¿Por qué debemos escuchar la nueva canción de Broken Social Scene?

Los Broken Social Scene fueron una de las bandas más relevantes de la escena canadiense de la última década. No solamente por la calidad musical de sus canciones, sino también porque agrupa en sus filas a un par de los grandes músicos del país en lo que respecta al rock/pop alternativo: Emily Haines, cantante de Metric, es una colaboradora de la primera hora, así como también varios miembros de Stars. Pero, más que nada, BSS concentra el genio musical de Kevin Drew y Brendan Canning, dos excelentísimos intérpretes y compositores. Y ese genio musical es lo que se puede apreciar en la nueva canción de Broken Social Scene.

Broken Social Scene

Por eso, fue relativamente sorpresivo encontrarnos con un nuevo sencillo de la banda a casi dos años de haber anunciado su parate indefinido. En una agrupación como esta, es natural que los tiempos sean tiranos. Simplemente había otros proyectos por terminar antes de retomar BSS. Ahora, si bien sabíamos que el grupo volvería a juntarse en los escenarios para celebrar el aniversario de su sello de siempre, Arts & Crafts, podemos escuchar una nueva canción de Broken Social Scene, titulado “Deathcock”.

Para ser fieles a la verdad, hay que aclarar que “Deathcock” no es una nueva canción de BSS. De hecho, es el primer tema que la banda grabó con Dave Newfeld, quien se transformaría en el productor de su tercer disco homónimo. Newfeld se encontraba grabando un nuevo disco y buscó la colaboración de estos artistas. Por eso es tan interesante esta versión, que por cierto está un poco más pulida que la original, que finalmente no llegó a la selección de canciones final que terminó en Broken Social Scene.

“Deathcock” es una canción interesantísima. No presenta demasiados riesgos en lo que se refiere a lo musical, se mantiene dentro de la misma línea que el debut de la banda –antes de la presencia sobrecogedora de invitados musicales de calibre, o que se terminarían transformando en estrellas de la música- pero tiene hermosos coros femeninos, una sección media impecable, teclados voluminosos, y una duración interesante para un tema pop de este estilo. Originalmente llamada “Mourir”, esta canción es interesante porque resume en una nueva canción de Broken Social Scene todo lo que imaginábamos que podría ser el comienzo de esta banda como agrupación seria, con un sonido definido.

Por otro lado, la nueva canción de Broken Social Scene nos recuerda por qué esta agrupación ha sido tan relevante para los últimos diez años de música canadiense –que, por si no lo saben, tiene un semillero importante de artistas independientes excelentes a pesar de estar asociado como país natal de cierta superestrella pop de fanatismo adolescente-. Broken Social Scene surge en un momento en el que la gran mayoría de las bandas que eventualmente serían exponentes del rock/pop canadiense (a un abismo de distancia de sus vecinos de Estados Unidos) se estaban formando. En el momento en que Canning y Drew forman BSS, Metric apenas estaba cumpliendo un año de vida, Stars también se estaba gestando como proyecto, y Jason Collett todavía formaba parte del grupo de country alternativo Bird.

Broken Social Scene fue el motor creativo que empujó el avance de una electrónica sosa y débil a un pop barroco, complicado y elegante, cuya posta terminarían de tomar el resto de estos grupos que, me atrevo a decir, podrían ser considerados como el nuevo rock canadiense. En este grupo no podemos incluir a Arcade Fire, pues impera una diferencia geográfica importante: la mayoría de las bandas de Arts & Crafts, uno de los sellos más relevantes, provienen de la ciudad de Toronto, mientras que Arcade Fire está basado en Montreal. La inspiración de Arcade Fire está tomada del folk rock alternativo, entre otras cosas, mientras que Broken Social Scene, así como muchos de estos grupos, pueden considerarse como una combinación más sofisticada entre el barroquismo más lisérgico de los Beach Boys con el populismo de seis cuerdas de Springsteen en Born to Run. Broken Social Scene se encargó de sofisticar el rock tradicional, pasando la posta a otras agrupaciones.

Al mismo tiempo que BSS editaba su primer disco ambient, Feel Good Lost, con colaboraciones de, entre otros, Leslie Feist, Stars publicaba Nightsongs, un disco que equiparaba dosis de sofisticación con electrónica experimental, y coqueteaba con las voces de Amy Millan y Emily Haines al mismo tiempo que se despachaba con una versión de “This Charming Man”. La vanguardia de Broken Social Scene, nuevamente capitaneada por Drew y Canning, incorporó más elementos para poder proveer un show en vivo más contundente: así fue el nacimiento de You Forgot It In People, un disco que al día de hoy no suena anacrónico y sigue conservando su gracia. Manteniendo algunos elementos un tanto ambient, pero ahora dando rienda suelta a otras influencias, el segundo LP de Broken Social Scene comparte con Grow Up and Blow Away –el primer disco de Metric grabado en 2001, que existió como copia pirata hasta su edición original de 2007- y Heart, de Stars, un instinto por fusionar diferentes elementos para darle más volumen a las canciones. Las voces femeninas, en los tres casos, fueron importantísimas.

Han pasado más de 10 años desde la salida de estos discos, que terminaron por cambiar para siempre el panorama musical canadiense y también lograron, creo, influenciar a otras bandas. La nueva canción de Broken Social Scene, como dijimos, no aporta nada a la escena musical actual, pero podemos imaginar qué significó en su momento antes de ser editado. “Deathcock” es la canción que resume la sofisticación de la música de BSS en su momento, cuando ahora, con la banda ausente, nos tenemos que conformar con los mediocres lanzamientos de Metric y Stars, que prometen estar llegando al sonido que “siempre” buscaron, y, por suerte, con los discos de Feist, tan incendiarios como introvertidos.

Entonces, ¿por qué debemos escuchar la nueva canción de Broken Social Scene? Si somos fanáticos de la banda, la respuesta es obvia. Pero si nunca escuchamos nada antes, es una excelente puerta de entrada para toda una década de geniales discos que, creo, no van a volver.