Facilismo audiovisual: una crítica a los lyric videos

Una extraña movida parece estar contagiándose en la industria discográfica: los llamados lyric videos, en los cuales las animaciones o imágenes independientes que contienen la letra de una canción reemplazan al tradicional video musical. A veces, el lyric video termina precediendo al video oficial, pero otras, allí se queda, como único tratamiento audiovisual de la canción. Intentaremos hacer hoy una recorrida un tanto reflexiva sobre estas piezas, y por supuesto, una profunda crítica a los lyric videos en la música. Lo podrán intuir en las próximas líneas, pero creo que la presencia de estos videos es nefasta y modifica profundamente el consumo de la música. Pero, por otro lado, también es una forma de aggiornarse a los tiempos que corren y, además, apropiarse de una práctica exclusiva del fanático. Lo veremos en algunas líneas.

Lyric Videos

No puedo decirles cuál fue el comienzo de los lyric videos. No hay un registro exacto por lo que no podemos decir quién fue el primero. El video musical adquiere relevancia gracias a MTV pero ya existía desde hacía décadas. Pero, por otro lado, nadie le presta atención a los lyrics videos por no ser tan revolucionarios. Podría decirse que Price fue el pionero, lanzando en 1987 un lyric video para “Sign o’the Times”, con animaciones realizadas por Bill Konersman. Por otro lado, tres años más tarde, George Michael se negaría a filmar un video para “Praying for Time”, por lo cual su sello se encargaría de editar un lyric video para actuar de promoción. De aquí a la actualidad, hay muchos artistas que se decantaron, de una forma u otra, por este tipo de videos. Pero es importante destacar la importancia del fanático en esta ecuación.

Nuestras canciones favoritas muchas veces no tienen un video musical que las acompañe. No es de extrañar, por tanto, que muchos fanáticos se tomaran esta tarea para entregar animaciones, acompañadas por las letras de las canciones –esencialmente, este es el esqueleto de un lyric video-. Algunos resultados fueron mediocres, otros más evolucionados, pero la importancia es la misma. En internet podemos encontrar varios tutoriales que nos enseñan a crear lyric videos a través de programas caseros como Movie Maker de Windows. Por otro lado, los usuarios eligen acompañar con imágenes o fotografías, algunos hasta con animaciones y dibujos propios. La existencia de una plataforma como YouTube, que es usada por muchas personas como fuente única para escuchar música, simplemente potencia todo esto. Cuando las cadenas como MTV están más concentradas en producir realities que en pasar videos de música, internet se transforma en una excelente plataforma para dar a conocer música. Y para artistas que no tienen demasiado presupuesto, un lyric video es una excelente opción.

Esencia 'casera'

Creo que es importante destacar y rescatar este carácter “casero” que pueden llegar a tener los lyric videos. Es una forma en la que el usuario toma el trabajo de su artista favorito y lo reinterpreta tomando como base su personalidad y las emociones que esa canción le transmite. Para los artistas, por otro lado, es una forma barata y rápida de hacer que su música llegue a internet. Aunque sea un slideshow de fotos con subtítulos con letras, es válido. Es una reinterpretación y apropiación que es realizada por todo fanático, de cualquier cosa –en este sentido, es recomendable el trabajo de Henry Jenkins, académico pero disfrutable de leer, sobre la cuestión de los fanáticos-. El asunto cambia completamente cuando las discográficas y los artistas con un gran presupuesto están detrás de los lyric videos.

Quizás, también podríamos estar hablando de una crisis del video musical en sí, pero me parece demasiado dramático llegar a esa instancia. El lyric video –y estamos hablando de un tratamiento audiovisual con letras producido profesionalmente y encargado desde una industria cultural musical- desmerece el profundo impacto cultural que tuvo el clip musical sobre la industria discográfica y sobre el consumo de la música por parte de los oyentes. Propuso a la televisión como una competencia seria a la radio, pero también, al video como forma de arte esquizofrénica y breve, capaz de resumir en algunos minutos ideas brillantes. El video, al contrario del cortometraje, está originalmente diseñado para servir de acompañamiento a una canción, pero muchas veces quedamos más bien hipnotizados por el clip más que por la música –un excelente ejemplo puede ser el video de “Star Guitar” de los Chemical Brothers-.

No podemos hablar sobre todos los videos musicales en existencia porque sería una tarea demasiado titánica para la cual no tenemos el tiempo, pero es una parte fundamental de nuestra crítica a los lyric videos. Pero sí nos podemos dar el lujo de dar algunos ejemplos. Para comenzar, el video de “Thriller”, la canción homónima del más grande disco que ha sabido lanzar Michael Jackson. Rompiendo los cánones de la época, su versión extendida bordea los diez minutos y es prácticamente un cortometraje de terror. Pero, por otro lado, sirve como un impulso genial a la canción con sus partes habladas macabras y sus pasos de baile. El resto de los videos de Thriller terminarían también rompiendo barreras culturales, dado que, a pesar del aparente vitíligo inducido por el mismo Jackson años más tarde, nos mostraba a un joven negro como la máxima estrella de la música pop. Un joven negro, haciendo música caracterizada como “música negra”, pero que apetecía a todos los paladares de los oyentes.

El lyric video aporta menos que el videoclip

Nos movemos unos años más adelante para ver uno de los más grandes y fantásticos emprendimientos en la industria del video musical. Estamos hablando de Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, de Daft Punk, supervisado por el legendario Leiji Matsumoto. Este largometraje –que luego se dividió en diferentes partes para facilitar su difusión comercial- brindaba una historia completa hecha en animé musicalizada con las canciones de Discovery, el segundo disco del dúo francés. Individualmente, funcionan como excelentes videos musicales –a destacar la fiestera “One More Time”, o la solitaria “Digital Love”- pero como largometraje sostienen una historia puramente con música, sin diálogos. Es, simplemente, una obra maestra. Con mucha más producción que algunos de los lyric videos animados que podemos ver hoy en día.

Y también vale la pena mencionar a otro artista del video musical, porque realmente lo es. Estamos hablando de Michel Gondry, un francés quizás más reconocido por películas como Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, pero director de videos musicales que vuelan mentes. Por dar algunos ejemplos, este tipo estuvo atrás de videos como “Army of Me” de Björk, “Protection” de Massive Attack, “Around the World” de Daft Punk –otra obra maestra-, “Music Sounds Better With You” de Stardust, “Knives Out” de Radiohead, y el fantástico “Come Into My World” de Kylie Minogue. Si queremos discutir las calidades estéticas y artísticas de los videos musicales, simplemente podemos dar el nombre de Michel Gondry como sinónimo de excelencia.

Por supuesto, todo esto es echado a la basura por los lyric videos. Se me ocurren algunos motivos por los cuales un lyric video podría ser “mejor” a los ojos de una discográfica que un video musical. Por un lado, significa un recorte importante de presupuesto. La producción de un video musical, que muchas veces se hace antes del lanzamiento oficial de un sencillo, es costosa y no tienen una garantía de que funcionará muy bien. Si el sencillo no es exitoso, no podrán garantizar un tiempo de aire en los canales musicales. La producción de un lyric video es más barata, y con mucho menos dinero pueden promocionarlo en canales como YouTube y Facebook. ¿Para qué depender de la audiencia fluctuante de un canal de televisión cuando tienen un público cautivo en internet, donde además pueden aprovechar el poder de la viralización? Por otro lado, el lyric video puede servir también como terreno de pruebas para saber si un sencillo será exitoso, y consecuentemente lanzarlo. En este sentido, se desvaloriza la práctica del video musical como una reinterpretación de la música de un artista, por un abaratamiento de costos. Y este ya es un aspecto muy importante en una crítica a los lyric videos.

Vale la pena aclarar que estas son ideas, y no algo confirmado. No tengo números para validarlo. Es una especulación. Pero no parece tan descabellada.

¿De verdad tiene utilidad?

Lo que nos lleva a otro punto sobre estos infames lyric videos. Algunos cuentan con una producción impresionante. Animaciones tremendas, excelentes, que seguramente tienen una buena cantidad de trabajo detrás. Algunos cuentan con material filmado pero que no cuenta con la presencia de los intérpretes. ¡En otros, hasta aparece la banda! Pero no es un video, es un lyric video porque aparecen las letras. Parece una broma. Por dar un ejemplo, hace una semana Tegan and Sara lanzaron el lyric video de “I Was a Fool”, actuado por una chica y en donde aparecen ellas mismas. Hoy lanzaron el video oficial, donde la estética es tremendamente similar, y la historia que se cuenta es la misma –hasta el lyric video es mejor que el oficial-. ¿Cuál es el punto de hacer esto? No lo sé y tampoco amerita una especulación muy profunda.

Taylor Swift, Katy Perry, Cee Lo Green, Jason Mraz, Pink, Kelly Clarkson, Linkin Park, Justin Timberlake: todos estos artistas han presentado lyric videos en este último año. Muchas de las canciones fueron seguidas poco después con un video musical en el que la calidad de la producción no se destacaba de los demás. Por otro lado, también contaban con una propuesta estética arriesgada –algo que también está ausente de los videos de hoy en día-. Simplemente, la necesidad de un lyric video me escapa por completo y por eso decidí hacer esta crítica a los lyric videos.

Puedo hacer, sí, un estimado casi transparente: están aquí para aprovechar el increíble potencial de internet. Pero, en lugar de dejar que trabaje por sí mismo, prefieren darle un “empujoncito”. Y esto es lo que diferencia a la verdadera reinterpretación de un fanático –y el poder subversivo del lyric video original- y la maquinaria comercial de una discográfica.