La estructura de la canción y la banalización del pop

Recientemente me topé con un artículo en Wikihow (básicamente, un portal donde nos enseñan a hacer de todo) que me sorprendió. Lleva de título el atractivo "cómo escribir una canción pop", y lamentablemente tiene tantos clichés que para enumerarlos no nos alcanzaría la paciencia. Tiene un comienzo un tanto sensato ("elegir cuál será nuestro tema") donde se aclara que la mayoría de las canciones pop tienen una melodía "rápida y feliz", pero luego se despacha con algunas verdaderas joyas (hablar del DJ en las canciones, evocar sensaciones diferentes en el puente, y muchas otras perlas para el recuerdo). Toda esta baratija me motivó a hablar un poco sobre la estructura de una canción pop.

canciones pop

Hace unos días nos preguntábamos cómo las diferencias societales terminan influyendo en el gusto. Por eso algunas personas disfrutan de un cierto tipo de música, mientras que otras prefieren otro. Por otro lado, también remarcamos una cierta frase interesante, en la cual un usuario de Reddit afirmaba que las canciones pop más pegadizas pero con menos contenido ciertamente no violan ninguna "regla musical". En este sentido, es ideal para trabajar el concepto de la estructura de una canción pop. Una estructura que no debería tomarse como una regla, sino como una sugerencia, y que en realidad está basada en la forma en que nosotros procesamos las canciones.

La estructura de una canción pop es bien simple, y en realidad también puede aplicarse a otros géneros (el rock no es ajeno a usar estructuras similares). Una buena canción pop debería jugar con elementos conocidos -que justamente tocan esta vibra "popular" y genérica que llevamos en nuestro interior- y también agregar elementos nuevos, que no siempre es el caso. En este caso, tenemos la estrofa, que en teoría debería tener una instrumentalización sutil, para no contrastar con el estribillo -ya saben, la parte de las canciones que siempre recordamos-. Antes del final, podemos tener un puente, la sección que conecta las dos partes, y un final. Si tenemos estos tres elementos, tenemos una canción pop. Buena, mala, mediocre, brillante: podemos construir muchas cosas.

Hay otros elementos que se pueden considerar: por ejemplo, una introducción, un solo, una coda, en fin; tenemos mucho con lo que jugar si somos compositores. La música popular se maneja con estos elementos, estas secciones. Es, creo, una de las cuestiones que motiva su popularidad. Por supuesto, existen algunos preconceptos importantes a tener en cuenta. Este hermoso artículo de Wikihow nos informa que si vamos a hacer una canción pop, pues preferentemente seamos auto referenciales, hablemos del pop, la diversión, el baile, como si fuésemos Rihanna y todo su team de compositores.

Lo popular, lamentablemente, lleva demasiado tiempo siendo catalogado como barato y burdo. A esto ayuda, por supuesto, el catálogo enorme de obras baratas y burdas. Pero hacer una generalización sería ir demasiado lejos. También tenemos, por supuesto, la actitud hipster de estar en contra del mainstream, o la actitud snob de querer escuchar bandas que nunca antes ha escuchado nadie. Con estas actitudes no llegaremos francamente a ningún lado. El último disco de The National y el último disco de, por ejemplo, Ricardo Montaner, tienen que ser juzgados bajo la misma lupa. Claro está, sabemos quién resultará victorioso.

Podemos tomar como ejemplo el último disco de Justin Timberlake, que reseñamos recientemente en Cuchara. Asociado infinidad de veces con su nefasto pasado de boy band, Timberlake redobla la apuesta que las canciones gancheras y populares que hacía en el pasado le permiten hacer, y nos presenta un disco con estructuras de canciones no tradicionales. Una canción pop tiene que ser rápida y efectiva, hacer notar su punto en tres minutos y medio (más, puede resultar cansador). Las canciones de The 20/20 Experience tienen un promedio de siete, ocho minutos, y aún así son fantásticas canciones pop. No son repetitivas, no pecan de monótonas, y exploran al máximo los géneros con los que deciden jugar.

Tomemos por otro lado un artista no tan conocido: los Magnetic Fields de Stephin Merrit. En 1999, editaron su opus 69 Love Songs, donde el género no fue una limitación. Por otro lado, también pensemos en John Cage, cuyo acercamiento holístico y experimental a la música terminó siendo una influencia grandísima en la escena actual. Guiarnos por la estructura de una canción pop, hoy en día, es francamente anticuado. Lo divertido de la música, lo subversivo que tiene, es que nos permite tomar las reglas preestablecidas -que HAY que conocer, por supuesto- para poder inventar algo nuevo, generar obras derivativas. Bo Diddley, el genial inventor del Bo Diddley Beat, posiblemente fundó el rock moderno como lo conocemos, pero no fue su precursor. Simplemente decidió reacomodar las cosas como más le funcionaban.

Pero volviendo al punto de este artículo. ¿Qué es lo que resulta realmente ofensivo de esta guía para hacer canciones pop? Que le quita profundidad a la canción pop en sí. Al limitarla a una estructura de una canción pop, lo que estamos haciendo es tomando una composición para cortarle las alas. Nos encontramos en un punto donde la idea de una generación entera de una canción pop está más relacionada con las ventas que con la calidad artística. Algo que, hace décadas, era impensable: la verdadera estrella pop tenía talento, tenía un mensaje que comunicar, y fundamentalmente no tenía una receta en la que basarte, tenía creatividad. Y esto, la real lástima, quizás nos permite entender la falta de inventiva que muchas veces vemos en discos nuevos. Aunque quizás estamos siendo demasiado pesimistas.