Reseña: Kavinsky – OutRun

Tras la máscara de Kavinsky se esconde un productor francés de música electrónica llamado Vincent Belorgey. Desde el año 2006 ha estado componiendo música vintage, desarrollando un electro-house venido del pasado, rescatado de los años 80 y traído a nuestros días a través de sus primeros EPs: Teddy Boy en 2006, 1986 en 2007 y Blazer en 2008. Dos años más tarde llegó Nightcall, un mini-álbum con cuatro canciones y el título del tema más reconocido de Kavinsky. Con la canción "Nightcall" arrancaba la película Drive de Nicolas Winding Refn; en mi opinión, una de las mejores del año 2011 y una de las grandes bandas sonoras de los últimos años. ¿Por qué? Porque "Nightcall" y el resto de canciones electrónicas -de M83, Desire, College- encajaban inmejorablemente con las imágenes y la atmósfera del film: una perfecta simbiosis entre el personaje de Ryan Gosling, su chaqueta con un escorpión a la espalda, las luces de neón, la ciudad de Los Ángeles, las persecuciones en coche... Kavinsky se ganó un nombre propio con Drive y la oportunidad de lanzar Outrun, su primer álbum de larga duración.

Kavinsky-OutRun

De una banda sonora vengo y a una banda sonora voy. Kavinsky triunfó tras situar "Nightcall" en un entorno narrativo y estético que se ajustaba a su estilo a la perfección, quizás por eso la estructura de OutRun también tiene una narración que mantiene hilada las canciones. "Prelude" abre el disco con una oscura voz narradora y un arpeggio electrónico que invita a sumergirte en el mundo fantástico y tenebroso que nos ofrece el DJ francés: Era el año 1986. Él era un adolescente como cualquier otro, soñando con sus héroes y enamorado de una chica. En medio de este climax nos enteramos de que el joven se encuentra con un misterioso Ferrari Testarossa que le invita a subir y en el que termina muriendo. Pero el adolescente y el coche, en el accidente, se convierten en un único ser cuyas almas están unidas para siempre. De esta forma, Kavinsky reconstruye una historia ambientada en los años 80, con coches, velocidad y un protagonista que no es un héroe, sino un outsider: un antihéroe como el personaje de Ryan Gosling. No nos extraña que Kavinsky reconociera que su música estaba influenciada por el cine de serie-B y de terror que veía de pequeño.

Tras ganarnos para la causa con esta introducción, llega "Blizzard", una canción con un ritmo frenético y unos sintetizadores machacones que dan paso a lo mejor del disco. "Protovision" es una canción que podría sonar incluso en un disco de Daft Punk: tiene una base de sintetizadores que parece como si transportaran electricidad estática. Las melodías vintage incorporan punteos de guitarra eléctrica que combinan con acierto. Un tema que Kavinsky eligió como el primer single de OutRun y que, desde su publicación en febrero, hemos podido escucharlo remezclado una y otra vez.

"Odd Look" es una de las mejores canciones del disco. Sí, es cierto, insiste en esos riffs de sintetizador que se han convertido en su seña de identidad e, irremediablemente, nos recuerda a "Nightcall". Pero no es algo necesariamente malo, porque este tema nos mantiene en alerta y nos imbuye de lleno en su estilo con esas seductoras voces femeninas totalmente distorsionadas. Después llega "Rampage", una canción que a mi me ha ganado. Seguro que muchos de vosotros podéis reconocer de dónde proviene la melodía que Kavinsky ha reciclado como base en este tema: se trata de una de las canciones de lucha de la mítica serie manga Dragon Ball Z, reconvertida en una canción nerviosa que acelera el ritmo del disco. Comprobadlo vosotros mismos.

Tras este homenaje algo freak, escuchamos "Suburbia", la canción con dosis de hip-hop de este disco, con el rapero Havoc a las voces y unas bases más nítidas y menos profundas. Tras esta parada, nos montamos en el "Testarossa Autodrive", una canción que ya conocíamos porque es uno de los grandes éxitos de Kavinsky y la venimos escuchando desde el año 2007. Testarossa transmite bien esa sensación de conducir a toda velocidad, con ese ritmo alocado y unos lamentos de guitarra que rompen la monotonía. Sobre "Nightcall" hay poco juicios que emitir: es una canción redonda, que, a pesar de la lentitud, está llevada magníficamente por la voz femenina y la voz electrónica de nuestro protagonista, la extraña mutación entre un hombre y un coche. Pero aquí es donde hemos escuchado las críticas más duras contra el disco de Kavinsky, porque las dos mejores canciones de Outrun ya las habíamos escuchado con anterioridad y el disco prosigue, pero sin la contundencia que tienen "Testarossa Autodrive" y "Nightcall".

De la parte final de Outrun hay que destacar los sintetizadores profundos de "Deadcruiser", que podría ser sin ningún problema la banda sonora de una película futurista con persecuciones de cazas espaciales y "First Blood", una canción que sorprende porque es más fresca y se acerca más a la música house francesa que está tan de moda, y que encuentra continuidad en "Roadgame".

8/10

La música de Outrun coincide con las palabras del narrador del disco: Cualquiera tonto como para aventurarse en ese camino traicionero debe saber una cosa, no hay vuelta atrás. El primer disco de Kavinsky es un paseo en coche misterioso y emocionante en muchos momentos, con algunos puntos álgidos como "Nightcall", que, a pesar de haberla escuchado hasta la saciedad en los últimos dos años, sigue siendo un tema electrónico colosal. Se echa de menos más atrevimiento por parte del artista francés, porque muchas de estas canciones ya son demasiado conocidas y algunas de las nuevas no están a la altura. A pesar de las debilidades, OutRun es buen disco que hará las delicias de todos los disfruten perdiéndose en películas de serie-B, videojuegos antiguos y dándose una vuelta a los mandos de un bólido de los 80. A mí, me ha dejado con ganas de enfundarme una cazadora con un escorpión a la espalda y salir a quemar rueda.

Fecha de lanzamiento: 25 de febrero de 2013
Discográfica: Record Makers
Canciones destacadas: “Nightcall”, "Odd Look" y “Rampage”.
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