principio y fin. Las partes instrumentales, es cierto, ayudan a darle coherencia, pero también pueden ser aburridas por momentos, dependiendo del humor en que te encuentres y, sobre todo, si consideramos que el grupo nunca había puesto tanto empeño en abandonar su parte vocal.

No obstante, esto no significa que este no sea un álbum exitoso en sus propios términos. Primero que nada, los daneses han conseguido reinventar su sonido y ofrecer algo muy diferente a todo lo que han hecho en el pasado, todo un logro si consideramos que su carrera y su reconocimiento en Dinamarca y Latinoamérica les podría haber permitido entregar algo más clásico sin perder el status.

Lo segundo es que la capacidad para componer buenas melodías de Kasper Eistrup se nota en cada canción. Pero además, el músico tiene como compañero a Henrik Lindstrand quien, además de ser un estupendo arreglista, ha trabajado en su tiempo libre como compositor de bandas sonoras para cine y televisión, algo que se nota en los arreglos y todas las texturas de esta nueva entrega.

8/10

Finalmente, hay que decir que este no es un álbum inmediato ni guitarrero, y que seguramente no será muy bien aceptado por los fans más tradicionalistas de la agrupación. Peca un poco de grandilocuencia y a veces es demasiado barroco, pero encuentra su fuerza en la diversidad y las melodías bien armadas. Es la muestra de un grupo que ya está en la segunda parte de su vida, tanto profesional como personalmente, y que ha sabido madurar con mucha gracia.

Fecha de lanzamiento: 18/03/2013
Discográfica: Sony Music
Compra el disco: en la página de la banda.
Tres canciones destacadas: "Milk For The Black Hearted", "Piece of the Sun", "Purple Heart".